Creación

ELIZABETH SCHÖN CONTEMPLA LAS AGUAS PROFUNDAS

La fortaleza del río está en su hondura

Elizabeth Schön da aliento a esa fuerza luminosa y secreta que contiene el "acá, allá / en toda su profundidad". Sus ojos saben Del río hondo aquí (Editorial Diosa Blanca, 2000) y, como desde
el primer libro que concibiese, ilumina a quien lee, descubriendo así las aguas claras, turbias, cambiantes… que recogen "esos trozos de vínculos abandonados
/ que nunca lograron reunir / tiras, piedras, amores"


Foto: Lisbeth Salas-Soto

La grieta
¿Es una puerta
y la puerta del cuerpo
que se abre hacia la salvación
del desafiante dorado azul?
¿Y la hora y el siglo?
Hermosos, sí, entre los campos blancos del recuerdo
que se van acercando hacia esos oros y azules
acertadamente necesarios
para el hogar de lo que pasó
y se fue aquietando sin conocer más

 


En el centro de la ciudad
el peso de la hora
La mujer y un mar de tejas
al fondo de su infancia
Un niño, las manos alzadas
para una casa redondamente casa
donde un hombre y otro hombre
reparten la tierra andante
aun la del esquife y los palafitos
mas
¿hacia dónde va el tiempo?
La fortaleza del río está en su hondura

 

La copa, el vino
están ligados desde
la primaria abertura del origen
Y si decimos amor
las cimas nos abrazan
con sus lirios
de recordadas arcillas florecientes
nos hieren los precipicios
sus agujas heladas de ventiscas
y nos acompaña la llama memoriosa
que carga en su piel
esos trozos de vínculos abandonados
que nunca lograron reunir
tiras, piedras, amores
mas el río
al ser copa de ciudades cristalinas
igualmente escoge
esos entrañables abultamientos rasos
de ahogado sin recurso alguno
semejante al peñasco
en lo más duro e innato de la negrura

 

Por el brillo de la corriente
conocemos lo anunciado en la palabra
y el pálpito que crece

 

Cuan nuevo
el segundo del espacio
al entrar la sonoridad en los ramajes
y extenderse hacia las alas altas de las aguas
donde el mar alimenta
y el hábito crece

 


Había una casa lisiada por el temblor
Un pájaro abandonó el río
buscó el mar
y el mar buscó al río del pájaro
El hombre
desde ese instante del vínculo
entre el río y el pájaro
hila fronteras, paisajes, leyendas
más ese dónde
del primer peldaño de las aguas

 

Basta atravesar el árbol
para que nos alumbre
lo que se mantuvo
sin cruzar espacio ni pronunciar palabra:
silencio de luz y compañía total

 


Un solo gajo es suficiente
para que se redondeen los espacios
y se le dé campo a que el sol
duerma en el río este
de todo ancestro y toda forma

 

Sabemos hacia qué lugar marchamos
Mas, en el río
¿habrá sitio alguno para la elección?
El es aquí, acá, allá
en toda profundidad
de cualquier veloz río otro
en este del río hondo, siempre
Unicamente él, dejando ser

 


Rozan los espacios
Y se acercan los dominios
Rozan las savias
y aparecen las cordilleras
Rozan los océanos
y aumentan los vínculos
La raigambre del ensimismamiento
se halla lejos del contacto
El hombre precisa de las divisiones
El orgullo es de la raíz

N° 67 Aņo III
Caracas, sábado 12 de agosto de 2000
 
 
 

Creación
La fortaleza del río está en su hondura
(Elizabeth Schön. Poemas)

Preguntando a los poetas
El carpe diem de Rafael Castillo Zapata
(Adrana Gibbs)
Apuntes
Una calzada en el desasosiego
(Miguel Márquez)

Libros, Lecturas y Lectores
Una poética del vértigo
(Gregory Zambrano)

Releer a Marta Traba
(Juan Carlos Palenzuela)

 
 
 
 
 
 

 

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