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El “trac, trac” de las articulaciones

En casi todos los casos las articulaciones dan movimiento a los músculos y con ello al cuerpo. Su cuidado es vital para procurar calidad de vida

  • Diario El Universal

25/04/2018 03:18 pm

MARIELIS CASTILLO

En la edad adulta es común que las articulaciones comiencen a sonar, sin embargo hay señales de alarma que pueden indicar que detrás de ese sonido se puede esconder una lesión o una enfermedad.

Matilde Rosas, médica fisiatra, especialista en enfermedades raras, hace un primer esbozo y dice que es normal aunque requiere observación. Si es más grave se aplicará tratamiento médico. Leeremos además cuáles son las recomendaciones para gozar de unas articulaciones sanas y fuertes.

Según la especialista lo primero que hay que reconocer es si se trata de un chasquido leve o un crujido mayor, “trac, trac”, pues es normal que al estar mucho tiempo en una misma posición la articulación se mantenga rígida y al movilizarla de nuevo se genere este molesto ruido.

Pero si el ruido es más fuerte, continuo, o está acompañado de dolor, hinchazón, coloración o cambio de temperatura en la zona, definitivamente, hay que visitar a un médico.

“La alarma se debe encender también si hay una sensación de entumecimiento de tipo matutino por más de 45 minutos o si al mover la articulación el crujido se acompaña de un bloqueo de su movilidad. Si la persona presenta alguno de estos síntomas, y mantiene un dolor continuo por más de 48 horas, debe acudir al doctor para descartar si se trata o no de una lesión de la articulación” agregó Rosas.

 Una de las enfermedades crónicas más comunes relacionadas con las articulaciones es la Osteoartrosis, que es una condición degenerativa y de lenta progresión, la cual ataca, principalmente, a las personas en la edad avanzada afectando a sus coyunturas, en especial las de carga como la cadera, rodillas y tobillos, causando mucho dolor articular, sensibilidad, rigidez, alteraciones en la movilidad, crepitaciones y derrame articular.

Juan Antonio Corbalán, exbasquetbolista español, medalla de plata obtenida en la Olimpiada de 1984, Licenciado en Medicina y actual director del Instituto de Rehabilitación funcional La Salle, llama a estar consciente del costo que pagan las articulaciones - cadera, rodilla o tobillo- al darle movilidad a los músculos, y de la fuerza que estos imprimen a los movimientos corporales.

A ello se le suma el peso que soportan, multiplicando varias veces el peso corporal en cada apoyo. Mucho más en el caso de movimientos más bruscos, en los que la velocidad o las deceleraciones obligan a soportar cargas increíbles.

Todo esto supone, incluso en ausencia de enfermedad, una tensión para las articulaciones y para los cartílagos, que tarde o temprano acaban por sufrir el desgaste mecánico de tanta actividad acumulada durante la vida.

De ahí que cuidarlas se convierte en una obligación desde muy jóvenes, si se quiere tener calidad de vida en la vejez.

La cifra

360 articulaciones tiene en total el cuerpo humano. De ellas, 86 se encuentran en el cráneo, 6 en la garganta, 66 en el tórax, 76 en la columna vertebral y la pelvis, 32 en cada una de las extremidades superiores y 31 en cada una de las inferiores.

 El cuidado indispensable

SI El peso corporal adecuado. Supone el primer elemento de sobrecarga y desgaste mecánico de cada una. Cuidarse de la obesidad es fundamental pues el aumento de peso genera mayor tensión y daño en las articulaciones de carga, específicamente las inferiores, lo cual es perfectamente evitable con una buena alimentación y una rutina de ejercicios semanal.

SI Alimentos específicos. Hay algunos que son más recomendados para procurar la salud de las articulaciones. “Dentro de los alimentos importantes para cuidarlas está la gelatina porque se obtiene a partir del colágeno procedente del tejido conectivo, lo que estimula la producción de colágeno de manera natural, porque la mayoría de los tejidos articulares están hechos de colágeno”, explica la médica fisiatra Matilde Rosas.

NO No tronarlas deliberadamente. No hay estudios científicos que indiquen que es perjudicial tronarse intencionalmente los dedos, la columna u otra articulación del cuerpo. “Sin embargo, no se recomienda realizarlo con frecuencia porque innecesariamente se tensan los ligamentos, tendones y cápsula de esa articulación. Continuamente se acelera la posibilidad de un daño en la superficie articular.

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