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Cuestión de metodología

El apoyo de la familia y la disciplina son esenciales para que cualquier perro pueda ser entrenado adecuadamente

  • Diario El Universal

30/05/2018 12:57 pm

DIANA APONTE ORTEGA
Uno de los animales más apreciados por el hombre, al punto de domesticarlo y convertirlo en un miembro más de la familia, es el perro. Para muchos, ellos son seres especiales, que cuentan con habilidades impresionantes y con sentidos un poco más desarrollados que marcan la diferencia entre las demás especies que habitamos en la Tierra. Sí, incluso superando en oportunidades al mismo ser humano.

Los caninos -como también se les conoce- son bien vistos para cumplir un sinfín de roles según sean las necesidades en el entorno. Es decir, se han visto perros que cumplen funciones de compañía, rescatistas, policías, bomberos, entre otros. Lo cierto es que para que un can pueda desempeñar una actividad en específico, es necesario un entrenamiento lleno de disciplina con el que después cumplirá dichos requerimientos.

Pero, ¿existe una edad adecuada para entrenar a un perro? Para Brenda Rasetto, instructora de obediencia y modificación de conducta de la escuela ABC canino, la edad del mamífero no es un impedimento para moldear comportamientos. Sin embargo, mucho depende de la metodología que utilice el entrenador y el tiempo de entrenamiento que se le impartirá al perro.

“Yo prefiero empezar cuando son muy pequeños, desde las ocho semanas de edad en adelante, me gusta moldearlos por medio ejercicios motivacionales e irlos educando a tener buenos hábitos desde el principio. Considero que es mucho más fácil hacerlo así que tener que corregir más adelante comportamientos indeseados que se hayan ido reforzando en el tiempo”, expresó.

Para Rafael Ángel Villarroel, CEO - Master Dog Trainer de Atención Canina, los perros “aprenden cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo durante toda su vida”, sobre todo cuando existe un estímulo y una supervisión en sus actividades para que no aprendan comportamientos no deseados. Aunque si eso ocurriera, es posible reeducarlos o cambiar esos hábitos aprendidos en un perro adulto. 

El apoyo y la disciplina es fundamental. “Una familia permisiva tendrá un perro menos disciplinado al que deberán dedicar más tiempo y supervisión para tener buenos resultados”, manifestó Brenda Rasetto, quien lleva 12 años de su vida dedicada al entrenamiento canino.

En progreso

De acuerdo a la experiencia de la entrenadora Brenda Rasetto, y luego de amplios estudios, los perros de compañía o aquellos que fueron domesticados para trabajar con el hombre por lo general están más dispuestos a seguir instrucciones y prestar atención, que las razas que han desarrollado instintos solitarios, “suelen ser más independientes y poco cooperativos y eso lo tomamos como desobediencia”, expresó la entrenadora. 

Asimismo comentó que existen razas como el Pastor Alemán que genéticamente han sido seleccionadas “para tener instintos, físicos y temperamento para poder cumplir con distintas funciones: protección, cacería, pastoreo, cuidado del Ganado, control de pestes”. No obstante, no todos son aptos para cumplir dichas funciones, por lo se debe realizar mayores pruebas.

Por su parte Rafael Ángel Villarroel, CEO-Master Dog Trainer de Atención Canina, indica que su metodología se basa principalmente en un proceso de entrevista con la familia y una evaluación para las mascota. En dicho método, se escuchan las necesidades y expectativas de la familia humana. También se observa la relación entre ambas especies (humana – canina), para luego dar inicio al entrenamiento.

En cifras 
8 clases es el tiempo requerido para que el entrenamiento o el cambio de conducta en los perros sean exitoso. Sin embargo, el tiempo exacto va a depender del tipo de entrenamiento que requiera el canino, así como también el plan que desarrolle el instructor para él. La familia humana y el instructor deberán ir en paralelo con la preparación. 

Alerta

La disciplina en casa es fundamental para lograr una buena educación en las mascotas. Al igual que en las personas, ellos son el reflejo de lo bueno o menos bueno que hacen sus humanos. Por lo que hay que evitar cuestionar el comportamiento de los perros y realizar una autoevaluación: “¿Qué estoy haciendo yo para evitar que mi perro haga esto o aquello?”. De esa manera la solución estaría más cerca, porque el problema ya estaría identificado, solo es cuestión de buscar ayuda e iniciar los correctivos.

Con mucha disciplina el perro aprende así a mantener las conductas deseadas.

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