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Embajador Romain Nadal: "La inclusión social, la solidaridad alimentaria, la inserción de las personas con discapacidad forman parte de nuestras prioridades"

Discurso del Excelentísimo Embajador de Francia en Venezuela, Romain Nadal, en virtud de la conmemoración del día de la toma de La Bastilla, Día de Francia

  • Diario El Universal

25/07/2018 09:40 am

Distinguidas Autoridades venezolanas, Estimados compatriotas, Mes chers compatriotes, Queridos amigos, 

Francia es una vieja nación, preñada de historia, entonces nunca faltan las ocasiones para celebrar su pasado. Pero el 14 de Julio es una fecha particular. Ella no ilustra una brillante victoria militar, tampoco se refiere a una funesta derrota. No. Esta fecha rememora un levantamiento popular en pro de las libertades que nuestra memoria colectiva ha erigido como el símbolo de la unión del pueblo francés y de la universalidad de los derechos humanos. 
Al igual que la bandera tricolor, que nuestra divisa «Libertad, igualdad, fraternidad» o que nuestro himno nacional, La Marsellesa, que acabamos de escuchar, el 14 de Julio encarna, a los ojos del mundo entero, los valores que han hecho, hacen y harán a Francia: la defensa de la paz y de la democracia, la promoción de los derechos humanos y de la libertad de los pueblos, y la protección de la diversidad cultural. 
Nuestra divisa resalta el profundo significado de la Revolución Francesa. Estos tres valores Libertad, Igualdad y Fraternidad no sólo han conformado a Francia sino que también han recorrido el mundo entero, despertando las esperanzas de muchos pueblos oprimidos. 
La fuerza y el significado de lo que representa el 14 de julio de 1789 permanecen hoy en día, en 2018, más vigentes que nunca. Entre muchos episodios de rebelión, la historia eligió al 14 de Julio como Día de Francia. Fue el día de la toma de “La Bastilla”, la cárcel que era el símbolo de esos abusos cometidos por el rey quien ostentaba el poder de encarcelar sin juicio previo y de castigar según su parecer a cualquier ciudadano que no fuera de su agrado. 
En esos tiempos no existían los derechos humanos. Antes de 1789, los filósofos imaginaron ya por primera vez, durante la bien llamada «Era de las Luces», esos ideales. Posteriormente personalidades excepcionales los hicieron realidad. Entre estos extraordinarios personajes, cabe destacar al Prócer Francisco de Miranda quien combatió en nuestra Revolución y fue, junto a Kellermann y Dumouriez, el vencedor de la Batalla de Valmy que salvó a la joven República francesa. Nosotros, como ciudadanos del nuevo Milenio, ostentamos derechos que no son solo derechos de ley sino también, y sobre todo, derechos fundamentales que nuestra Revolución concibió y definió como ‘’inalienables y sagrados’’. 
¡Son estos valores los que han impulsado a nuestro gran equipo de fútbol, reflejo de la diversidad del pueblo francés, hasta la copa del mundo! Queridos amigos, En un mundo inestable e incierto, el legado de la Revolución Francesa y los principios que ésta generó siguen siendo, hoy más que nunca, de gran actualidad. Nuevas amenazas ponen en peligro la estabilidad mundial y los derechos de cada uno sobre su vida, su salud y su bienestar. El terrorismo fundamentalista que ha golpeado duramente a Francia y al mundo entero, el nacionalismo y el aislacionismo ponen en riesgo a la comunidad internacional y a los ciudadanos que la conforman. Felizmente, ante estas plagas del mundo actual, encontramos a héroes tales como el Teniente coronel Arnaud Beltrame quien sacrificó su vida, en Francia, al interponerse frente a la barbarie salvando así vidas inocentes. 

De igual manera, el ingreso en el Panteón francés de Simone Veil y de su esposo es testimonio de nuestro deber de memoria para con una mujer sobreviviente a la barbarie nazi, una mujer excepcional que consagró toda su vida a defender ‘’todos los combates del siglo, por la dignidad humana, por la reconciliación, por una Europa de paz, de solidaridad y de progreso compartido’’, citando aquí las palabras del Presidente Macron. Queridos amigos, Hoy más que nunca, el contexto internacional exige de cada uno de nosotros plena fidelidad a esos principios heredados de la Revolución Francesa. Frente a los retos actuales y decisivos cara a nuestro futuro, hay dos tipos de diplomacia. Una diplomacia de la indiferencia y del ‘’cada quien para sí’’ y una diplomacia generosa y activa que busca contribuir a la implementación de soluciones colectivas. 

