ESPACIO PUBLICITARIO
CARACAS, jueves 22 de agosto, 2013 | Actualizado hace
 
Compartir

Año escolar exitoso

Los niños tienen un desempeño académico óptimo si su salud está controlada. El chequeo médico es necesario para que regresen bien a la rutina de las clases y tareas

imageRotate
Los pequeños, en edad escolar, siempre se muestran interesados en aprender cosas nuevas y al gozar de una excelente salud, se les facilita el aprendizaje de la información que reciben en clase (Fotolia)
MARIA ISABELLA SALAS |  EL UNIVERSAL
jueves 22 de agosto de 2013  12:00 AM
La importancia de cuidar la salud radica no sólo en asistir al médico cuando se está enfermo, sino en ir a chequearse al menos una vez al año para prevenir cualquier daño a tiempo, cambiar alguna conducta o hábito desfavorable y así mantener una buena salud a lo largo de la vida.
La pediatra Verónica Martínez Ibarra explica que la salud es esencial para cualquier ser vivo.

"Los niños en edad escolar, no escapan de esta realidad, por el contrario, al estar en continuo crecimiento, es de suma importancia someterlos a un chequeo completo, por lo menos  una vez al año. El control del niño sano debe ser cada dos meses para los lactantes menores de 12 meses, luego cada tres meses para los  mayores de 1 a 2 años de edad y cada seis meses para los preescolares".

Un buen momento para hacer este chequeo en niños en edad escolar, es antes de comenzar las clases; de esta manera, "se fija un tiempo que se repetirá año tras año, y se identifican y solucionan problemas que pudieran estar afectando tanto la vida cotidiana, como el rendimiento escolar del niño, así como seguir la evolución de su crecimiento y desarrollo en el tiempo".

Para que este chequeo médico sea completo, hace hincapié la profesional, se requiere de una historia médica, la cual va a tener diferente enfoque dependiendo de la edad y sexo del paciente; pero en línea general, "la historia médica consiste en un exhaustivo interrogatorio de los antecedentes personales y familiares del niño, de los factores de riesgo para diversas patologías, identificar hábitos de alimentación y de sueño, así como actividades extracurriculares, deportivas y/o artísticas que desempeñe, determinar su carácter, comportamiento en la casa, en la escuela, evaluar el desarrollo neurológico y verificar el esquema de vacunación".

Luego se procede a realizar el examen físico completo de todos los órganos, y se llevan a cabo las mediciones que determinan el crecimiento tanto en la curva de peso, como de talla, con respecto a su edad y sexo. 

Por último, "se indican estudios paraclínicos, dependiendo de los factores de riesgo que el niño tenga, y de los hallazgos en el interrogatorio y examen físico, los cuales nos ayudan a llegar a un diagnóstico definitivo, para finalmente indicar algún tratamiento médico de ser necesario, solicitar consulta con un subespecialista si así se requiere, o simplemente continuar con un plan preventivo, para seguir manteniendo al niño sano".

Todos estos aspectos antes mencionados,  son cubiertos por el especialista, en este caso, el pediatra, y no se debe esperar a que el niño tenga algún síntoma para acudir a consulta.

Para prevenir
La doctora Martínez Ibarra señala que la evaluación periódica del paciente por un mismo médico, "otorga ventajas en cuanto al seguimiento y evolución del niño a lo largo de su desarrollo, facilitando la identificación de problemas que se puedan ir presentando durante su vida, y evaluando la resolución de otros que ya se hayan tratado; a diferencia de aquellos pacientes que acuden a un médico diferente en cada consulta, y la evaluación se comienza a hacer desde un punto inicial cada vez".

Así mismo, con un examen de laboratorio se puede detectar cualquier trastorno hematológico, tipo anemias, leucemias, diabetes, déficit nutricionales, patologías renales, hepáticas, infecciones parasitarias, entre otros, que diagnosticándose a tiempo hacen la diferencia pues los tratamientos podrían ser más sencillos que si se detectan cuando el niño comienza a presentar sintomatología, acota. Mantener al día las vacunas del niño es otro punto de interés. La hepatitis B, neumococo, sarampión, rubéola, contra la gripe, son algunas de las más importantes en la edad escolar. Esto varía según la edad de estudiante.

Otros estudios
La experta también hace hincapié en que al niño se le debe llevar al oftalmólogo para detectar cualquier  trastornos de la agudeza visual como la hipermetropía.

También detectar si hay enrojecimiento en los ojos, si la luz les molesta mucho, si tienen que mirar los objetos más cerca de lo normal o si les cuesta mirar nítidamente desde lejos.

Otro punto que no debe descuidarse, señala la pediatra, es el examen auditivo que determinará si el pequeño presenta déficit en los niveles de audición.
No debe descuidarse la visita a un terapista de lenguaje en caso de que exista problemas de lenguaje; al ortopedista para chequear los pies (si tienen pie plano, mucho arco...) y la columna vertebral pues en edad escolar se puede detectar la escoliosis y la sifosis; el dermatólogo para chequear cualquier problema de piel sobre todo en esta época que vienen de regreso de vacaciones y pueden presentar manchas, enrojecimiento.

La visita al odontólogo es obligatoria ya que además de chequear como están las muelitas y detectar si hay caries o no, también hacerles una limpieza profunda y aplicar flúor.

Muchas patologías, pueden prevenirse, manifiesta la doctora Verónica Martínez Ibarra. "Identificarse y sobretodo tratarse a tiempo, con tan sólo un chequeo médico completo realizado periódicamente hace la diferencia en la vida, crecimiento y desarrollo del niño. Ésta debe ser una práctica común en cada uno de nuestros hogares, para mantener una vida saludable".

Volver a la rutina
La pediatra también aconseja que los niños en edad escolar deben acostarse temprano y dormir entre 10 y 12 horas. Esto genera en ellos que aumente su capacidad intelectual, física y mantenga un estilo de vida más saludable. También estimula la producción de la hormona del crecimiento y permite que cuando se despierten por la mañana, tengan ánimo para llevar a cabo cualquier actividades que se lleve a cabo dentro de la institución educativa.
"La falta de sueño no solo influye en los estudios, también en su carácter y manera de ser", acota la experta.

Otro punto en el que hace hincapié la pediatra es el inculcarles, desde pequeños, buenos hábitos como lavarse las manos antes y después de comer, luego de jugar y cuando sea necesario.

También cepillarse los dientes al levantarse, al acostarse y luego de cada comida. A bañarse a diario, a traer los libros y cuadernos necesarios para realizar sus tareas y estudiar y realizar sus obligaciones escolares a la misma hora de siempre. "Leer todos los días les permite enriquecer el vocabulario".

En pocas palabras, el niño debe ir creciendo con responsabilidades, sabiendo que diariamente tiene que cumplir con sus obligaciones.
msalas@eluniversal.com
Compartir
¡Participa!

Envíanos tus comentarios
Para escribir tus comentarios en las notas, necesitas ser usuario registrado
de EL UNIVERSAL. Si no lo eres, Regístrate aquí
correo (obligatorio)
clave (obligatorio)
Ingresar
El Universal respeta y defiende el derecho a la libre expresión, pero también vela por el respeto a la legalidad y a los participantes en este foro. Invitamos a nuestros usuarios a mantener un contenido y vocabulario adecuado y apegado a las leyes.
El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quién los escribe.
El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.
ESPACIO PUBLICITARIO
ESPACIO PUBLICITARIO
 
Cerrar
Expandir