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ENTREVISTA

Embajador Romain Nadal: "la desconfianza es mala consejera"

Acción cultural y social es el eje del desempeño que la Embajada de Francia en Venezuela mantiene con atención a la solución pacífica de la crisis venezolana y la defensa de los derechos humanos

  • JONATHAN REVERÓN

16/07/2019 08:20 pm

La Embajada de Francia en Venezuela celebró una nueva conmemoración del 14 de julio, día simbólico que con la toma de La Bastilla marca el inicio de la Revolución Francesa y que 230 años después se honra como el Día de Francia. La calidez de la Estanzuela, residencia del Embajador Romain Nadal, recibió a invitados que manifestaron su compromiso y atención a los históricos lazos que unen a ambos países.

En su discurso, antecedido por el Gloria al Bravo Pueblo y La Marsellesa, Nadal agradeció la fraternidad y todos los gestos de reciprocidad que los venezolanos han mostrado en sus dos años de misión.

Siendo el cimiento de la cultura francesa universal: libertad, igualdad y fraternidad. Cuál debería ser el “slogan” de una Venezuela que resuelva sus problemas por la vía política y pacífica. 
¡Como consumidor y ciudadano, desconfío mucho de los slogans, pueden a menudo engañarnos y la calidad del producto o del proyecto político no está muchas veces a la altura! Pero para responder a su pregunta, si tuviera que recomendar un slogan, sugeriría «Venezuela reconciliada». 

Existe efectivamente en Venezuela un conflicto político que no cesa de agravarse entre las autoridades chavistas y la oposición, y esta crisis reviste progresivamente un cariz internacional con el incremento del número de refugiados. Ante esta situación, Francia, con la Unión Europea, aporta un imprescindible mensaje de paz, ya que no existe otra salida posible sino la búsqueda de una solución política negociada y que, para ello, se debe primeramente restablecer la confianza entre las partes, ya que la desconfianza es mala consejera. Y desafortunadamente ésta última es la que prevalece actualmente entre las dos partes. 

Apoyamos la negociación en curso en Barbados bajo el amparo de Noruega y esperamos que pueda ésta conducir a un acuerdo político a fin de permitir la organización de elecciones presidenciales libres y transparentes. No somos nosotros, miembros de la comunidad internacional, los que debemos llevar a cabo la negociación, solamente los responsables políticos venezolanos pueden fijar los parámetros de un acuerdo, sin embargo estamos dispuestos a brindar a ambas partes las garantías de la implementación de un acuerdo político. Confiamos plenamente en Noruega para favorecer un acuerdo que nos permita a todos sumarnos en un esfuerzo en pro de la paz y la estabilidad de Venezuela. Tengo plena consciencia de la complejidad de esta negociación y de los obstáculos que se han de superar. Pero a partir del momento en que nadie desea recurrir a la fuerza, felizmente, se impone entonces alcanzar un acuerdo político. 

La trágica historia de Europa está ahí para ilustrar el precio a pagar por los pueblos por su incapacidad de resolver pacíficamente sus conflictos. En 2019, Venezuela puede pacíficamente resolver esta crisis y reconciliarse. 

Es profundamente significativo el gesto del periodista Nelson Bocaranda Sardi a la hora de donar el busto del General de Gaulle (obra de José Antonio Aranaz) que develó el pasado domingo.  
Sí, esta donación al Estado francés es un magnífico gesto de gran generosidad, que recuerda la intensidad histórica de las relaciones franco-venezolanas. La visita del General De Gaulle a Caracas en 1964, se inscribía en aquel entonces en el marco de una importante gira latinoamericana por diez países y que realizara durante casi un mes, el desplazamiento más largo al extranjero durante su presidencia. 1964 es también el año en que Francia reconoce a la República Popular de China, siendo el primer país occidental en hacerlo. Fue en plena guerra fría y el General De Gaulle, en todos los discursos que pronunció en este viaje por América Latina, insistía acerca de la independencia y la soberanía de Francia frente a la confrontación de la época entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. 

