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La metáfora de la caja de cristal

Marianela Pérez decidió abrirse camino en el difícil mundo de las artes. Su empeño ha dado frutos: es una reconocida fotógrafa y, además, una artista plástica que está dando de qué hablar.

  • Diario El Universal

03/08/2019 09:09 pm

CAROLINA JAIMES BRANGER
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL

Inteligente, metódica, de una sensibilidad profunda. Ha desarrollado su carrera sin prisa, pero sin pausa. Es una fotógrafa insigne. Ahora se abre paso en el difícil y competido mercado estadounidense. Siente que al haberse ido su identidad quedó desplazada, pero es un orgullo tenerla como representante de nuestras artes, campo en el que ha recibido las mejores críticas. Encuentra referentes en todo lo cotidiano, por lo que sus representaciones resultan amigables. El color es su manera de expresarse. Perfeccionista y arriesgada a la vez, insiste y nunca desiste: la receta del éxito.

-¿Desde cuándo comenzó tu inclinación por las artes? 
-Desde muy joven tuve inclinación por la pintura y el arte en general, lo que me llevó a que, una vez culminado mi bachillerato, resolviera estudiar Arte Comercial en Boston, Estados Unidos y, posteriormente, Diseño en Caracas. Pero fue hace veinte años que tomé la decisión de dedicarme de lleno a la fotografía y a la pintura, que son expresiones estéticas que me apasionan. Comencé haciendo pintura de tendencia gestual, donde las manchas de color hacían referencia al mundo vegetal. Después trabajé mucho en arte digital, sobreponiendo imágenes a manera de collages. En estas imágenes el color era determinante. La fotografía siempre ha nutrido mi trabajo, ya que la uso como herramienta que me permite acceder a imágenes que después someto a un proceso de transformación por diversas vías.

 -Eres una fotógrafa sensacional, además de artista plástica. ¿Qué tiene la fotografía que no tiene el arte abstracto en el que tan bien te desenvuelves? 
-La fotografía es un medio que, básicamente, se nutre de la imagen real que brinda el entorno. Pero, aunque parezca contradictorio, ese referente externo se individualiza, se personaliza, gracias a la mirada particular del fotógrafo. Por esta razón, la fotografía me ha llevado a explorar el mundo desde una perspectiva única, me ha hecho descubrir nuevas aristas y me ha hecho ver las cosas con una mirada distinta.

De hecho, la fotografía nutre toda la expresión abstracto-geométrica de mi pintura, ya que mis referentes vienen de imágenes que tomo de lo cotidiano, del paisaje urbano, de la arquitectura, del tráfico y de fragmentos de la naturaleza. Descompongo estas imágenes, desestructurando su forma, simplificándolas radicalmente hasta llevarlas a líneas y ángulos. 

Por este motivo, uso la abstracción geométrica no como filosofía o matemática, sino como una manera de percibir, de pensar y de interpretar la realidad; una manera de dar un sentido estético a mi subjetividad. La abstracción geométrica surgió en mi trayectoria de una evolución, digamos, natural. Desde mis primeras piezas gestuales, de manchas y colores, pasando por la experiencia fotográfica y mi trabajo digital, se fueron gestando los pasos que desencadenaron en este “salto” a la geometría.


FOTOS ANA GURUCEAGA @anagshots

-¿Qué buscas expresar en tus obras?
-Mi obra habla de una transformación, de un cambio que se da y que yo intento plasmar como si de una imagen congelada se tratara.

 Para llevar el referente real a lo abstracto, me valgo de la metáfora de la fractura de una caja de cristal, con la que simbolizo mi zona confort, mi espacio conocido y rutinario. Me imagino que esta caja se rompe en pedazos que quedan flotando en la atmósfera, creando un estallido cromático. De allí que el color y las formas angulosas sean mis principales vehículos de expresión.

Por eso en mi obra todo cambia, todo se transforma. Me gusta tomar riesgos en el uso del color, en el trazado de líneas y en la composición. Quiero expresar cómo la obra se va armando a la manera de un rompecabezas en el que cada color y cada forma va encajando en su espacio.

Cada obra que realizo me deja una honda satisfacción. Soy perfeccionista y me gustan los riesgos, y espero que esto se pueda apreciar en mi trabajo. Por otra parte, me gusta la idea de poder trasmitir mi pasión y alegría por la vida. Con mi obra quiero hacer una invitación al espectador para que se conecte con la potencia de los colores y los ángulos. El estallido de esa caja de cristal metafórica simboliza la ruptura de los viejos parámetros y la aceptación del cambio: espero que de algún modo esta idea pueda ser transmitida a quienes contemplan mi trabajo. 



-La obra de arte va en dos direcciones: la intención del artista y la reacción del espectador. ¿Ha habido reacciones inesperadas para ti de ciertos espectadores?
-Hasta ahora mi trabajo ha tenido buenos comentarios no sólo de parte del público sino de algunos críticos que se me han acercado con acertadas sugerencias. Los comentarios han sido positivos y muy constructivos lo que me anima a seguir adelante.

En el campo de la abstracción geométrica no es fácil tener receptividad ya que se piensa, erróneamente, que es un lenguaje que se articula con elementos limitados. Pero no hay nada más alejado de la realidad. La abstracción geométrica es un lenguaje infinito, en el que cada artista se expresa de modo propio. Mi intención ha sido crecer como artista y mostrar mi personalidad plástica, y creo que lo he logrado. 

 Me interesa mucho la mirada de la crítica, ya que de algún modo coloca mi trabajo dentro del panorama profesional, insertándolo dentro de los discursos que sobre la abstracción y la geometría forman parte del debate estético.



-¿Cómo te abres camino en un campo tan difícil como el de ser artista plástica en los Estados Unidos?
-Tomé la decisión de salir de mi país hace tres años y no fue una tarea fácil por todo lo que representaba dejar mi casa, mi zona de confort, mis actividades, amigos y parte de la familia. Fue todo un desafío, pero también ha sido una oportunidad de crecer. Interpreto el caos como algo transitorio y me dedico a mi trabajo diariamente.

La abstracción de la realidad me ayuda a tener libertad de expresión. Al asumir este riesgo creativo, este "salto" a la geometría, afirmo la fuerza y el coraje que supone recorrer nuevos caminos y de afrontar el descubrimiento de mi potencial interno. Es una manera de decir que sí se puede y una celebración y brindis por la vida.

Ser artista no es fácil, es un camino inagotable, un recorrido agotador, con noches de insomnio incluidas. Pero es un reto que vale la pena. Lo más importante es creer en lo que uno está haciendo y seguir las propias líneas de indagación. El trabajo diario, la dedicación, la constancia y el estudio son decisivos. Progresivamente se va descubriendo y despejando el camino. Hay que insistir y nunca desistir.



-¿Qué significa Venezuela para Marianela Pérez?
-Venezuela significa todo: es mi identidad desplazada, es mi casa en el recuerdo, las costumbres que quedan. Significa también un pasado y un presente, que veo entre el azul y el verde en todos sus matices. 

 Venezuela significa la decisión que tuve que afrontar cuando la dejé, envuelta en imágenes de tristeza, rabia, angustia, y en pañuelos blancos impregnados de vinagre para aguantar la injusticia. 

 Venezuela significa todo ese estallido de color que expreso en mi obra como un grito de esperanza porque está adherida a mi alma. 

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