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CARACAS, domingo 06 de enero, 2013 | Actualizado hace
 
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| ENTREVISTA ERNESTO CALZADILLA, PRESENTADOR Y ACTOR

"Me veo como el vino "

"Después de participar en el Míster Venezuela hago lo que sea. ¿Qué me puede avergonzar?" "Siempre la gente va a hablar mal. Lee 'La civilización del espectáculo' de Vargas Llosa y luego te vas a reír de esto " ERNESTO CALZADILLA Actor

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Ernesto Calzadilla es el protagonista de la serie "La hipocondriaca" de Sony Entertainment CORTESÍA
MARÍA GABRIELA MÉNDEZ |  ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
domingo 6 de enero de 2013  12:00 AM
Bogotá.- Es 1998 y a Ernesto Calzadilla se le ve desfilar con el número 15, junto con otros 23 caballeros que no pasan los 25 años. Lleva un traje de baño plateado y muestra un cuerpo más delgado que el resto de sus compañeros, de nadador, de verdadero deportista. Ernesto sonríe, coquetea con la cámara. Se le ve cómodo en el escenario. En otro momento del show, ataviado con un ajustado pantalón de cuero negro y pecho descubierto, sigue los pasos de una coreografía a ritmo de I will survive, solo que en esta versión los aspirantes a la banda de Míster Venezuela deben cantar en coro "Resistiré".

Ríe. Ernesto Calzadilla ríe ahora, 14 años después de aquel hito que marcó su carrera, sentado en una cafetería del norte de Bogotá donde desayuna a diario. "¿Un concurso de belleza masculino en un país y un mundo machista...?". Su tono solo quiere mostrar algo: había que tener agallas para salir en lycras, bailar You can leave your hat on en una adaptación al español (Tú me desesperas), calarse las burlas, y salir airoso a ser lo que quería: actuar.

Por eso, dice, hizo lo que tenía que hacer sin ningún complejo: "Me bronceé, hice pesas para sacar cuerpito porque yo era un firi firi y me tuve que meter esteroides, usar lentes de contacto verdes, ponerme lindo, papeadito, un toripollo".

Sin embargo, el balance es satisfactorio: "Disfruté, me la gocé, aprendí, me morí de la risa. Asumí el ridículo", dice. Y más que eso, le sirvió para darse a conocer en el mundo del modelaje, representar a Venezuela en el Manhunt Internacional en Manila, Filipinas, en 1999, y ganar luego de desfilar forrado con un traje de canario; trabajar como modelo en Singapur, Hong Kong, Filipinas, China, Corea y Australia; ser presentador en E! y obtener sus primeros papeles como actor.

Y no es todo, aquella experiencia en el Míster Venezuela también le dio la materia prima para escribir sobre su "desgracia", junto con su amiga Mónica García, el standup comedy De cúbito dorsal.

Pero lo más importante fue, según él, empezar por lo más duro: "Después del Míster Venezuela hago lo que sea. ¿Qué me puede avergonzar?". No es poca cosa si se piensa que su deseo es interpretar cualquier personaje que le guste, incluso si implica aumentar de peso o transformarse físicamente.

El montaje del standup comedy dependerá de sus compromisos de los próximos meses, pues hasta junio estará grabando la serie de 120 capítulos La hipocondríaca, producción de Caracol Televisión y Sony Pictures que protagoniza junto con la peruana Stephanie Cayo.

Este será su estreno como actor de comedia en televisión. "Me estoy divirtiendo mucho. Yo quería ser la hipocondríaca pero no me dejaron, así que soy el médico", bromea. "La comedia te permite hablar de tu desgracia, pero en el fondo es un drama, lo que pasa es que hace reír".

Después de esta serie tampoco sabe si seguirá animando la tercera temporada del reality de talento de canal Caracol, Yo me llamo. Lo que sí es seguro es que, tal como era cuando estaba pequeño, su personalidad inquieta no lo dejará descansar.

Reírse de sí mismo

Pero Ernesto no siempre fue un galán. De pequeño, dice, usó lentes, frenillos -porque "los dientes no me cabían en la boca"- y un corsé de Milwaukee porque tenía una desviación en la columna. "Soy un nerd desde chiquito. Entonces ya era Gattaca", y vuelve a soltar una carcajada, típica de alguien que se siente tan seguro que no le da pena hablar de su pasado "nerd".

Por inquieto fue que su mamá lo inscribió en el colegio cuando apenas tenía dos años y medio. No solo se graduó de bachiller a los 15 sino que se acostumbró a estar siempre con gente mayor. "Siempre fui muy curioso y como estaba con gente tan grande tenía que adaptarme. Estar con mi papa y con los amigos hizo que se me abriera la cabeza y se me fueran despertando otras cosas. Me tocó ique madurar más rápido", lanza una risotada que se escucha en toda la cafetería.

-¿Será por eso que le atraen las mujeres mayores?