Al General De Gaulle le fascinó Venezuela, por la grandeza de su gente y de su historia. Recordó en Caracas que los franceses y los venezolanos no han cesado de encontrarse durante varios siglos. Porque anteriormente a la visita del General de Gaulle a Caracas, los "Libertadores" visitaron Francia. Algunos de ellos, y precisamente no entre los menos representativos, han residido allí y han realizado actos ilustres. Francisco de Miranda, "El Precursor", fue general en el ejército francés y ayudó a salvar la Revolución en la batalla de Valmy. El propio "Libertador", Simón Bolívar, permaneció en París durante varios meses y nos dejó el relato de sus diversas impresiones como testigo que fue de un importante evento, la coronación de Napoleón I. Y cómo olvidar al presidente Antonio Guzmán Blanco, que falleció en París, o a los muchos artistas venezolanos que han contribuido a la difusión de la cultura universal, entre otros, Reynaldo Hahn, hace un siglo, y hoy día, otros artistas como Carlos Cruz Diez, Juvenal Ravelo o el escultor Daniel Suárez quienes continúan haciéndonos soñar con sus obras cinéticas. 

Cómo es visto nuestro intercambio cultural con Francia desde una generación como la de Ud. y tomando en cuenta que suma más de dos años en su misión. 
Como Embajador, contando siempre con el formidable apoyo de nuestro servicio cultural, he hecho hincapié en los intercambios culturales con Venezuela siempre como eje central de nuestras prioridades, porque éstos manifiestan ser cada vez más esenciales en un mundo asediado por el choque de las ignorancias. La historia de las relaciones franco-venezolanas se encuentra además marcada por numerosas obras realizadas conjuntamente, de corte científico, literario, artístico o filosófico. Como gran punto de confluencia de todas estas disciplinas, citaré solamente el apasionado interés de mis conciudadanos por su gran río, el Orinoco, siempre presente todo a lo largo de la historia, desde Aimé Bonpland, el compañero de Alejandro Humboldt, hasta los etnólogos contemporáneos, pasando por la célebre novela escrita por Julio Verne. 

Pero nuestros intercambios culturales están lejos de quedarse estancados en ese pasado glorioso y hemos transformado considerablemente nuestra cooperación buscando enmarcarla dentro de la modernidad y respondiendo a las expectativas actuales de nuestras respectivas sociedades civiles. Nuestras interrelaciones culturales se hallan en el presente en pleno apogeo y tienen por objetivo fortalecer este dinamismo y ordenarlo en torno a nuevas o renovadas prioridades, como lo son la enseñanza del francés en Venezuela y del español en Francia, y el intercambio de asistentes de lengua (30 jóvenes venezolanos parten a Francia todos los años para enseñar en nuestro país la lengua y la civilización venezolana), la cooperación científica en el marco de proyectos conjuntos de formación a través de la investigación, la acción en común en pro del medioambiente y del desarrollo sostenible, las nuevas tecnologías y el apoyo a las start-ups, la integración regional andina y caribeña, la defensa de la diversidad cultural. 

Los resultados están ahí con el éxito del programa “el francés va al liceo”, concebido e implementado la primera vez en 2016, conjuntamente con la Asociación Venezolana de Profesores de Francés (AVENPROF) abarcando dicho año 10 planteles públicos. Cinco colegios más recibieron este programa en el año escolar 2017-2018 y 10 más beneficiaron del mismo en el 2018-2019, tanto en Caracas como en el interior del país, y confiamos poder seguir expandiéndolo a nivel nacional en el venidero año escolar 2019-2020. Los intercambios universitarios son asimismo muy importantes con la creación, en mayo de 2018, de la Red Franco-venezolana “Marcel Roche” enmarcada por un convenio suscrito entre cinco universidades e importantes escuelas de educación superior francesas y otras cinco universidades venezolanas. La literatura también está muy presente con el lanzamiento en 2016 del Premio a la Joven Vocación Literaria, que recompensó la obra de un novel autor en 2017 y cuya segunda edición en 2018 fue consagrada a la poesía. 

Hemos igualmente decidido crear espacios franco-venezolanos para el debate y los conversatorios entre los diferentes sectores de la sociedad civil con el programa “La Noche de las Ideas”. La primera edición de La Noche de las Ideas tuvo lugar en el Impact Hub de Caracas el 25 de enero de 2018 y giró en torno al tema de “la imaginación democrática”. En su segunda edición, el pasado 19 de junio, también desarrollada en el Impact Hub versó en torno al tema "Venezuela de cara al presente" y contó con la participación de la novelista francesa Laurence Debray, descendiente de padre francés y madre venezolana. Esos son algunos ejemplos que ilustran el dinamismo y la renovación de nuestros intercambios culturales franco-venezolanos. 

