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Libros,
Lecturas y Lectores
CARLOS
F. DUARTE, INVESTIGADOR PERSISTENTE
Aportes documentales

Foto: Oswer Díaz
Mireles
Museo de Arte Colonial Quinta de Anauco
Es
amplia, persistente y valiosa la obra del investigador Carlos
F. Duarte, director del Museo de Arte Colonial Quinta de Anauco
y miembro de la Academia Nacional de la Historia, institución
que ha publicado Aportes documentales a la historia de la arquitectura
del período hispánico venezolano, 284 páginas.
Este trabajo
recuerda otros de Duarte, como sus Materiales para la
historia de las artes decorativas en Venezuela (Academia Nacional
de la Historia, 1971, 230 páginas), pues su autor se interna
en archivos poco consultados por historiadores o ensayistas venezolanos
de la cultura y, como resultado, logra levantar una importantísima
información inédita. Así, ambos libros constituyen
repertorios o contribuciones documentales de indispensable consulta
para los temas propuestos.
En lo que respecta
al libro sobre la arquitectura, Duarte indaga en listas de
constructores en los más diversos grados, sean alarifes,
albañiles, arquitectos o ingenieros, basado en los pocos
datos documentales existentes, en relación cronológica
de vida y hora. Para ello debió examinar archivos de Caracas,
Sevilla y Madrid. En nuestro caso, advierte Duarte, los documentos
originales se perdieron en su casi totalidad en los días
de la guerra de la Independencia. Por otra parte, tales construcciones,
a la breve distancia de doscientos cincuenta años, desaparecieron
al ser demolidas a partir de 1940. De modo que, al no poder conocer
las edificaciones, las ciudades propiamente dichas, queda el mínimo
recurso de papeles de archivo. "Hoy -afirma Duarte en
sus brevísimas palabras de presentación-, lamentablemente
nuestra arquitectura (del período hispánico) ha quedado
sólo en documentos fotográficos". Se trata, en
consecuencia, de un área de estudio casi imposible. De allí
lo revelador de estos Aportes documentales a la historia de la
arquitectura del período hispánico venezolano
(que incluye la descripción documental de algunas haciendas).
El libro tiene
ciento treinta y siete fichas, unas más amplias que otras,
de hombres activos en Caracas, Coro, La Asunción, Puerto
Cabello, La Guaira y Cumaná, entre las principales plazas.
Las noticias de cada uno de esos personajes refieren jornadas de
albañilería, mampostería, cantería,
reparación de puentes, de tejados, remiendo de patios y cañerías
y, de manera paralela, la carpintería, la pintura de cintas,
puertas y barandas, y la herrería. Las casas eran de una
planta y entre las grandes obras estaban las iglesias. Los honorarios
se cobraban en pesos, de plata o de oro fino.
La lectura
de las fichas evidencia la construcción de ciudades y, finalmente,
del país. De pronto entre los colaboradores de una obra aparece
Juan Pedro López, el pintor, o Domingo Gutiérrez,
maestro del Rococó en Venezuela (a quien Duarte estudiara
en una monografía publicada en 1977). Asimismo, conocemos
avatares en torno a la Catedral de Caracas o el levantamiento del
Puente Carlos III en La Pastora, en 1783, entre tantos otros aspectos.
En Venezuela,
la noción de ciudad, en el sentido de legado de civilización,
no ha sido permanente en el tiempo, en tanto que aquella de memoria
se perdió en la devastación de las guerras, la de
Independencia y la Federal. Así, la sensación de orfandad
histórica es absoluta. Este libro de Carlos F. Duarte
abarca muchos factores, como el trabajo en equipo entre artesanos
de diversos oficios, el empeño por realizar verdaderas obras
de calidad (el maestro de albañilería y alarife Juan
Pablo de Cazorla declara en 1722 sobre la fábrica del
convento de Nuestra Señora de La Merced, en Caracas, "que
lo fabricado es de rafas de mezcla real, piedra y ladrillo, todo
en Arte
") y el levantamiento progresivo de las ciudades.
Todo eso se perdió y todo ello vuelve al presente a través
de un fichero sin procesamiento posterior por parte de su autor.
Decimos así por cuanto Duarte no elabora un ensayo
introductorio o consideraciones a partir del material reunido. Allí
sólo están acumulados los datos con sus voces en lejanía.
Por último,
un breve comentario a la edición de la Academia. Los libros
de la Academia siempre han sido buenos productos editoriales, pero
éste, número 236 de la colección Fuentes para
la Historia Colonial de Venezuela, tiene muchos errores de imprenta.
Juan
Carlos Palenzuela. Historiador y crítico de arte
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