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El lenguaje es fuente de poder transformador en las emociones

Las palabras que se utilizan condicionan nuestra propia personalidad y las respuestas que obtenemos de gente en nuestro entorno

  • Diario El Universal

31/07/2018 05:05 pm

ELENA SOTO 

La utilización de palabras positivas o negativas en conversaciones con uno mismo, con los demás y en la forma de narrar la cotidianidad refleja la propia esencia. Emplear el lenguaje contribuye en el logro de resultados positivos en la vida e incluso permite modificar la propia personalidad. Con relación al poder transformador del lenguaje, explica el filósofo español Luis Castellanos, autor del libro Educar en lenguaje positivo, que “las palabras crean la forma en que vemos el mundo, abren o cierran horizontes, nos dicen cómo somos y cómo queremos ser”.

¿Cuál lenguaje tiene más efecto? Las palabras han ido conformando y diseñando nuestra corporalidad y a su vez, nuestra gestualidad narrativa ha ido dando forma a nuestro lenguaje. Ver y ser vistos inspira en los demás un deseo de desconfianza o confianza. Las palabras son como un traje hecho a medida, digan verdad o mentira, se nos “ve”. La corporalidad de nuestras palabras y de nuestros gestos es medible y dice quiénes somos. 

En la vida aprendemos a leer lo que vemos. Por eso, es nuestra habla interior y nuestros gestos internos los que dan forma a nuestra postura existencial. Si nuestras palabras son amadas, nuestros gestos también amarán. Seremos personas dignas de confianza. Nuestra presencia tendrá un valor único que sabe respetar y es respetada. 

El también doctor en Ética detalla que “respeto es una palabra fabulosa porque tiene una gran repercusión en nuestra forma de comprender la vida. ¿Respetan mis palabras la vida, la felicidad mía y de los demás? El desprecio es un sentimiento que nos impide crecer, aprender, transformarnos. Dos palabras desprecio o respeto pueden cambiar la vida en minutos y, a veces, en segundos”.

“Ser personas de confianza significa que somos personas que apreciamos a los otros y que en mi palabra habita mi corazón. Recuperar esa confianza es algo que hacemos palabra a palabra, latido a latido, que dicen de nosotros que somos seres de valía, seres de respeto, dignos de confianza (...).

Castellanos enfatiza que conectar con la gente, con sus historias, con las promesas que habitan de sí mismos, nos hará seres de palabra. 

Una manera de medir nuestra profundidad emocional, de ahondar en nuestra propia humanidad, es nuestro lenguaje.

“Nuestras palabras nos confrontan con nosotros mismos, con nuestra verdad, con nuestra autenticidad”, argumenta.

Destaca que una de las estrategias para transformar el comportamiento es el arte de contar la propia historia de vida: “(...) Tomar conciencia de las palabras y gestos que utilizamos es una herramienta maravillosa para decidir modificar ciertos rasgos de personalidad que nos pueden ayudar a ser más felices y, por lo tanto, a hacer más felices a los otros. Es decir, con las palabras podemos crear una identidad positiva”.

El Buzón  

 ¿En qué momentos antes de la adultez es normal que en las niñas aparezca flujo vaginal? Uno es al nacer: se debe a la transmisión de hormonas de la madre a la niña durante el embarazo y suele desaparecer de una semana a diez días. El otro se produce al comienzo de los cambios de la pubertad, alrededor de los 10 años; ese flujo es producido por acción de las hormonas femeninas (estrógenos), es blanco o transparente, y se prolonga durante toda la adolescencia.

¿Por qué se produce esta secreción en la niñez? ¿Cuáles son las causas que la provocan? El flujo en la niñez es una reacción de la vagina infantil por varias razones que la inflaman. Esta inflamación se llama vulvovaginitis. Entre sus causas están mala técnica de higiene, sustancias irritantes (jabones, espumas para baño y el champú mezclados con el agua, pueden irritar e infectar), parásitos intestinales, juegos infantiles de exploración del cuerpo y masturbación. 

¿Es posible prevenirlo? ¿Qué recomendaciones pueden seguirse para evitarlo? Luego de orinar, secarse siempre con papel higiénico sin frotar y después de defecar frotar con suavidad de adelante hacia atrás. No tomar baños de inmersión. Usar ropa íntima de algodón y lavarla con jabón blanco, enjuagar y planchar. Utilizar jabón neutro de glicerina sin perfume para la higiene de los genitales. Consultar al pediatra si a pesar de estas medidas el flujo continúa. 

Con información de la doctora Katyuska Mata Alfonzo, puericultora y pediatra. Presidente filial Nueva Esparta. Sociedad Venezolana de Pediatría. 

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