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El segundo día en Sudáfrica

Los duques de Sussex prosiguen con su agenda de encuentros y visitas a organizaciones que apoyan. El miércoles Harry proseguirá solo por otros países de África en actividades que emularán a su madre

  • AFP

24/09/2019 05:08 pm

Con unos pasos de baile, una sesión de meditación y muchas sonrisas, el príncipe Harry y su esposa, Meghan, continuaron este martes su gira por Sudáfrica, dedicada en esta oportunidad, a actividades caritativas, haciendo además una pausa en la playa. 

El duque y la duquesa de Sussex llegaron el lunes a Ciudad del Cabo para una visita de diez días por África austral, su primer viaje oficial desde que nació su hijo Archie, de 4 meses. 

El miércoles, Harry viajará en solitario a Botsuana, Angola y Malaui, para promover la protección del medioambiente y la lucha contra las minas antipersonas, mientras que la duquesa y Archie se quedarán en Sudáfrica hasta que Harry regrese, a principios de la próxima semana, y su viaje terminará el 2 de octubre. 

 La etapa de este martes llevó a la pareja real a la playa de Monwabisi, vecina de una barriada empobrecida de Ciudad del Cabo, para apoyar a la ONG "Waves for Change", que utiliza el surf para ayudar a jóvenes con problemas. 

Despeinadas por el viento que soplaba en la playa, Wendy Perks, de 80 años, y sus hijas Carol y Jenny esperaban al matrimonio en sus tumbonas, con banderas británicas y caretas con el rostro de la reina Isabel II. "Somos las mayores admiradoras de la realeza en el mundo", afirmó a la AFP Jenny, sudafricana y británica, como su madre y su hermana. "Asistimos a las bodas de Kate y William, a la de Meghan y Harry, y al jubileo y al 90º cumpleaños de la Reina", comentó. 



Demasiado viento para un vestido 
"Apostamos a que Meghan llevará el pelo recogido en una coleta y pantalones tejanos", agregó, señalando que "hace demasiado viento para un vestido". Un análisis acertado. La duquesa bajó de un vehículo todoterreno de lujo vistiendo un pantalón negro y una chaqueta en denim sobre una blusa blanca, seguida de cerca por su esposo, con camisa verde y pantalón beige. 

Sin pasar por la playa -había demasiado viento-, la pareja real se informó sobre las actividades de "Waves for Change" y las de Lunchbox Fund, que reparte casi 30.000 comidas al día entre los niños pobres de la región. Lunchbox Fund es una de las cuatro asociaciones caritativas que Harry y Meghan eligieron financiar con las donaciones de la gente cuando nació su hijo Archie. 

Tras la presentación, voluntarios en mono de surf invitaron a la pareja real a bailar y, luego, a meditar sentados en un círculo en la arena. Su visita "da una potente visibilidad a 'Waves for Change' y a otras ONGs que intentan promover la salud mental a través del deporte", declaró su director, Tim Conibear. "Es un bonito reconocimiento a nuestro trabajo", añadió. "Fue estupendo, son tan desenfadados y cálidos", dijo una de las voluntarias, Annelissa Mhloli, de 24 años, que se sentó entre el duque y la duquesa durante la meditación, afirmando que ambos la hicieron sentirse "muy cómoda". Lo único que lamentó el público es no haber podido ver al pequeño Archie a quien, tras dos días de viaje, todavía no han presentado en público.  

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