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Nocturno
de San Telmo
El pairo
anticipa cualquier muerte.
Sólo nosotros recorremos las viejas calles
sabiendo que no dejaremos nada.
Sin embargo hay algo diferente
que ahora nos abandona:
el dolor, la presencia, el olvido.
Estos rumores quedan mirando atrás.
Y de pronto huronea un aguacero opaco
en todas las bifurcaciones del laberinto.
Cada vida alarga el sueño.
Cuaderno
de bitácora
Esta cama
es una barca. Otros viajes
quedan apuntados. Ahí nadie ha muerto,
nos asegura Charles Ives, el cambalachero,
y nadie se lo puede refutar.
Sin embargo alguien podría nacer aquí
o tal vez duerma en ella un amor marítimo,
un sueño nauta, la travesía
de un arca por remotas vías fluviales.
En todas partes se muere. Y aun ahora
la barca retoma su curso.
Caminata
a Luribay
Altiplano
a Pedro Shimose
Con el
cauce del río no acaecido
que ya no sabe del agua
ni de madera flotante, callar
en pugna
Aquí nadie espera
ni brisa ni cántaro o regreso.
Con los astros bordeando las piedras,
circundar las crestas, sin remos,
al ritmo, en espiral. En el juncal
germina viable el silencio, la trans-
crita corriente.
En la
circunferencia de la piedra
a Roberto Juarroz
Bajo ojeras
hundido en el final del otoño,
tú hojeas lentamente atrás,
esto es
el fruto del árbol abismal,
una mirada llena de lagunas
atravesando noche por noche,
perfumes
solares en rombos,
una palabra cayendo sin pausar
en el vuelo más temprano del polen,
cuando
ya se circunda el silencio,
tanto menos se estremece
sobre el agua, de una corteza a otra.
6
Un canchal
estrelloso es el zorro gris,
con rastros venatorios de correría,
la presa: sedimento singularmente fugaz;
estoy leyendo en tus cicatrices.
Un pelícano
es el mar,
se devora allí hacia tierra ceñido por las ondas,
la cría tropical de los delfines,
un ónfalo de blanco, de saludo distante.
Un mar
es el espacio nocturnal, hacia la vía láctea
va un último adiós de los soles de medianoche
a tus tablas en zozobra; raramente
intemporal - por doquier.
Tú
eres el zorro gris, el mar, el espacio nocturnal
y el canchal estrelloso, eres el sol de la muerte.
7
'Colibrí'
dice el hálito primero.
El oasis
de algodón en el borde de la meseta
sobre fondo áureo, grano1 de siempreviva.
La estrella
temprana se llama
narciso.
El árbol
nubado y el mono,
otro gandul.
La constelación
de la araña, letra por letra,
malla-de-gritos-en-la-colina-de-ojos-aquilinos.
1
grano: Cuarta parte del quilate;
designa la cantidad de fino de una liga de oro.
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