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CARACAS, domingo 28 de julio, 2013 | Actualizado hace
 
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ESPECTÁCULOS | ENTREVISTA JULIETTE PARDAU, ACTRIZ

La bella sin sueño

"Los sicólogos dicen que debe haber algo mal en la psiquis de los actores, porque pasan toda la vida siendo otra persona. Pero a mí me parece bellísimo", señala la actriz y locutora.

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SIMÓN VILLAMIZAR |  EL UNIVERSAL
domingo 28 de julio de 2013  09:14 AM
Por estos días, Juliette Pardau no pega un ojo. Se levanta a las 5:00 de la mañana para hacer radio. A las 10:00 sale disparada para el set de grabaciones de la telenovela De todas maneras Rosa. Y a las 9:00 de la noche se sube a su carro para llegar al montaje de la obra Mujeres infieles.

"No duermo", dice ella sin percatarse de las alarmas que se encenderían en el consultorio de un médico internista con su frase. "Llego eléctrica a mi casa, me acuesto a las 2:00 de la mañana con la idea de que tengo que estar despierta a las 5:00 otra vez, y no logro descansar".

Pero Pardau solo tiene veintiseis años y asegura tener un chorro de energía interna que le permite hacer radio, televisión, teatro y también cine al mismo tiempo. Pese a ser la novia del también actor Guillermo García, bastante falta que le haría, sin embargo, un príncipe que, al contrario que La bella durmiente, la ponga a dormir con un beso.

-Hay un refrán que reza: "El que mucho abarca, poco aprieta".

-Yo creo que lo que debes tener es buena organización, porque si no eres disciplinado... ahí sí ruedas. Pero mi programa de radio es de 6:00 a 9:00 de la mañana y nunca va a chocar con la función de teatro, que es a las 10:00 de la noche. Me he visto en aprietos en las pautas de televisión, porque son las 9:00 de la noche y todavía estoy grabando, pero salgo corriendo y siempre cumplo. Nunca he hecho esperar a alguien.

-Pero, digamos, ¿el cuerpo no le pide descanso?

-Lo que pasa es que esta es una carrera en la que la experiencia cuenta mucho, porque te va a permitir enfrentar mejores proyectos. Mientras más obras de teatro hagas, mejor actriz. Entonces, cuando te llegan las oportunidades, lo mejor es no decir que no, porque es formación. Claro que el cuerpo me pide descanso, pero es la manera de mejorar en lo que hago. No es un tema de darme a conocer, sino de ser mejor actriz.

-¿Qué es actuar?

-Actuar es meterte en la piel de otra persona de la manera más verosímil posible. Es prestarle emociones a un ser que no eres tú y que no te pertenece. Es prestarle tu cuerpo. Los sicólogos dicen que debe haber algo mal en la psiquis de los actores, porque pasan toda la vida siendo otra persona. Pero a mí me parece bellísimo que puedas mostrar quién fue Édith Piaf, por ejemplo, a un chamo de 15 años que no la conocía. Por eso es que este es el oficio más bello del mundo.

-¿En qué momento salió a la calle y dijo: "Soy famosa"?

-Yo creo que el reconocimiento no es ni debería ser el objetivo principal de una persona que se dedique a esto. Pero, ahora, no te puedo decir que no es agradable cuando estás en la calle y alguien se te acerca para de comentarte: "¡Qué bien haces este personaje!". La primera vez que eso me sucedió fue con Rosarito, que era una invidente (en la telenovela Natalia del mar). La gente conecta mucho con este tipo de personajes con discapacidades o algún drama de vida. Yo misma me sensibilicé porque cuando construí a Rosarito asistí a un colegio de niñas ciegas que me permitió acercarme a la realidad. Ahí me di cuenta de lo tonto que uno puede ser en la vida. Eso es lo bonito de este oficio.

-Es decir que investiga para construir sus personajes...

-Eso es parte de tomarse en serio este oficio y que no sea el "qué chévere que me reconozcan en el mercado" lo que te mueva. Es hacer el trabajo bien.

-Está en la obra Mujeres infieles. ¿Qué dice del teatro?

-Yo creo que el teatro te permite disfrutar más los procesos. Es más orgánico. En televisión tienes que hacer 20 escenas diarias, mientras que en el teatro pasas dos meses construyendo el personaje. Por eso ves que en televisión los actores muchas veces no agarran el personaje en los primeros capítulos y a la mitad dices: "¡Cuánto mejoro!".

-También hizo cine. Está por estrenar Papita, maní y tostón, suerte de Romeo y Julieta pero beisbolera.

-Debo decir que yo llegué accidentalmente al cine. El director (Luis Carlos Hueck) ya tenía el casting, pero a última hora decidió que quería rehacerlo. Héctor Palma (el actor y director) me dijo que yo tenía las características de esa protagonista, hice el casting, y me llamaron dos meses después.

-En la radio conduce un programa, digamos, bastante descerebrado.

-Sí, pero la idea es darle un respiro a la gente en este país, que está agobiado de política, de discusiones, de diferencias. Obviamente tocamos el tema político, es inevitable, pero tratamos de no abusar, porque lo que queremos es que la gente se desestrese un poquito. Y la gente se ha conectado muchísimo con esta nueva versión de El monstruo de la mañana.

-¿Es de los artistas que piensan que no hay que manifestar públicamente su opinión política?

-Yo soy partidaria de tomar una posición política, porque por ser actor no dejas de vivir las bondades o padecer las desgracias de este país. Yo soy tan venezolana como cualquier persona que va a sacar el pasaporte y no le llega a tiempo; que va a hacer los trámites de Cadivi y le piden 17 mil papeles. Cuando yo voy al supermercado no encuentro algún producto que escasea porque soy artista. Lo que no estoy de acuerdo es con los fanatismos. ...

-¿Qué está haciendo con tanto dinero?

-(Risas) Lo que pasa es que cuando uno está empezando no gana mucho dinero. Yo todavía soy proletariado en esto de la actuación.

-¿Con qué sueña? ¿Con Hollywood o con hacer una telenovela en Miami?

-Soñar no cuesta nada: me encantaría hacer cine en México, Argentina, Colombia.

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