Reseña

LA POETICA DE GABRIEL ARMAND

Versos del reverso


Foto: Vasco Szinetar
Gabriel Armand incursiona "en los predios de lo intangible"

Asomarse a los poemas del último libro de Gabriel Armand (Leirbag, Ediciones Librería Paradiso, Tegucigalpa 1999) es participar, porque sí, de una de las maravillosas aventuras que le depara a quien es amante de la poesía. La aventura encierra, también, incursionar en los predios de lo intangible, de la inagotable virtualidad de lo que aparece y desaparece desde la misma transparencia, pero, sobre todo, buscar lo que no se encuentra porque el ser del ente no se corresponde con la fijeza. La sed de permanencia es la sed humana. Por eso busca, es sorprendido y escribe como testigo de su propia sed: "Como no se halla al Buscado / uno busca en uno la parte de él / que pueda estar en nosotros para no llegar a ungirse de poderes omnímodos y exorcizar al demonio del orgullo con su contraparte: la humildad". En "El ungido" (p. 43), Armand hace uso de la forma caligráfica para remitirnos al cáliz, símbolo omnisciente del universo cristiano, rindiéndole culto a los poetas creacionistas. La forma contiene lo sagrado, la fuente de las palabras, mientras la base de la copa la conforman los que detentan el poder profano; es decir, los políticos, los militares, los poetas y los religiosos. En este caso, me parece, el poeta actúa como oficiante o sacerdote del ritual. El poema se levanta como el cáliz ofrecido en la misa por encima de la página, incluso, por encima de la vista del lector.

De los variados temas que abarca este poemario, el desdoblamiento es uno de los que con tanta peculiaridad nos introduce el autor. Argumento básico de casi toda la literatura fantástica, el tema de el otro que es él mismo, viene a constituir la relación simbiótica entre la pérdida de identidad del yo y el presente puro como devenir. "El adjunto" (p. 27) es un poema muy bien logrado si tomamos como punto de apoyo el tema anunciado anteriormente: "A dos pasos de mí / me saludo / y / me nombro". El doble espacio, la pausa, marca el movimiento, la acción poética y el espacio poético: "Volteo a / contemplar / el lugar que se / supone ocupo // Y miro mi cara / mientras me / alejo // Desde afuera / algo respira al / mundo".

De la misma manera, encontramos al poeta viviendo en los zapatos de otro y aceptando a regañadientes el combate que tiene que librar con su propio imaginario, buscando su verdad, la verdad en sí mismo, obligándolo a aceptar su impostura, su propio disfraz.

Leirbag intenta leer su nombre al revés sin la presencia del espejo. El poeta se refleja entonces en la infancia, en la pureza del encuentro con la memoria, en el envés de las cosas, en el de vez en cuando convertido en el revés de alguna vez para encontrarse de nuevo interrogando la noche profunda después de abrir el portal de la creación y pastorear sus propias palabras antes de convertirse en "el coyote / aullando su desierto a la bóveda nocturna".

El tono confesional lo disfrutamos leyendo "Conocimiento rústico" (pp. 55-60), poema de envergadura narrativa y reflexiva, de respiración rítmica y profunda que denota la madurez del poeta y sus aciertos con la palabra. Este es uno de los poemas más hermosos del libro, pues en cinco páginas Armand nos regala un breve recorrido biográfico desde su mundo infantil y su relación con la naturaleza, la fugacidad del amor, la experiencia solitaria y su aprendizaje para la muerte. Con este verso aprender a morir antes de estar muerto el poeta cierra el poema y se abre a la vida. El tema de la muerte es un punto focal en aquellos que saben vivir de instante en instante y Gabriel Armand es un discípulo entrenado para ello. Por eso, el poder de las frases se manifiesta cuando, a modo de máximas, salpica alguno de sus poemas otorgándole el tono grave y reflexivo que equilibra cierto dramatismo: "Para resistir heroicamente / se debe / no importarle la batalla / e imprimirle a la vida / un gran desdén" (p. 116); o en este otro refiriéndose a "El río del olvido" (p. 95) "ignora que detenido / saldrá de madre / que lleva sangre / y llanto // que sólo pueden / diluirse en el olvido del mar". El agua como elemento primigenio sigue marcando, en casi todos los poemas de Gabriel Armand, el ritmo oscilatorio entre el nacimiento y la muerte, el oleaje y la playa, el envés y el revés, el río y el mar. Toda esta combinatoria de los opuestos forma parte de la trama verbal del poeta que está siempre debatiéndose entre la oscuridad y la luz, la calma y la agitación, lo profano y lo sagrado, sin caer en las contradicciones tan rechazadas en poesía pues es la complejidad y no la complicación lo que hace ser al poema un poema y no un bolero, recordando, a propósito, otro de sus libros, publicado también por Ediciones Librería Paradiso: Un poema no es bolero, y en cuyas páginas se respira ya el ritmo reflexivo del verso y su reverso que se vuelve palabra cierta y certera en el despojado mundo poético del que lo nombra Leirbag; es decir, la sombra misma de Gabriel que no es legible al utilizar el artificio del espejo sino su enfrentamiento con otro espejo para reflejar la transparencia.

Leirbag es un poemario redondo aunque incluya dos poemas ("El adjunto" y "La isla") que aparecieron en otro libro: Alonisos (Caracas, 1998) sin que por ello rompan con el tono y vigor que Armand le imprime a su nuevo libro. Se demuestra así la presencia de una voz única y original en la poética de quien clama el agua en la plenitud de la sed.

Matilde Daviu. Narradora

N° 61 Aņo III
Caracas, sábado 01 de julio de 2000
 
 
IAN HAMILTON Y MICHAEL HOFMANN (I/II)
Dos poetas ingleses contemporá-
neos

(Alejandro Oliveros)
 

Reseña
LA POETICA DE GABRIEL ARMAND
Versos del reverso

(Matilde Daviu)

Creación
DAVID GONZALEZ LOBO SUEÑA CON DEVELAR LOS SECRETOS DE LA NATURALEZA
Todavía encuentro un gran misterio en la luz
(poemas)
Apuntes
UN REINO EN LA PALABRA DE RAMON PALOMARES
El sacrificio y los regalos
(Miguel Márquez)

Crónica
LA FILU:
Cultura de ágora

(Gonzalo Ramírez Quintero)

 
Reconocimiento
Palabras para un premio
(Alejandro Rossi)
 
Libros, Lecturas y lectores
UNA NOVELA DE STEPHEN MITCHELL
Encuentros con el arcángel

(César Seco)
 
 

 

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