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Migran al Sur por la fiebre del oro

Personas de todas partes del país se trasladan hasta los yacimientos

  • PABLEYSA OSTOS

10/06/2018 11:08 am

Ciudad Guayana.- El camino es largo. Se pasan más de cinco alcabalas de la Guardia Nacional y de la Policía del Estado Bolívar. El objetivo de muchos es claro: conseguir oro en los yacimientos ubicados al sur del país. Algunos ni saben dónde quedan exactamente las minas o el riesgo que pueden correr en ellas, pero sí el precio que tiene el preciado mineral. 

Su costo varía según lo que cotice el dólar paralelo, pero en efectivo su valor sobrepasa los 15 millones de bolívares el gramo y por transferencia los 20 millones. Son jornadas largas, peligrosas y calurosas pero admiten que vale la pena, cuando pesan lo que extrajeron y lo que les pagan por eso. 

El terminal de San Félix y Puerto Ordaz se ha convertido en una especie de bulevar, mujeres y hombres tomando autobuses y carritos por puesto; ya que el valor del oro ha hecho que cada vez más y más personas se embarquen en una aventura al sur del estado Bolívar. 

En un molino ubicado en el sector de La Romana, en El Callao, está uno de los tantos mineros procesando parte de lo que sacó en su jornada de trabajo. Admite que durante 16 años fue operador de máquinas pesadas en San Félix, pero cada vez la situación se le puso más a cuestas y mantener a sus cuatro hijas no era una tarea fácil. 

"Tuve que renunciar allá porque se ganaba muy poquito. Acá en un día puedo ganar 42 millones. Trabajo en varias minas, donde se sepa de una bulla para allá me muevo, pudiendo sacar entre 30 y 50 sacos diarios, los cuales traemos al molino para que lo procesen", cuenta el minero. Envía dinero a su expareja, una semana sí y otra no. "Eso alcanza para ella y mis hijas de 15,11, 8 y 7 años". 

Ese día -hace una semana- el hombre había sacado cinco puntos de oro, de los cuales dejó el 10 por ciento (un punto) al dueño del molino. 



Por la familia 

El Universal se trasladó hasta la mina La Culebra, a 10 minutos de El Callao, donde más de 100 personas laboran desde muy temprano en el yacimiento de oro. 

La vía es toda de tierra y los campamentos construidos con lonas negras y palos abundan, pero en ellos cocinan y hasta duermen. 

Después de bajar 16 metros y estar en una galería -pasillo- de 60 metros trabajando por más de 4 horas en busca del oro, empiezan a salir uno a uno del sitio en el que permanecen con poca ventilación. 

Uno de ellos es moreno, sus brazos están llenos de barro, se nota el cansancio pero a pesar de ello sale animado y decide conversar. "Las cosas están tan tremendas, escasas y caras que uno tiene que arriesgar su vida trabajando aquí para tener algo cuando lo necesites o para alguna enfermedad".

Detalla que trabajan desde las 7:00 a.m. hasta las 5:00 p.m., mientras que en otros casos hacen guardias de 24 por 24. "Ahorita estamos laborando un día sí y otro no. Sacamos entre 200 y 300 sacos los cuales luego llevamos al molino a procesar". 

"Trabajamos para mantenernos porque nadie nos va a venir a mantener y cuando tenemos familias estamos es para dar la vida por ellos, es fuerte estar en un país donde la familia esté pasando hambre y necesidades eso es algo que no se merece nadie. Imagínate tener un hijo buen estudiante, exigirle que estudie y el día que el muchacho te pida algo tienes que dárselo porque él está haciendo las cosas bien", sumó el minero que por medidas de seguridad no se identificó. 

La infancia de dos niños transcurre entre sacos de oro; su papá trabaja en uno de los molinos de La Ramona. Tiene una discapacidad, hace 10 años perdió una de sus piernas en un accidente en moto; pero eso no ha sido una limitante para laborar en el sector y así mantener a su familia. "Vinimos de San Félix y lo hicimos porque allá todo estaba mega caro y difícil. Aquí uno consigue comida y al menos sobrevive". 

En uno de los yacimientos estaba un profesional, oriundo de Maracay, estado Aragua, quien dijo que trabajaba en una empresa ubicada en la Colonia Tovar, y ganaba hasta tres sueldos mínimos. "Mi papá me dijo si quería venir a probar suerte y eso hice, en tan solo un mes saqué lo que en una empresa ganaba en dos meses; a pesar de que he estado en minas donde no he tenido mucha suerte". 

"Esto es fuerte, porque tu vida depende de dos personas más. Los que suben el mecate mientras tú estás abajo trabajando". El deseo del joven es poder irse del país, así que la minería se ha vuelto la forma de reunir dinero para adquirir su pasaje. 



Entre bandas armadas 

Hay zonas en las que no hay presencia de la Guardia Nacional Bolivariana o del Ejército, como por ejemplo desde el punto de control de Casablanca hasta Hoja de Lata. Son estos espacios los que habrían sido tomados por esos grupos de origen colombiano. 

Una fuente destacó que en la mina Efraín, en el municipio Sifontes, los dueños de molinos deben cancelarle a los presuntos grupos guerrilleros cuatro gramos de oro mensuales así como el 10% de la producción. 

"En esa zona no entra cualquiera, en la alcabala ya tienen los datos de los que laboran en el lugar con fotos y todo". También ha nacido la figura de las "avispas negras", son grupos conformados por indígenas que han sido armados. Permanecen en la zona de Ikabarú en el municipio fronterizo Gran Sabana, del estado Bolívar, donde ya han establecido su sistema y puntos de control. 

Mientras que una fuente militar destacó que el paso por el río se ha vuelto el principal canal de contrabando, no solo del oro sino también de armas, "presuntamente sería un hombre de nacionalidad libanesa el que estaría operando con parte de estos grupos armados, trasladando diamantes hasta la zona de Guyana, a cambio paga trayendo armas".

Por ejemplo, un M16 o R15 tiene un valor de 5 mil dólares, mientras que el oro es comercializado en el extranjero en 42 mil dólares. Señaló que "hay muchas cifras negras que no llegan a la ciudad. Los casos se quedan dentro de las minas".


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