Creación

RAFAEL CASTILLO ZAPATA FRENTE A LA POESIA DE BERTOLT BRECHT

"Yo hubiera querido entonces escribir poemas de amor también…"

¿Qué misterio encierra la escritura de un poema? ¿Cómo y cuándo se da el verso anhelado? No siempre a voluntad del poeta. Así pareciera reclamarlo Rafael Castillo Zapata en este texto inédito que hoy devela al lector. Unas líneas que pedían su escritura en otra época, en otro tiempo, frente a la alegría de un amor correspondido y frente a las páginas de un libro de poesía de Bertolt Brecht, cuya imagen recuerda al ser amado. Pero "mientras amamos / es difícil sacar la cabeza / de donde estamos / para hablar del amor; lo hacíamos, / simplemente, / sin necesidad de otra cosa", reconoce Castillo Zapata


Berlot Brecht, " aquella forma de
arquear los labios..."

El poema de amor de Bertolt Brecht

Al abrir un libro de poemas de amor
de Bertolt Brecht vi en la primera
página su foto y recordé el extraño
parecido que tienes
con él cuando era joven.

Poco agraciado, sin duda, era
Bertolt
Brecht, pero una chispa
astuta en la mirada,
aquella forma
de arquear los labios como
si estuviera a punto
de reír, le daban
a su cara pálida y lampiña
un no sé qué sagaz
de lobo astuto
(el pelo rojo) tuyos que me dieron
ganas de acordarme de ti.

Yo hubiera querido entonces
escribir poemas de amor también
y dedicártelos
(un libro entero),
pero mientras amamos
es difícil sacar la cabeza
de donde estamos
para hablar del amor; lo hacíamos,
simplemente,
sin necesidad de otra cosa.

Ahora,
que ya no estamos juntos,
que el amor se nos deshizo,
tal vez te esté escribiendo aquel poema
de amor que entonces
nunca te escribí; el poema
que rescate ahora del olvido
algo de aquello que vivía
cuando te amaba y recorría
orgulloso de tu mano
las calles de Munich en invierno,
las calles de Augsburg juntos
(el pueblito donde, por cierto,
nació Brecht), la cuesta
de Dachau donde viven tus padres y todas
las iglesias barrocas
de la Baja Baviera que entusiasta
me llevaste a conocer mientras parábamos
para comprar pan y fiambre y agua mineral
para el camino. Recuerdo
las velas que encendimos a la Virgen
para agradecerle aquel amor. Lisboa
nos dio su luz después;
celosa, acabó por fin con nuestras fuerzas; nos derrotó
la interferencia de otras presencias
(coqueteaste con otros)
(tal vez yo también)
y la magnificencia misma
de la ciudad acostada sobre el Tejo
al final nos aplastó. Poco después,
nos reconciliamos, pero
no era ya lo mismo. Las ausencias
prolongadas, las continuas
desavenencias, los silencios, la distancia,
no nos hicieron nada bien y nos llevaron
por fin a terminar. Fue un día
de agosto luminoso
en la playa de Copacabana (estábamos
entonces en Brasil). Tú partías
esa misma tarde hacia Frankfurt; yo
hacia Buenos Aires donde te recordé algún tiempo,
conocí a otros y tampoco
fui feliz.

Gracias a Bertolt
Brecht
te he recordado; gracias
a su mirada de lobo astuto (tu pelo rojo)

te comence a escribir
este poema
de amor, precisamente
porque el amor ya no es amor,
y ahora se canta. Sólo.



Alfredo Pérez Alencart.
Poeta y ensayista español
Poema

 
N 14 Año V
Caracas, sábado
5 de enero
de 2002
 
 
Osip Mandelstam (I)

Hijo
salvaje de
Armenia

(María Fernanda Palacios)
 
 
Creación

Rafael Castillo Zapata frente a la poesía de Bertolt Brecht

"Yo hubiera querido entonces escribir poemas de amor también"

(Poesía)
 
Reseña

"Ajena" de Antonio López Ortega


Cuando se resucita la correspondencia

(Darío Jaramillo Agudelo)
 
 
Libros, lecturas y lectores

Mario Amengual se entrega
con cada libro

En sostenida vigilancia

(Sael Ibáñez)
 
 
Crónica

Museo Edgar
Allan Poe


(Gustavo Valle)