 Con este espíritu, Francia se comprometió con los temas más esenciales para la emergencia de una renovación indispensable a nivel mundial. Así lleva a cabo una diplomacia que persigue una ambición global, dirigida a todos los continentes. Sin embargo mira hacia América Latina con atención, me atrevo a decir incluso con una pasión especial. Esta atención se nutre de una historia común, se fortalece con los numerosos vínculos existentes entre los dos continentes desde las independencias. Se fundamenta además en la geografía puesto que Francia, país europeo, también es un estado caribeño y suramericano por sus territorios de ultramar por los cuales siente especial apego. 

Francia y América Latina comparten una visión común, particularmente cuando se trata de los grandes desafíos del planeta y de la manera de enfrentarlos. El método para lograrlo se denomina el multilateralismo, al cual estamos todos muy apegados, especialmente ahora que éste se ve amenazado en un contexto que es bien conocido. Sin embargo, no hay alternativa para construir un mundo mejor y más seguro. Es la línea que Francia defenderá en la cumbre del G20 en Argentina, y será el hilo conductor de la presidencia francesa del G7 en el 2019. El enfoque multilateral puede ser, debe ser, muy concreto. Es el objetivo de las alianzas que hemos constituido. Pienso en especial en la Alianza Solar Internacional a la cual pertenecen varios países de la región, entre ellos Venezuela. Deseamos por supuesto ampliar este movimiento. 
También pienso en el Pacto mundial sobre el Medioambiente así como en la Nueva agenda urbana. Para hacer vivir este enfoque multilateral, debemos movilizar a los actores locales y a la sociedad civil. Las alianzas entre ciudades, como el C40, en el cual París está particularmente involucrado, constituyen iniciativas muy prometedoras. 
Amigas y amigos, A un año de mi llegada a Caracas, quisiera también evocar el compromiso de todo el equipo de la Embajada al quien agradezco su dedicación para este maravilloso país. Primero, saludando a nuestros compatriotas pues son muchos los que residen en Venezuela desde hace décadas. Ahora tengo el placer de conocer a la mayoría de ellos y todos saben que estaremos permanentemente atentos a su situación y dispuestos a hacer todo lo posible para apoyarlos en la medida de nuestras capacidades. Estos meses estuvieron repletos de actividades y de emoción, del interés del público como del apoyo de las autoridades, y de la común voluntad de seguir compartiendo cultura. Para nosotros, los Franceses, nunca se trata en nuestros intercambios de resaltar el aporte de Francia en forma unilateral sino de mostrar que siempre hubo entre nuestros dos países un verdadero diálogo que ha enriquecido nuestras culturas. En unos minutos, podremos disfrutar de un evento excepcional, producto e ilustración de esta unión cultural. 
Nuestro amigo Juvenal Ravelo va a develar una obra inédita titulada ‘’Homenaje a Francia’’. Oriundo de Caripito, Juvenal decidió ir a formarse en París y amplió así su camino, entre ambos países, para crear, innovar e inscribir su nombre en el Panteón del Arte cinético, entre Vasarely, Jesús Soto y Carlos Cruz-Diez. Gracias Juvenal por tu fidelidad hacia Francia y por tu compromiso a favor de la emergencia de nuevos talentos. Gracias por tu convicción –que compartimos plenamente– según la cual el Arte debe salir del recinto privilegiado de los museos para ir al pueblo, al verdadero pueblo, el de los barrios que trabaja contigo y crea a tu lado esos murales que adornan la ciudad. A tu lado, Juvenal, nosotros estaremos nuevamente en octubre próximo, pintando murales con caraqueños sencillos y humildes, madres y padres de familia junto a sus hijos porque la diplomacia cultural es, ante todo, el acompañamiento de un pueblo en su realidad cotidiana. En el marco de esta diplomacia cultural, mantendremos nuestra actividad en su más alto nivel, y cuando hablo de diplomacia cultural, este término abarca todos los campos incluyendo el debate de ideas, los temas sociales así como también los intercambios universitarios y científicos. 
