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En el
poema
Transferir
el cuadro el muro la brisa
La flor el copo el brillo de la madera
Y la virgen y fría liquidez del agua
Al mundo del poema limpio y riguroso
Preservar
de decadencia muerte y ruina
El instante real de aparición y de sorpresa
Guardar en un mundo claro
El claro gesto de la mano tocando la mesa
Antinoo
Bajo el
peso nocturno de los cabellos
O bajo la luna diurna de tu hombro
Busqué el orden intacto del mundo
La palabra no oída
Largamente
bajo el fuego o bajo el vidrio
Busqué en tu rostro
La revelación de dioses que desconozco
Sin embargo
pasaste a través de mí
Como pasamos a través de la sombra
El hospital
y la playa
Yo caminé
en el hospital
Donde lo blanco es inmundo y desolado
Donde lo blanco es el color que queda/
donde no hay color
Y donde la luz es ceniza
Y caminé
en las playas y en los campos
El azul de mar y el violeta de la distancia
Los ceñí alrededor de mi garganta
Caminé en la playa casi libre como un dios
No pregunté
por ti a la piedra mi Señor
Ni me acordé de ti bebiendo el viento
El viento era viento la piedra piedra
Y eso solamente me bastaba
Y en los
espacios de la mañana marina
Casi libre como un dios yo caminaba
Y todo
el día viví como una ciega
Sin embargo
en el hospital vi el rostro
Que no es pinar ni es peñasco
Y vi la luz como ceniza en la pared
Y vi el dolor absurdo y desmedido
El poema
El poema
me llevará en el tiempo
Cuando ya no sea yo
Y pasaré sola
Entre las manos de quien lo lee
El poema
alguien lo dirá
A la mies
Su paso
se confundirá
Con el rumor del mar con el pasar del viento
El poema
habitará
Un espacio más tangible y más atento
En el
aire claro en las tardes transparentes
Sus sílabas redondas
(Oh antiguas
oh lejanas
Eternas tardes simples)
Aun cuando
yo muera el poema encontrará
Una playa donde quebrar sus olas
Y entre
cuatro paredes densas
De honda y devorada soledad
Alguien su propio ser confundirá
Con el poema en el tiempo
Los aviones
En la
noche de luna el avión pasa como un prodigio
Rápido inofensivo y violento
El llena
de clamor el sosiego blanco de las paredes donde vivo
El llena de espanto
El halo azul de la noche exterior
Pero rápido
pasa el pájaro vibrante
De nuevo cae la luna sobre las flores
Y el ciprés contempla su propio silencio
Sin embargo
en otro lugar en otro silencio
Bandadas pasaron en vuelos de terror
Y la muerte nació del germen que dejaron
La luna
no encontró después las flores
Nadie vivía dentro de las paredes blancas
Y la noche en vano buscaba su ciprés
Lamentación
de Adriano
por la muerte de Antinoo
No escribiré
más mi nombre en letras griegas sobre la cera de las
tablillas.
Porque estás muerto.
Y contigo murió mi proyecto de vivir la condición
divina.
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