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Creación
BLANCA
WIETHÜCHTER HILA, ESCRIBE Y TEJE
"
para
empezar un no sé qué con otro orden"
La obra de Blanca
Wiethüchter (La Paz / Bolivia / 1947) está anclada firmemente
en el fondo
de las aguas de la lengua castellana, en el fondo del último
y primer reino
de la palabra -la poesía-, porque, como escribe Fernando
Medina Ferrada
en la carta que sirve de presentación a la autora, ella "no
necesita pedir prestado,
y ocupa el lugar que le corresponde: Penélope tejedora
".
Y "destejedora",
habría que añadir para acompañar el viaje que
Wiethüchter emprende hacia Itaca
tal el náufrago que es, no siempre del amor de Ulises,
como se desprende del fragmento seleccionado

Dibujo Alex Pelayo Ramos
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Misiva
con anécdota
Patricia, me complace
saber que vas a publicar fragmentos de Itaca, el poema de
Blanca Wiethüchter. Aunque un fragmento es parte
orgánica de un conjunto, espero que el que los lea
se haga cómplice y complete el poema. A veces, de un
hueso se descubre el cuerpo entero. Como verás, Blanca
no es una valija desvalijada, ha escrito muchos libros,
pero es uno solo / ella tiene el don de prolongarse / es modesta,
no necesita pedir prestado, y ocupa el lugar que le corresponde:
Penélope-tejedora, deslumbrante en su tono de mujer
ocupada en asuntos domésticos, espesos de sensualidad
amorosa, mientras su hombre haga lo que tiene que hacer /
es etérea y telúrica a la vez / tiene alas /
su vuelo tiene alturas de meseta altiplánica y profundidades
minerales de socavón / donde suceden las cosas antes
de suceder / su cielo es traslúcido como su mirada,
pero no la mires, no encontrarás nada: hay que verla,
porque es de leche espesa y teje pensamientos / es coqueta
porque no le importa su apariencia, pero es fastuosa por dentro
/ en su jardín interior / en el rojo rosal
de rosas de fuego // aunque el Edén nunca fue
representado entre montañas es una francotiradora
de primera línea que sabe que si no desteje en el día
lo que tejió por la noche está perdida / empeñada
en la vuelta a una antropología metafísica para
que los valores elementales extraviados (que no perdidos)
sean recuperados: la solidaridad y el amor que nos amalgama,
por ej./
un amigo, poeta,
nos presentó (él murió hace algún
tiempo -habita en otra dimensión); tercamente empeñado
también en hacerse presente, un día, aquí,
en una biblioteca, encontré su mensaje desde el más
allá: un libro titulado Las estructuras de lo imaginario
en la obra poética de Jaime Sáenz, y poco
tiempo después, en un festival internacional de poesía
del que tú formaste parte (¿cómo olvidar
tu confidencial lectura del Poema del Esposo?), ¿con
quién crees que me encuentro?
pues nada menos
que con Blanca Wiethüchter, la autora de ese estudio,
y de Itaca, por supuesto.
Ustedes, los poetas,
"hacen" cosas así
Chao, Patricia, afectuosamente
Fernando
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Tercer
día
Casi ya
de madrugada
deshice cama y también veladores
guardé hedredones, sábanas y joyas,
como siempre en aquella alacena.
Cambié
el delicado camisón de lino damasquino
por uno más sereno hilado en casta lana blanca.
Por la
tarde me dormí llena de conjeturas siniestras
y otra vez en el sueño
-esa oscura ley que me castiga-
vi a Ulises amando a Circe la hechicera
-por cierto, qué mujer más bella.
Al despertar,
mudé los muebles de lugar
para empezar un no sé qué con otro orden.
Y, ahí
estaba, hila que te hila
escribe que te escribe
teje que te teje.
En mi balcón de costura
deshilo desescribo, destejo
sin comprender qué naufragio interior
es el que no me permite hilar
a Ulises,
en
la isla,
aquí,
conmigo.
Pero de
súbito, Penélope mi hermana,
despierto en otro sueño
veo
otra
la
trama:
una
hebra que se tuerce
un
hilo que se muerde
un
verbo que hace falta
y comprendo, por qué no llega nunca aquel que espero.
¡El
conjuro, el conjuro convoca el gesto inverso!
El
hilo se desata
el sueño se desueña
la canción se desencanta
parezco una valija desvalijada
una nada.
Soy un cuento que ya no cuenta
el regreso de Ulises a Itaca.
¿Qué
hacer, dime, si Ulises vuelve ahora?
De: Itaca,
Ediciones del Hombrecito Sentado, La Paz, 2000
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