Podría citar igualmente la "Semana de Francia" y la "Feria Francia Tuya" que recién acaban de tener lugar en Caracas y que contaron con un formidable éxito popular. Buscamos siempre resaltar los recíprocos aportes de nuestros dos países en el campo cultural, artístico e intelectual. No se trata únicamente de honrar un ilustre pasado, sino de reflexionar conjuntamente en torno a los nuevos retos culturales, y primordialmente a cerca de los desafíos de la diversidad cultural en el seno de un mundo inestable. Francia y Venezuela lo han hecho así en múltiples ocasiones en el pasado y nuestras respectivas sociedades civiles desean proseguir este intenso diálogo en el marco de un mundo convulsionado y necesitado de parámetros.

Sabemos que el intercambio comercial que actualmente mantienen Francia y Venezuela no pasa por sus mejores indicadores cuantitativos, pero permanecen empresas de tradición y pujantes empresarios. Cuál ha sido la mayor lección que ha recibido la Embajada como institución en el acompañamiento del comercio y su comunidad. 
Las dificultades económicas y la complejidad de los mecanismos financieros repercuten en los intercambios comerciales entre Francia y Venezuela, como ocurre también con los intercambios comerciales con los demás importantes socios del país. En 2018, nuestras relaciones comerciales se elevan solamente a 98 millones de euros, cuando alcanzaban los 130 millones de euros en 2017 y hace poco menos de una década se llegaba a cerca de mil millones de euros. Pese a ello, nuestras empresas mantienen un fuerte compromiso con Venezuela. 

Tenemos estupendas empresas textiles que producen en el país gracias al talento venezolano e incluso algunas exportan hacia los países vecinos. También éstas participan en los más importantes salones internacionales, como es el caso del Swim Show de Miami. Esta producción venezolana es de muy alta calidad y compite con los más importantes productores mundiales de la industria textil. Asimismo, las empresas francesas continúan comprando productos venezolanos, principalmente en los sectores agroalimentario y metalúrgico, y esto a pesar de los retos en logística e incluso de orden bancario. Durante los 5 primeros meses de 2019, las ventas venezolanas en Francia crecieron un 35 % alcanzando los 32 millones de euros y esto a pesar de las perturbaciones de las que han sido objeto los puertos a causa de los cortes de electricidad del pasado mes de marzo. 

Existen también empresas venezolanas que se expatrían. Algunas de ellas se han establecido en Francia y mantienen un estrecho lazo con Venezuela. Pienso particularmente en la empresa KALSTEIN, instalada en Montpellier, pero cuya casa matriz se encuentra situada en Maracay. Esta empresa, que fabrica equipos médicos, es un formidable pilar de apoyo para el trabajo desempeñado por la Fundación JACINTO CONVIT, particularmente en el desarrollo de sus investigaciones para encontrar tratamientos contra el cáncer y las enfermedades tropicales. Estas nuevas alianzas hacen posible la adaptación de nuestras relaciones económicas a pesar de los enormes desafíos a los que debemos hacer frente. 

Trabajamos para orientar nuestros intercambios hacia lo humano y hacia el futuro. Por consiguiente, conjuntamente con la Cámara de Comercio Franco-Venezolana y los Consejeros del comercio exterior francés, hemos implementado la iniciativa French Valley Caracas que permitirá el acercamiento de los ecosistemas innovadores francés y venezolano. Por otra parte, quisiera reiterar mi reconocimiento al Parque Tecnológico Sartenejas y al Impact Hub Caracas, porque gracias al dinamismo de sus innovaciones, permitirán incrementar los intercambios con las start-ups francesas de productos nacidos de la nueva tecnología, de las aplicaciones digitales e incluso de las tecnologías más modernas. 

Todas estas iniciativas, aunque no se pueden traducir en cifras comerciales en lo inmediato, permitirán moldear el mundo del mañana, aquel que nosotros deseamos, uno basado en el respeto humano del medioambiente y del desarrollo sustentable. Es en relación a estos retos clave que nosotros trabajamos porque no creemos que una crisis coyuntural pueda afectar de manera duradera las largas relaciones económicas y nuestra amistad, que ésta es un factor más estructurador de cara a nuestros intercambios y se encuentra bien arraigada en nuestra historia común. 