-Y más chicas también. No es algo que haya buscado sino que surge como surge el amor. He estado con gente muy grande y gente más pequeña. A fin de cuentas la edad no tiene nada que ver con nada. El tiempo es relativo. Es química y el punto de encuentro en determinado momento entre esas personas.

A los 16 dejó su casa en Macuto para irse a Margarita a estudiar Acuicultura en la Universidad de Oriente. En ese período trabajó como bartender, promotor, salvavidas y mesonero en la playa. Pero su gran revelación llegó cuando le ofrecieron ser extra en un comercial rodado en cine. Según dice, ahí ocurrió el flechazo con el mundo del espectáculo. Atrás quedaron sus ganas de ser maestro de orquesta, rock star, criador de cangrejos y tilapias.

Desde hace cuatro años vive en Bogotá. "Vine para un proyecto de ocho meses y me quedé" porque, según dice, "estoy feliz y amañado".

-Vivió en Asia durante año y medio. ¿Qué aprendió de esa experiencia?

-Es otro mundo, es como si te abrieran la cabeza. Nosotros no conocemos nada, conocemos solo el occidente del planeta. El oriente es otra cosa. Y son culturas milenarias y hay que respetarlas. Creo que tienen una filosofía de vida más interesante y una calidad de vida mejor. Por eso son tan longevos.

Desde entonces, cuenta, se quita los zapatos para entrar a su casa:"La casa es el templo y no quieres que entren malas energías que vienen de la calle". Y no es la única cosa. Come sano y solo respeta una condición: nada de excesos. Y lo aplica como filosofía de vida.

-¿Le tiene miedo a la gordura?

-No. Lo que pasa es que es una cosa de sentirse más que de verse. Si te sientes bien, te ves bien. Era más flaco antes. Me gusta correr, hacer ejercicios. Mi viejo fue deportista y eso me quedó de herencia. Hice natación, jugué beisbol en los criollitos. En Margarita hice triatlones. Era un esqueleto. Ahora hago Pilates, yoga, reiki. Lo hago porque me gusta poder usar mi cuerpo para hacer lo que se puede hacer con el cuerpo.

-¿Medita?

-Medito todos los días o ¿cómo crees que se puede vivir en una metrópoli? ¡Hay que respirar, mucho!

Durante la charla, muchas veces sale a relucir su padre, que murió en un accidente en 1999: "Me dejó todo lo que soy. Y mi mamá me sigue dejando porque está viva, gracias a Dios. Él era mi mejor amigo. Ves las maneras, la educación, los principios, los valores. Rigor, es importantísimo. Creo que la falta de rigor es lo que tiene jodido a este mundo.Todavía me sigue cayendo la locha de cosas que me enseñó".

Quizás, una de las más importantes enseñanzas, útil para su profesión, es la de no meterse en chismes. "Mi papá decía: de la puerta para afuera no me interesa nada. Y ya está, nos criaron así".

Pero ¿qué pasa cuando es él la víctima de las habladurías de la gente? Que si es exhibicionista, que si tuvo un romance con Amparo Grisales, que si es un ególatra y ello le ganó el apodo de "Pesadilla", que si es gay...

-Siempre la gente va a hablar mal. Yo estoy tranquilo. Es parte del show. Lee La civilización del espectáculo de Vargas Llosa y luego te vas a reír de esto.

Y pone un ejemplo: "Michael Phelps es un fenómeno natural y cuando perdió su prueba especial, ¿qué salió de la BBC para abajo? Que era un fracasado, drogadicto, que estaba viejo. Batió un record y van a pasar 50 años y no lo van a poder romper. Si así es con un fenómeno natural,¿qué queda para un Míster Venezuela? Es la civilización del espectáculo", y vuelve a reír.

-Dijo en Colombia que las mujeres más bellas eran las colombianas. Ahora, ¿se desmentiría?

-No me voy a desmentir. Las mujeres más bellas son las colombianas porque son las mujeres de las que estoy rodeado. Me encanta Bogotá, sus cinco estaciones al día. En Venezuela hay mujeres bellas. Pero ¿dónde estoy? En Colombia, y uno se enamora de lo que ve. Realmente me gusta la mujer como mujer.

-¿Qué es para usted la belleza?

-Este momento me parece bello que estemos acá conversando. Estar aquí y ahora, pero se nos va la vida pensando en lo que pasó y en lo que será.

-¿Qué opina de la gente que hace cualquier cosa con tal de obtener belleza física?

-El mundo es vanidoso. Y gira en torno a la belleza. Es un tema de estar conforme. Hay mujeres que se operan las tetas, pero la pregunta es: ¿Querías unas tetas o unas papayas? ¿Querías unos labios gruesos o la boca del pato Donald?

-¿Le gustaría ser más reconocido en Venezuela?

-Me encantaría y siempre he estado abierto a eso. Lo que estoy haciendo acá vale allá y en muchos lados. Ahora la gente te ve en España, Chile, Serbia por youtube.

-¿Cómo se ve de viejo?

-Como el buen vino tinto, un poquito mejor cada día: Bien añejado.

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