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En víspera de la boda real

El padre de Meghan tendrá que ver la ceremonia por televisión

Después de meses de especulaciones sobre la lista de invitados, a tan sólo unos días de la boda todavía no está claro quién llevará a Meghan al altar.

  • DPA

17/05/2018 01:08 pm

Windsor. - Millones de personas seguirán este sábado por televisión la boda del príncipe Harry de Inglaterra con Meghan Markle. La novia se sale de los cánones habituales de la realeza: no procede de la nobleza británica, sino que es una plebeya de Estados Unidos con raíces afroamericanas. 

La joven de 36 años es actriz, está separada y no tiene la arrogancia que a menudo caracteriza a la élite británica. Precisamente por esto último entusiasma tanto en Reino Unido la mujer que el 19 de mayo dará el "sí, quiero" al hijo pequeño del príncipe Carlos. 

Después de meses de especulaciones sobre la lista de invitados, a tan sólo unos días de la boda todavía no está claro quién llevará a Meghan al altar. Su padre, Thomas Markle, no asistirá finalmente al enlace por motivos de salud, anunció la propia novia. Según la prensa, el iluminador de televisión retirado sufrió un infarto hace una semana y después tuvo que ser operado. 

Pero Thomas Markle, de 73 años, ya había anunciado el lunes que no asistiría a la ceremonia por otro motivo: para no incomodar a su hija ni a la familia real después de que se difundieran informaciones según las cuales pactó fotos suyas con "pararazzi". Un día después se desdijo y afirmó que acompañaría a su hija el día de su boda, pero finalmente no será así. 

Ahora se especula sobre si la prometida llegará al altar de la mano de su madre, Doria Ragland, profesora de yoga y trabajadora social de 61 años, que llegó a Londres el miércoles. Los padres de la prometida del príncipe Harry se separaron cuando ella era todavía una niña. 

El Palacio de Kensington no ha hecho pública la lista de invitados pero en Windsor se espera una buena dosis de asistentes ilustres, también del mundo de la música y el cine. Se da por hecho que asistirá, por ejemplo, el cantante Elton John, amigo de la fallecida Diana de Gales, la madre de Harry. El príncipe es el sexto en la línea de sucesión al trono y a su boda no hay políticos invitados, ni siquiera la primera ministra británica, Theresa May. 

Harry y Meghan parecen tener muy claro lo que quieren no sólo respecto a la lista de invitados. Pidieron que en lugar de regalos de boda se hagan donativos a organizaciones benéficas que se ocupen, entre otros, de personas sin hogar o niños con VIH. Habrá decoración floral, pero con plantas autóctonas. Y no faltará el pastel de boda, una creación de limón y flores de saúco elaborada sobre todo con productos ecológicos por una confitería "hipster".  

En Reino Unido se extiende la "Meghanmanía" y Windsor, escenario del evento, está en plena ebullición. La bonita ciudad, situada al oeste de Londres, está impoluta y blindada. Los precios de los alojamientos se han disparado y no se da abasto para producir recuerdos del enlace. "Nos los quitan de las manos, sobre todo los estadounidenses", explica Jon Aujla desde una de las tiendas de "souvenirs". 

El encargado de casar a la pareja será el arzobispo de Canterbury, en una ceremonia que se celebrará en la capilla de San Jorge del Castillo de Windsor. El edificio eclesiástico del siglo XV tiene espesos muros, algo bueno para garantizar la seguridad pero no tanto para ver en persona a los novios. De todas formas, los curiosos podrán disfrutar del espectáculo ya que la pareja dará un paseo en carroza de tres kilómetros justo después de la boda. 

El compromiso de Harry y Meghan ha vivido momentos duros, sobre todo por las amenazas racistas contra la novia, cuya madre es negra. Pero la mayor parte de los británicos la han aceptado y les encanta su estilo abierto y sincero. "El príncipe Harry es un moderno integrante de la realeza y Meghan trae aire fresco a la familia real", opina una vendedora de Stoke-on-Trent (cerámica), al sur de Mánchester. 

La futura esposa de Harry rompe las reglas palaciegas, como cuando aparece en actos oficiales con un moño informal en lugar de perfectamente peinada, como hace la duquesa Catalina. Y abraza niños, reparte autógrafos y se hace selfies allá donde va: ya sea un programa de radio juvenil en Londres o un viaje a Cardiff. 

Es impensable ver comportamientos así en la mayoría de los integrantes de la familia real inglesa. Excepto en uno: el príncipe Harry. También él cuenta con la simpatía de los británicos por su forma de ser sencilla y desenfadada. Atrás quedó su época más salvaje, en la que fue fotografiado desnudo de fiesta en un hotel o vistiendo uniforme nazi. Añsus 33 años ha madurado y está comprometido con causas sociales, como su madre. 

La pareja se conoció en una cita a ciegas organizada por una amiga. "No había escuchado hablar de ella", reconoció Harry en una entrevista con la BBC, añadiendo que "fue una maravillosa sorpresa". La relación se fraguó durante un viaje a África en el que el príncipe y la actriz de "Suits" acamparon bajo las estrellas. Harry le pidió matrimonio en Londres, arrodillándose mientras comían pollo. "Fue muy dulce", según Meghan. 

Pero lo que parece una boda de ensueño contará con algunas ausencias de peso. La más notable será la del padre de Meghan, pero esta tampoco se lleva bien con sus hermanastros Samantha y Thomas Junior, fruto del primer matrimonio de Thomas Markle. 

Thomas Junior confiaba en recibir una invitación para la "Royal Wedding", aunque esta finalmente no llegó. Samantha, 17 años mayor que Meghan, la acusa de no preocuparse lo suficiente de la familia y está escribiendo un libro titulado "The Diary of Princess Pushy's Sister". Por si fuera poco, según la prensa Samantha sufrió esta misma semana un accidente de automóvil en Florida. El desencadenante fue al parecer la actuación de un paparazzi que se acercó peligrosamente al vehículo para poder fotografiarla de cerca.

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