Habla de la condición de “expatriación” como desafío. Conocemos el mensaje que tiene para con sus compatriotas y los venezolanos. Pero que pueden decirnos del reto que representa trabajar y servir diplomáticamente en un país como el nuestro. 
Este mundo, nuestro mundo, es en el presente un espacio global, continuo, “finito” como diría Paul Valéry. Los dos millones de franceses expatriados en todos los continentes amplían las fronteras de Francia a nivel planetario. Los franceses residentes en el extranjero representan, demográficamente hablando, el equivalente a la población de una ciudad como París, desplegados por los cinco continentes. Y no hay sino que ver la creatividad, el compromiso y la tenacidad de los franceses en Venezuela para convencerse de su dinamismo. Brindan ellos una imagen de Francia que yo amo, la de una Francia amante de la aventura y de la curiosidad, la de una Francia generosa y atenta con el prójimo. Son más de 4.000 en Venezuela, quienes llevan en alto los colores de Francia, pero a la vez están muy bien integrados en el seno de la sociedad venezolana. Lo uno no va sin lo otro. 

Los franceses de Venezuela aman este magnífico país y a su gente. He encontrado recientemente a la Hermana Elizabeth, una religiosa francesa de 94 años de edad y llegada a Venezuela en 1948 para enseñar a nivel de primaria en el Colegio San José de Tarbes de Caracas. Su amor por Venezuela, su pasión por la juventud, su compromiso con la educación permanecen intactos tras 71 años vividos en Venezuela! Y por dondequiera que voy en este país, encuentro a compatriotas franceses que aman Venezuela, su cultura, su geografía. En sus actividades empresariales, en su compromiso asociativo, en el sector cultural o el solidario, los franceses de Venezuela son hoy en día los actores por excelencia de la influencia francesa en este país. 

En lo que a mi persona concierne, llegué a Venezuela el 18 de junio de 2017, con ganas de servir a mi país, a sus ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad y de contribuir al desarrollo de las relaciones franco-venezolanas bajo un contexto difícil. La diplomacia debe tratar, a la vez, la urgencia, es decir contribuir a resolver la crisis venezolana, y a largo plazo, orientar la cooperación bilateral para los años venideros, adaptando así nuestra acción a un mundo en constante cambio. En diplomacia, con más razón que en otras áreas, se requiere, como lo señala la conocida sentencia “pensar como hombre de acción y obrar como hombre pensante”. Y no debemos olvidar nunca, inclusive cuando nos vemos arrastrados por el peso de lo cotidiano bajo la crisis del presente, que nuestro horizonte de diplomático es el del planeta y a largo plazo. 

La misión del embajador, que no se percibe en el exterior, es también la de jugar un rol de manager de un equipo. Somos un total de 44 personas al servicio de los franceses en Venezuela y para hacer vivir la relación franco-venezolana, tan fuerte y única entre nuestros dos países. Estos dos años he encontrado a un gran número de personas provenientes de todos los sectores de la sociedad venezolana. He trabajado mucho con los actores del mundo político nacional y local, administrativo, social, económico, científico, médico, agrícola o cultural. Obtengo en ello un gran placer. Y cada encuentro es la ocasión para una nueva idea o un nuevo proyecto para afianzar los lazos entre nuestros dos países. A mi llegada a Maiquetía, como Embajador de Francia, un domingo de junio, no viajaba sin equipaje, me acompañaba un lote de expedientes diplomáticos y administrativos, naturalmente. Pero había yo reservado un lugarcito para Doña Barbara, esta popular y sublime novela de la literatura venezolana de la primera mitad del siglo XX, también traía conmigo El pasajero de Truman, una novela que ayuda a comprender la sutilidad y la complejidad de la vida política venezolana en el siglo XX, y otras dos novelas de Miguel Otero Silva, Casas Muertas y Oficina No. 1, sin las cuales no se pueden comprender las transformaciones de la sociedad venezolana en el siglo XX; y traía además conmigo dos películas, Cuando quiero llorar no lloro de Mauricio Walerstein y Oriana de Fina Torres. 

