MIL CONCIERTOS Y UNA VIDA

Obertura a Florian Ebersberg

Escogió la música como modo de vida y llegó a esta Tierra con la certeza de haber
hecho la mejor elección. Florian Ebersberg confiesa a Luna Benítez estar convencido
de que son "las revelaciones de la música, la literatura y de otras manifestaciones
de la creación las que iluminan nuevas travesías en el ser humano". Quizá por ello ha comprometido su tiempo no sólo con la expresión e interpretación del violoncelo
(en pocos días celebra su concierto número 1000), sino también con la enseñanza


Foto: Carsten Todtmann
Para Florian Ebersberg la música "es la más genuina relación con la vida"

Aunque le siento una profunda sensación de angustia por el presente, también le siento certidumbre en su quimera del porvenir. La prudencia se hace presente cuando de hacer predicciones se trata. Como buen músico, es un ser exaltado, pero prefiere pensar que no hay motivos para inquietarse. Mejor un presagio favorable, a pesar de los nubarrones que auguran tempestad.

Florian Ebersberg nació en Austria en 1940 y hoy es reconocido como un excepcional intérprete del violoncelo. A los diez años inicia sus estudios de música en la ciudad de Feldkirch, que continuará en Viena bajo la dirección de Otto Stieglitz, ciudad donde también hizo estudios universitarios en Filología Clásica. Como en casi todas partes y en cualquier época, la escogencia de la música, o de cualquier actividad artística, siempre ha sido cuestionada como modo de vida. El no escapó de ese designio, pero su buena estrella lo guió a participar en los cursos maestros de Antonio Janigro (Salzburgo y Estoril) y Pierre Fournier (Ginebra). Dos años en la Orquesta de la Opera de Viena, la creación de la Capella Académica y de su propio Trío de Cuerdas, da por concluida su experiencia vienesa. El encuentro con el maestro Pedro Antonio Ríos Reyna en 1970 cambiaría su destino, al invitarlo a integrar la fila de las cuerdas de la Orquesta Sinfónica Venezuela. A partir de 1977 dirige la Asociación Cultural Pro Música de Cámara; dedica tiempo a la enseñanza del cello en las escuelas José Angel Lamas, Lino Gallardo y José Lorenzo Llamozas y crea varias agrupaciones de música de cámara.

Primer movimiento: Crescendo
—Si tuviese que escoger una época musical, ¿hacia donde encaminaría sus esfuerzos?
—A mí me proporcionan gran satisfacción los aportes musicales de todos los tiempos; valoro grandemente la ritmicidad de la música venezolana, donde sobresale la obra de Antonio Lauro; tengo además mucha admiración y acercamiento a la obra de Ginastera y Villa-Lobos. Debido a las restricciones del instrumento mismo —el cello— y también a las demandas de una agrupación de cámara como la nuestra, el panorama se ha concentrado en las obras musicales de los siglos XVIII y XIX, desde Bach hasta Brahms. Ahora bien, mi verdadera predilección musical encuentra mayor resonancia en la música del siglo XX y en compositores como Bartok, Stravinski y el propio Villa-Lobos.

—¿Cuáles son sus visiones del porvenir, qué se puede esperar del modelo social globalizado en relación con el hecho artístico y en particular con la música?
—Iniciaste esta conversación aludiendo a mi angustia por el presente; también la siento en mis visiones del porvenir y en lo lóbrego que puede resultar para el arte y, por ende, para la música, el inevitable proceso de globalización. Para los que amamos el acercamiento entre el músico y la gente, siento que la globalización siempre tenderá a privilegiar los objetos de consumo a gran escala y la música no ha escapado a esta realidad: será también un producto enlatado, que casi nada aportará.

—¿Qué pasaría en Venezuela si se suspenden los conciertos de cámara?
—Nada. El país seguiría su vida de siempre. Cien o doscientas personas, en lugar de concurrir a nuestros conciertos dominicales en la Quinta Anauco, irán a conciertos sinfónicos o se quedarán en sus casas escuchando la música de su predilección. Los músicos que tocaron por modestos honorarios continuarán en su oficio en condiciones más o menos favorables. Es decir, nada cambiará.

Segundo movimiento: Lento ma non troppo
La Asociación Cultural Pro Música de Cámara ofreció su primer concierto el 3 de diciembre de 1977, y se constituyó formalmente en asociación sin fines de lucro el 3 de marzo de 1978. A lo largo de sus 22 años de existencia ha devenido en la más importante organización de música de cámara del país. Ese espacio místico que es la Quinta Anauco funge de sede artística de Pro Música, donde, domingo a domingo, un nutrido grupo de melómanos se conforta con la interpretación de las más hermosas obras para agrupaciones camerísticas de compositores nacionales y creadores universales de diversos períodos de la historia de la música.

—Arribar al millar de conciertos es un hecho sorprendente en nuestro ámbito cultural, donde es difícil la continuidad de las experiencias artísticas y culturales de carácter alternativo, para diferenciarlas de aquellas del escenario cultural venezolano que han contado con colosales favores del Estado, ¿valió la pena el esfuerzo?
—Visto en retrospectiva, claro que sí. Lo que ocurre es que en este momento la tambaleante situación que atraviesa el país también ha arropado las distintas áreas de su quehacer cultural; la espera infinita también la padecemos en nuestra organización. Las actividades normales de la asociación han mermado y no hemos podido emprender los proyectos especiales que teníamos previstos para celebrar los 22 años de Pro Música y el concierto número 1000. No es ningún secreto que la mayoría de nuestras instituciones culturales está afrontando agudos problemas de recursos y nuestra asociación no es una excepción.

