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CARACAS, domingo 11 de agosto, 2013 | Actualizado hace
 
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TELEVISIÓN | ENTREVISTA ADRIANA ESTEVES, ACTRIZ

"Carminha es un demonio"

Apenas terminó de grabar la telenovela se metió en una peluquería y pidió que le cortaran el cabello. Más aún: que se lo tiñeran de un tono castaño. Fue así como la actriz brasileña Adriana Esteves le puso punto final a la historia de la malvada Carminha que interpretó durante siete largos meses en la telenovela Avenida Brasil.

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"Avenida Brasil" se transmite por la señal de Venevisión Plus CORTESÍA
SIMÓN VILLAMIZAR |  EL UNIVERSAL
domingo 11 de agosto de 2013  12:00 AM
Apenas terminó de grabar la telenovela se metió en una peluquería y pidió que le cortaran el cabello. Más aún: que se lo tiñeran de un tono castaño. Fue así como la actriz brasileña Adriana Esteves le puso punto final a la historia de Carmen Lucia Moreina de Souza, la malvada Carminha que interpretó durante siete largos meses en la telenovela Avenida Brasil.

"¿Que si sufrí? Sufrí mucho, porque sentí que comenzaba a extrañarla", dice Esteves. "En ese momento me hizo falta su garra, tal vez su fuerza para encararlo todo, porque yo soy una persona menos dura y hasta tímida. Tal vez mi marido tenía razón cuando me decía que pasé tiempo llorando y sangrando por Carminha", agrega la actriz, de 42 años, quien confiesa que la experiencia de hacerle la vida imposible a Rita (interpretada por Débora Falabella) en el melodrama televisivo de Joao Emanuel Carneiro fue tan dura que decidió no volver a pisar los estudios de grabación -al menos por un año- y dedicarse a su familia.

A la malévola, manipuladora y calculadora Carminha le debe, sin embargo, el premio Trofeo Prensa -versión brasileña de los Emmy-, la estatuilla Mejores del Año que entrega la Red Globo, y la incorporación de su nombre en la lista de las 100 personalidades más influyentes de Brasil que publica anualmente la revista Época. Además de que el personaje pasó a formar parte del catálogo de las mejores villanas de la teledramaturgia brasileña junto con Maria de Fatima de Vale todo, Nazaré Tedesco de Señora del destino y Violante Cabral de Xica da Silva.

Sin contar los elogios de las actrices más reputadas de su país. Christiane Torloni, por ejemplo, publicó en la red social Twitter que el trabajo de Esteves era "sencillamente bárbaro". Susana Vieira declaró en la prensa que la actriz había conseguido "que las personas sintieran mucha rabia por su cara de palo y, al mismo tiempo, se divirtieran con todas sus locuras". Mientras que la veterana Beatriz Segall admitió con cierta reserva: "Aquella chica hizo un gran esfuerzo, pero el problema es que todo el mundo quiere ser Odete Roitman", dijo refiriéndose al personaje que interpretó en Vale todo.

Cómo fue que logró crear el personaje de Carminha, Adriana Esteves no ha querido revelarlo nunca. Y tampoco ahora. "Vi algunas películas, es verdad, pero no voy a decir cuáles porque sería como contar todos mis secretos. Es cierto que me inspiré un poco en Nazaré, que hizo mi gran amiga Renata Sorrah. También estuve atenta a lo que sucedía a mi alrededor e iba incorporando gestos, maneras, de personas que veía en la calle, porque los actores tenemos que ser muy observadores. Pero la verdad es que la mayor inspiración la encontré en la propia historia de Joao Emanuel (Carneiro). Él es una persona que sabe bien lo que está escribiendo. No sólo tiene una gran pasión por sus personajes, sino que sabe exactamente lo que quieren decir y cómo lo tienen que decir. Nosotros sostuvimos muchísimas conversaciones antes de comenzar a grabar y él me dijo qué era lo que quería. Y no solo a mí, también a los directores Ricardo Waddington y Amoura Mautner, y esto facilitó todo, porque teníamos el personaje en nuestras cabezas. Pero no hay duda de que los guiones de Joao me dieron las pistas para crear a aquella mujer".