En dos años enriquecí mi colección de películas con Araya de Margot Benacerraf, un homenaje excepcional a los trabajadores de la sal y Reverón un extraordinario relato sobre un genio de la pintura venezolana, Amando Reverón. Ésta es en pocas palabras la descripción de como mi misión en Venezuela se desarrolla bajo el signo del trabajo minucioso contando con el apoyo de todo un equipo para estrechar los lazos entre nuestros dos pueblos y preparar el futuro entre nuestros dos países. 

Ha manifestado a través de todas las formas factibles su apoyo con las distintas poblaciones en riesgo de la Venezuela actual. Y también ha mantenido firme su reconocimiento a las partes en conflicto en Venezuela. Sigue advirtiendo que el uso de la violencia es un camino que la experiencia europea nos pide ver con ojos vicarios. ¿Tiene esperanza en que el pueblo venezolano viva una solución ejemplar para el continente? 
Por supuesto, estoy convencido que los venezolanos pueden llegar a un acuerdo político negociado. Más que nunca, debemos rechazar el uso de la violencia y eso inicia con el respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales. Ningún responsable político debe morir por sus ideas en Venezuela, como en ninguna otra parte del mundo por cierto. Nadie debe ser torturado por su acción política. Estamos convencidos que la libertad es siempre mejor que la ausencia de libertad. Pensamos, de igual manera, que no hay estabilidad duradera sin democracia. En mi primer discurso ante la sociedad venezolana, a los pocos días de haber sido acreditado, en ocasión de celebrarse el día nacional de Francia, el 14 de julio de 2017, cuando en Venezuela reinaba un clima de masivas manifestaciones en todo el país por varios meses, recordé entonces lo que había sido la tragedia europea y mi convicción que Venezuela debía evitar la confrontación violenta. 

En la mente de cada ciudadano europeo, permanece la memoria. Memoria de las "guerras civiles europeas" que en dos ocasiones ya han llevado el mundo a la catástrofe. Memoria de las millones de víctimas de la Shoah, de los totalitarismos, memoria de las destrucciones infligidas en nuestro continente, del sufrimiento de los pueblos de Europa central y oriental presos tras la cortina de hierro. 

En 2019, Venezuela debe alcanzar una resolución pacífica y democrática de la crisis que atraviesa el país y mostrar que la responsabilidad priva sobre la confrontación. El fracaso de una solución negociada y el desespero serían poderosos factores de desestabilización y de emigración que harían el juego a los extremistas. Les toca a los negociadores de ambas partes –y a nadie más– definir, juntos, los compromisos necesarios para ir hacia adelante. Sin embargo, para eso, se requiere que las discusiones avancen y que un acuerdo sea posible. Este es el sentido del llamamiento que yo efectúe, el día de la fiesta nacional francesa, el pasado 14 de julio de 2019, en Caracas, en nombre del Presidente de la República francesa, Emmanuel Macron. El mayor anhelo de Francia es que la vida política y social de Venezuela retornen a la senda de la paz y finalmente se pase la página de la polarización. 

Qué destino de Venezuela le será el próximo en conocer. 
Viajo a Puerto Ordaz, del 17 al 20 de julio, para una visita oficial de tres días. Ahí sostendré encuentros con responsables políticos, visitaré empresas y me reuniré con sus trabajadores. Me reuniré también con estudiantes y además sostendré diversos encuentros con organizaciones no gubernamentales. Será ésta una visita densa y apasionante en una región que no conozco todavía y cuyos desafíos me apasionan. Hablaremos de la situación política, del desarrollo económico, de inclusión social, de protección del medioambiente, de la lucha contra la inseguridad… 

La siguiente semana, del 24 al 27 de julio, viajaré al Estado Táchira por invitación de la gobernadora Laydi Gómez. Ahí también, me reuniré con un grupo de actores políticos, económicos, sociales, religiosos, parar conocer mejor y entender los desafíos y prioridades de esta gran región de Venezuela. 

Es viajando por este país tan grande y tan magnífico que conozco mejor sus realidades y que podemos, junto con mi equipo, adaptarnos mejor y ampliar nuestra cooperación bilateral, sin olvidar la opción de descentralizarla para así poder estar presentes a lo largo y ancho del país. 

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