Creación

Pemon Inna
(Indianos somos)

Y de la unión de dos mundos nacieron estos cantares. Uno, el de Vicente Arreaza (o Kaikutsé), Pemón Taurepán del Sur de La Gran Sabana
(en Waiparú), dibujante y poeta a quien le oímos clarita su invocación al Ayuk (el espíritu de la palabra). El otro, de Gustavo Pereira, que después de unos doce títulos Somaris, sombras y cielos, ahora anuncia (Biblioteca Ayacucho mediante) el sumario del Origen: Costado indio, fantástico resumen poético
de las imágenes ancestrales que su memoria ha ido salvando del olvido
y (re)creando en su lengua original (porque los cantares han sido concebidos en el idioma de Kaikutsé). Sirvan estas poéticas fraternales para celebrar
el reencuentro a que llama cada 12 de Octubre

 

Ilustración: Vicente Arreaza

 

Pemon Inna (Indianos somos)

Indianos somos
hijos del viento
verde con olor a musgo del tepuy.
Atrapamos el paso del sol
en cada chispa de fuego cuaternario.
La transformación del trueno en cuarzo
cristalino
talismán de los abuelos magos
convertidos ya en pájaros
ya en piedras.
Piedras somos.

 

Ayuk

Los de antes cantaron
Arrancando melodías de los mundos paralelos
construyeron el Verbo mágico
Visitando aquel Lugar
llegaron a lo profundo del Tüpü

A través del Ayuk
venciendo a la muerte
aun muriendo

 

Röröimü (Roraima)

Tímido asoma su silueta el Roraima
Es apenas de mañana

Cantos de imawaris se difuminan
Las estrellas se borran del cielo

Entonces las nubes
Te cubren de misterio

En el tiempo de mis abuelos ni te miraban
por temor a quedar
en tus laberintos
por la Eternidad.

 

Kuranau-pia (Viento fuerte)

Puedo hablar con el Señor de los Vientos.
Rostro brillante
sentado sobre las nubes su manto

Dando vida a la selva amazónica
sin importarle el tiempo
el transcurrir de los siglos

 

Apötöpök E:tok (En mi pecho)

Tú siempre estarás.
Dentro de mi pecho
mis ojos te tendrán
y si voy lejos
en mis sueños
en la selva
en el vuelo del pájaro
en la cumbre del Roraima
en cada burbuja de agua
el rocío en el verano
en el horizonte
mis ojos te tendrán.

 

Konok (Llovizna)

Celebraron
el alba con cantos

la inusitada lluvia
los pájaros

Vicente Arreaza

 

Cantares

Hace algunos años comencé a estudiar la lengua de la nación Pemón de la Gran Sabana, deslumbrado por la lectura de algunos de los muchos libros que fray Cesáreo de Armellada les dedicara.

De aquellos ejercicios de aprendizaje, interrumpidos por nuevas urgencias, nacieron estos balbuceos que he llamado cantares (en pemón eremuk), tímidos, sin duda infieles, mas hasta donde pude fervorosos intentos imitatorios del género lírico indígena (usualmente musicalizado).

Aunque dudo que ellos representen con estricta fidelidad la prodigiosa urdimbre del universo poético cotidiano de la tradición pemona, los publico ahora como homenaje y testimonio de admiración y solidaridad hacia un pueblo que como tantos otros de nuestra América ha resistido a viejos y nuevos colonizadores con el escudo de su ancestral sabiduría.

(Introducción a los "Cantares". En: Costado indio).

Gustavo Pereira

 

Konok (Lluvia)

Está viniendo aguacero
                    vámonos a dormir
La lechuza parece que duerme
                                            pero está despierta
El Que Ya No Camina
                    desparramó los peces pequeños
El Morador Del Agua
                    bajó del cielo a la tierra por un hilo de araña
El sueño de la ranita está encima de la hoja

Casa Del Chupaflor
                    aquí estamos esperando que vengas
Este rancho está viejo No hay pescado
Debemos emprender la jornada antes de cantar los gallos.

 

Kasaú (Arrendajo)

Arrendajo
            de ojos oblicuos
cierra la puerta
                            a tu manera
Se está haciendo volver el alma
                                                    desde aquí
Vamos a espantar al cantor

Al que yo mismo por mí hice volar
se fue al centro de la montaña
y luego de abrir sus alas
                                  voló de nuevo ante él.

 

Karetá menuká-sauya-daú (Cuando hayas escrito la carta)

Cuando hayas escrito la carta
                vete al encuentro de ellos
                compadécete de nosotros
                tennos cariño cariño

Los que pasaban por allí
                salieron al encuentro
                                            de un nubarrón negro
                                      que venía
profundo
                abismal
                                hasta aquí.

 

U-yapaí au-te-daú (Si te vas de mí)

Si te vas de mí
                        Sin motivo alguno
                                        Te seguiré
En el flanco del cerro
                                        Te seguiré
Bajo el retumbar del trueno
                                        Te seguiré
Ayer y hoy
                                        Te seguiré.

 

Patatakarö emiyukú (Regreso para no retornar)

Como el curare de las serpientes
                                                despierta
                                                            si nos vamos lejos

Regreso para no retornar

En caso contrario
                       si quieres venir
                                  vete delante de mí para que
                                                                                 no me extravíe
                                                                                                        rayo de sol.

 

Aeketón

Con frecuencia estoy triste sin motivo
He soñado que iba por el mar
                        pero estoy extenuado no puedo levantarme
                                                                                            tengo fiebre
Por aquí están revoloteando los zamuros
¿Qué es aquello blanco?

El pájaro que tú cogiste se murió de tristeza
Cerca de casa no germina nada
                                                       la tierra es dura

Cuando vuelvas
                ven a mi lado
                                      pero no te sientes
    de lo contrario te duermes
Yo en verdad soy viejo
                                tengo los pies hinchados
y en tu ausencia esto se pone triste
                                                no hay quien nos hable.

 

Konok daí (En invierno)

En invierno
            viene el padre de la cólera
Al despertar
                      no se oye su palabra
Por más que lo busco no aparece

¿A qué has venido?
Nada tengo
                  soy pobre
La casa se va a caer
Todos podemos morir
            Por esto yo te envío mi palabra
                                                            cautelosamente.

 

Murumurutá Yenú-Kan

Como ojos de turpial
Estamos uno contra otro.

 

Gustavo Pereira

 

 

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