El resto fue un trabajo de equipo, insiste ella. La estilista Marie Salles fue quien le recomendó teñirse el cabello de amarillo y quien se encargó de facilitarle los talleres blancos y los vestidos de seda en colores pasteles que hicieron lucir a Carminha como "toda una dama, aunque, claro, siempre llena de aquellas joyas brillantes", aclara Esteves. Mientras que Murilo Benício y Débora Falabella, con quienes compartió créditos protagónicos, y en general todo el elenco, pusieron "la química que hace falta para que una novela sea exitosa".

"Es verdad que yo le preste algunas cosas mías, pero todas fueron surgiendo de manera natural a medida que grabábamos los capítulos. Creo que hay mucho de eso: este es un trabajo espontáneo. Si al público le gustaba algo, lo incorporábamos en las escenas. Yo siempre digo que hacer una villana requiere inteligencia de quien la escribe, de quien la dirige y de quien la actúa. Construir a una buena villana no es sencillo, no. Primeramente debe estar bien escrita y, después, requiere de gran dedicación de la intérprete", al menos se apunta un tanto la actriz, cuya carrera comenzó con un personaje pequeñísimo en Vale todo y continuó con roles de más envergadura en Piedra sobre piedra, Renacer, La indomable, Torre de Babel y Señora del destino.

"Mi trayectoria es larga, así que ya me había tocado interpretar algunos personajes difíciles. Pero Carminha fue un verdadero desafío, me atrevería a decir que el mayor, por una razón: el público me conoce desde hace tiempo por los roles de buena, así que era un reto probar que podía hacer a una villana, a alguien que todos pudieran odiar. Y como en el primer capítulo demostré que Carmen Lucía es un demonio, creo que el público se asustó rápido y me agarró miedo".

Un demonio de cabellera rubia al que Esteves no se atrevería a juzgar. "Es difícil hablar de Carminha tanto como lo es hablar de un hijo. Un hijo es una cosa que te guardas para ti, que es solo de uno. Extrañamente, siento con Carminha ese mismo pudor. Ella es una mujer inteligente, que sabe cómo manipular a quienes la rodean, una experta en sacarle el mejor partido a las situaciones y, sobre todo, con un sentido del humor muy raro. Yo siempre he creído que el humor está íntimamente ligado a la inteligencia, pero también a la tragedia. Y Carminha tiene algo de los dos. Su motivación es la maldad. Y no se trata de justificarla, pero creo que al final todas sus maldades están vinculadas con su sentido de supervivencia. Carminha es una sobreviviente, así que habrá quien pueda entenderla, quien sepa comprender de dónde viene esta criatura. Yo prefiero que sean las personas las que piensen en ella y me cuenten qué sentimiento les despertó".

Pero el éxito de Avenida Brasil, se atreve a decir Esteves, no solo radica en sus personajes. "Uno de los grandes méritos de la telenovela fue mostrar cómo es hoy la vida de la clase media baja brasileña, la que vive en el suburbio, en contraste con las demás clases sociales. La verdadera protagonista de esta historia es la familia de Tifón, una familia emergente, pero que toma la decisión de quedarse a vivir en el barrio ficticio de El divino. En ese sentido, creo que fue una novela muy real, que se hizo, como decimos aquí, con el corazón en la boca. Y por eso generó una afinidad tan grande en el pueblo. Porque si algo tiene esta telenovela es que habla del pueblo y del ciudadano de a pie. En el fondo, Avenida Brasil trata de la familia brasileña y de todo lo que ocurre en el seno de ese ambiente familiar".

Y no necesariamente con ojo crítico. O por lo menos es lo que cree Esteves, quien prefiere no dar crédito a quienes aseguran que Avenida Brasil es un incisivo retrato de la clase social que emergió tras el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y, posteriormente, de Dilma Rouseff. Clases que, se ha dicho, encontraron su espejo en personajes ruidosos, parlanchines y poco educados como Muricy, Leleco, Mona Lisa y Silas. "Yo creo que eso no es así", duda ella. "Porque el ser ruidoso y el no tener educación, es parte del ser humano en general. Eso no radica necesariamente en la clase social o en el poder adquisitivo. ¡Mira que personas poco elegantes hay en cualquier clase!".

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