La inclusión social, la solidaridad alimentaria, la inserción de las personas con discapacidad forman parte de nuestras prioridades. Estudiamos con la Alianza Francesa, a cuya dirección, profesores y alumnos quiero aquí saludar, la posibilidad de ofrecer cursos de francés gratuitos a los miembros de la asociación AVEPANE, organización que se dedica a la formación de personas con discapacidad intelectual y su inclusión socio-laboral. Queremos también proponer clases de francés a los niños de la fundación de los amigos de los niños con cáncer para facilitar la compaginación del tratamiento y de la educación. Quiero saludar a las madres de los comedores de la asociación “alimenta la solidaridad”, a quienes recibí en esta residencia en ocasión de la fiesta de la gastronomía francesa, y quienes ahora son emprendedoras y contribuyen a este 14 de julio con los pasapalos que ellas mismas han preparado. Se han vuelto emprendedoras para autofinanciar a los comedores que alimentan a los niños de los barrios. 
Amigas y amigos, Hace cien años, el Armisticio de 1918 puso fin a la Primera Guerra Mundial aspirando entonces que este tipo de conflicto bélico no se repitiera jamás. La Europa que salía en aquel entonces de una terrible guerra de cuatro años, que se cobró millones de vidas, tenía por objetivo poner término a este tipo de conflictos. Pero en años posteriores más democracias flaquearon, dudaron, y resurgieron así los nacionalismos por un lado y los totalitarismos por el otro. Y no tardó entonces en sobrevenir la Segunda Guerra Mundial. Ese riesgo nos acecha todavía. El de la división, los nacionalismos, el repliegue, los grandes miedos que podrían hacer tambalear las democracias, la falta de cooperación internacional. El mundo quizás esté enfrentándose nuevamente a este riesgo. El 11 de noviembre de 2018 celebraremos el centenario del Armisticio de 1918. Por ello, se va a organizar un Foro por la Paz, el cual tendrá lugar en París los días 11, 12 y 13 de noviembre de 2018 con objeto de reunir a dirigentes políticos, a responsables de organizaciones internacionales, representantes de ONG, intelectuales, actores, a todas aquellas personas que quieren pensar, actuar, construir el multilateralismo del presente, erigir la paz, la cual está hoy nuevamente en peligro. 
El Foro de París sobre la Paz tiene por objeto reflexionar conjuntamente, proponer iniciativas concretas, reinventar el multilateralismo y todas las formas de cooperación contemporánea para que la paz gane más terreno cada día. Amigas y amigos, Ustedes lo comprenderán bien, mis palabras nacen a la vez tanto de la razón como de la pasión. Pues ambas son perfectamente compatibles. Mi corazón francés late con fuerza al unísono del de Venezuela. Y no es solo el mío, sino también el de Francia y de sus socios de la Unión Europea. Juntos estamos movilizados para ayudar al pueblo venezolano a salir de la grave crisis que atraviesa el país. Apegados a los valores de este 14 de julio –los derechos humanos, la democracia-, seguimos trabajando, sin injerencia pero también sin indiferencia, para estrechar nuestros lazos con la sociedad civil venezolana, conscientes de las profundas raíces históricas humanas y culturales que nos unen no solamente con Venezuela sino también con toda América Latina. 
Deseo concluir refiriéndome a los jóvenes venezolanos, franceses y europeos, citando a un poeta francés, René Char, quien, dirigiéndose a la juventud, pues cada generación hace siempre su llamado a los jóvenes sobre todo cuando piensa que hay que infundirles ánimo y brindarles esperanza, ; es René Char quien decía a un joven que dudaba, quien tenía el interrogante de saber si podría o no triunfar en la vida, si todavía habría lugar para él en la sociedad, si no estaba todo ya decidido de antemano, lo cito entonces a continuación: «labren ustedes su suerte, aférrense a su felicidad, arriésguense y entonces, al observarlos, la sociedad se acostumbrará a ustedes ». 

 ¡Viva Venezuela ! ¡Vive la France !  

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