CHRIS CERMAK
DPA/EL UNIVERSAL
Washington. Ningún jefe de Estado atrajo mayor
atención esta semana en la asamblea general de Naciones
Unidas que los compenetrados líderes de Venezuela e Irán,
aunque su estilo y enfoque no podría ser más diferente.
Chávez atrajo la atención sin, al parecer, ninguna
intención de hacer amigos durante su visita a Nueva York.
Ambos líderes se mostraron también activos fuera
de la ONU, pero la elección de sus escenarios y las
invitaciones que recibieron fueron otra muestra de sus diferencias.
Ahmadinejad sostuvo una entrevista de una hora en la
cadena televisiva CNN el miércoles, y la misma mañana
tomó parte en un acalorado y abierto debate con académicos
de alto nivel en el Consejo de Relaciones Exteriores.
Chávez fue el jueves a la iglesia baptista Mount
Olivet en el barrio neoyorquino de Harlem, donde ofreció
expandir su iniciativa de donar combustible de calefacción
para los pobres del país en un evento organizado
por el actor hollywoodense Danny Glover.
Chávez consiguió gran cantidad de titulares,
pero apenas participó en foros de prestigio durante
su visita a la ciudad de Nueva York.