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“La paternidad está llena de optimismo: Humor y amor salvan”

Llegó a Venezuela Jorge Parra por casualidad, así como le llegó la dicha de ser padre. Ambas circunstancias lo han hecho redescubrirse, reinventarse

  • Diario El Universal

06/06/2018 05:00 am

ALESSANDRA HERNÁNDEZ

“¿Quieres un café?”, pregunta con afabilidad antes de iniciar la entrevista. Es sábado en la mañana y Jorge Parra ha dormido poco. Paulina, bebé que procreó junto a la humorista y periodista Alejandra Otero, contaba ya tres días con fiebre. Sin embargo, el humor del conocido clown de cabello verde, Domingo Mondongo, es inquebrantable. Su acento sureño le da otra cadencia a venezolanismos como “pana”. 

 Puede tomarse hasta seis cafés al día pero alterna con el mate, bebida predilecta de los argentinos. Aunque su origen es inocultable, también lo es el afecto que exuda por la patria adoptada. Cuando habla de Venezuela resplandece su faz.

 Aquí, al norte del sur, entendió el significado de la palabra libertad: “Cuando hablo de la libertad que me dio Venezuela, me da esa posibilidad de no tener nada, no conociendo a nadie, no siendo nadie.

 Era yo descubriéndome a mí mismo, encontrándome a mí mismo con todos mis fracasos con todos mis desastres, que un poquito ese es el clown, esa tumba de arrogancias que uno tiene como ser humano y descubrirse vulnerable siendo lo que es”.

 “Si hay otro grado de libertad muy grande es estar enamorado y yo me enamoré perdidamente de la gente de Venezuela, de la forma de ser del venezolano, de los colores. ¿Sabes las veces que me invitaron a comer mondongo en una casa? Me dicen mi pana, mi amigo. Esa energía que tiene el venezolano, tan abrazador”

Jorge, o Domingo Mondongo, llegó al país el 13 de octubre de 2000. Entró por San Cristóbal para participar en un festival de teatro en Mérida. Le entusiasmaba conocer Choroní por lo mucho que le hablaban del lugar. A Caracas llegó para renovar su visa... y se quedó: “Empecé a hacer todo lo que me gustaba, me fui redescubriendo lo que quiero ser”. 

Desde entonces no ha dejado de crear: aquí nacieron sus tres hijos: Camila (10), Marcelo (7) y Paulina; es fundador de Improvisto, de Akeké Circo-teatro, de Doctor Yaso y de Soy papá, cuenta en Instagram en la que muestra imágenes con sus hijos y da consejos a los papás. “La paternidad está llena de optimismo. El amor y el humor salvan”, concluye sonriente. ¡Feliz día del padre!  

Papá presente A su papá solo lo vio cuatro veces cuando era muy chiquito: “Aprendí eso de mi papá, que quiero ser un papá presente no ausente y mucho menos un papá Santa Claus que aparece solo para dar regalos”.

 Aprender de los hijos Con Ale Otero se reestrenó como papá después de 7 años. “La paternidad de Marcelo es muy distinta a la de Camila y de Paulina. Primero porque ellos son únicos, también por todo lo que me educaron”. 

Resetearse y reírse “Es tan maravilloso el disfrute que generan los hijos, salir a jugar, construir de vuelta castillos, resetearse. Tener la posibilidad mágica de volver a ser niños, de celebrar un eructo, de reírnos de la palabra culo”. 

Un té para ser feliz Pau nació el 18 de diciembre de 2017. Jorge estima que el éxito de la vida está en el disfrute, no en el obtener. Por eso, tomar el té con su esposa, en la terraza de su casa, con el Ávila enfrente, es invaluable. 

Si eres feliz, hazlo Elba, su madre, también hizo las veces de papá. Ella sigue viviendo en Teodelina (Argentina), pueblo natal de la familia. Jorge recuerda que de niño su mamá le decía “si te hacé feliz, hazlo”. Es lo que ha hecho. 

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