—En general, ¿cómo evaluaría su experiencia con el público; la permanencia o el éxito de Pro Música se debe al hecho de haber ocupado un espacio desatendido en lo que respecta a la música de cámara?
—Hemos creado la costumbre —por no decir la necesidad— de la música de cámara en nuestra capital y estamos particularmente orgullosos del hecho de que ahora existan agrupaciones camerísticas, que sin nosotros no hubieran tenido la posibilidad de constituirse. Desde el momento de su creación, Pro Música fue el único espacio propicio para que distintas agrupaciones artísticas de cámara tuvieran la oportunidad de realizar presentaciones regulares ante un público conocedor. Tenemos la retribución de la constancia de un público sensible, que disfruta la cercanía del artista en concierto.

—¿A qué se debe el milagro, quiénes han sido los visionarios de Pro Música?
—Me conmueve, me parece sorprendente que cerca de dos centenares de iluminados de una extensa gama de empresas nacionales y multinacionales hayan aportado la nada despreciable suma de mil millones de bolívares a lo largo de los 22 años de Pro Música. Esta generosidad posibilitó casi la totalidad del programa de becas para jóvenes músicos, las actividades formativas, los concursos de composición, la edición de las obras de Felipe Larrazábal, Vicente Emilio Sojo, Teresa Carreño, Vicente Lecuna, Federico Vollmer y de otros compositores venezolanos, así como la realización de las temporadas de conciertos en Caracas. Mencionar a este grupo de personalidades sería una interminable lista a los efectos de esta entrevista, pero ellos saben quiénes son y con seguridad también saben que más allá del mundo material de los negocios existe otra dimensión, una dimensión inmaterial, humana, a la que nos dan acceso los grandes creadores. Es justamente esa dimensión la que conmueve; es como contemplar el Sarpedon de Euphronios o la Bethsabe de Rembrandt, ¿no es cierto que abre una dimensión insospechada de lo que es la muerte o la soledad?; o conocer a Swann, ¿acaso no nos traslada a caminos insondables como los de Dios?; o escuchar el Quinteto K 516 de Mozart o el Quinteto en Do de Schubert que, sin duda, aporta una lección acerca del dolor cuando este es aceptado. No creo que el arte sea un instituto moral, como pensó Schiller, pues el hecho de escuchar "Fidelio" no implica que se deje de ser adúltero, en caso de que alguien lo fuera. Estoy convencido de que son las revelaciones de la música, la literatura y de otras manifestaciones de la creación las que iluminan nuevas travesías en el ser humano. Cuando alguien decide respaldar el arte es, precisamente, porque ha logrado trascender los caminos de una nueva dimensión de la vida.

Tercer movimiento: Pizzicato
—Compositor
Palestrina, Schütz, Bach, Beethoven, Mozart, Schubert, Bartok, Berg, Stravinski, Ligeti…, pero sobre todo el que toco en el momento.

—Lecturas
Homero, Virgilio, Esquilo, Aristophanes, Shakespeare, Molière, Goldoni, Cervantes, Dostoievski, Proust, Sartre, Kafka, Musil, Svevo, Borges… en sus respectivos idiomas (traduttore= traditore).

—¿Un intérprete racional o emocional?
—No entiendo la necesidad de separar los sentimientos convergentes en el momento que interpreto una obra.

—¿Hasta dónde puede llegar el placer de la música?
—No hay límites; es la más genuina relación con la vida.

—¿Cuáles han sido sus desafíos musicales?
—El estudio de los tres tríos de Villa-Lobos. Creo que Monique Duphil, Antonio Núñez y yo somos el único conjunto de cámara en el mundo que tenga en su repertorio estos tríos tan difíciles. Además estas piezas fueron muy mal editadas en París, lo que también dificulta la lectura.

—¿Eres un virtuoso?
—Quiero ser un buen músico.

Cuarto movimiento: ¿Gran Finale?
—Ojalá que esa interrogante sólo sirva de atril periodístico y no derive en una sentencia, en una frase premonitoria. Pro Música, con sus 22 años de existencia y su concierto 1000 , ha alcanzado un momento cumbre en su vida artística; sin embargo, debido a las dificultades de los últimos tres años, también se ha visto afectada por la insuficiencia de recursos y las secuelas nada gratificantes del momento. Hoy en día los músicos hablan de economía, pero, los economistas, ¿hablan ellos de música?

Luna Benítez. Periodista y editora

 

N° 58 Aņo III
Caracas, sábado 10 de junio de 2000
 
 
MIL CONCIERTOS Y UNA VIDA
Obertura a Florian Ebersberg

(Luna Benítez)
 

Ensayo
EL POEMA EN PROSA
Un discurso monstruoso

(Gustavo Valle)

Creación
SOPHIA DE MELLO OYE "LA PALABRA IMPERSONAL ALADA"
Y el nombre de este mundo en portugués
(poemas)
Apuntes
La inmensidad en Irazábal
(Juan Carlos Palenzuela)

Ultimo Sábado
EUGENIO MONTALE

La ocasión del poema
(Rafael Castillo Zapata)

 
Entrevista
"SALI HUYENDO DE BOLIVAR"

Frédérique Langue desenreda la madeja de nuestra Historia
(Diana Lichy)
 
Libros, Lecturas y Lectores
Prima lejana y la casa del relato
(Julio Ortega)
 
 

 

http://www.eluniversal.com/verbigracia http://www.eluniversal.com/verbigracia http://www.eluniversal.com