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CARACAS, domingo 18 de noviembre, 2012 | Actualizado hace
 
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"Mi música no es bonita", asegura el músico Leo Brouwer

"Somos desconocidos en la región, porque reflejamos a Europa como centro y eje de la cultura" "El año pasado me gané -en contra de mi voluntad- un Grammy clásico por mis cuartetos ", explica el compositor.

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Brouwer es fundador del Instituto de Arte e Industria Cinematrográfica (Vicente Correale)
ANA MARÍA HERNÁNDEZ G. |  EL UNIVERSAL
domingo 18 de noviembre de 2012  09:54 AM
El compositor cubano Leo Brouwer está convencido de que su música no es bonita. Sin embargo, los intérpretes de guitarra exhiben con orgullo tenerlo entre su repertorio. Por algo ha estado nominado a los Grammy y goza del reconocimiento dentro del mundo de la música.

El también guitarrista tenía exactamente quince años sin venir al país, desde 1997 en el marco del Festival de Agosto que patrocinaba el Proyecto Cultural Mavesa. Ahora, el músico participa en calidad de homenajeado del II Festival Internacional de Guitarra de Caracas (GuitCa), que hoy tendrá su concierto de clausura: la cita, a las 5:00 p.m. se titula Los negros brujos se divierten, allí se escuchará esa obra y el Concierto de Benicassim, a cargo del solista español Miguel Trápaga. Ambas son obras de Brouwer, quien dirigirá la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, en el Teatro Teresa Carreño.

-¿Qué apreciación tiene del movimiento musical venezolano?

-Últimamente no lo conozco, pero en el fondo reflejamos la cultura europea de una manera mayoritaria, y muchas veces de manera integral. Aquí hay compositores, como Antonio Estévez, hay orquestaciones de (Antonio) Lauro muy sofisticadas; y muchos más. Hay un repertorio en toda la América Latina que no bastaría, entre Ginastera, Villa-Lobos, Revueltas, (Carlos) Chávez y unos seis o siete compositores más. Además de las dos generaciones que continúan a estos patriarcas, y me incluyo, y somos prácticamente desconocidos en la región, porque reflejamos a Europa como centro y eje de una forma de la cultura.

-¿Por eso se dice que a los músicos de orquesta les gusta tocar de oído, de "guataca", hacer lo que ya conocen?

-Por supuesto. El repertorio que se tiene es simplemente repasarlo y hacerlo una vez más. Eso pasa hasta con el Ballet Nacional de Cuba que monta todos los años El lago de los cisnes, Giselle y Coppelia, desde hace cuarenta años, y es nada menos que Alicia Alonso, que es una figura egregia, pero su visión es esa. Y si esto es una crítica, pues es una crítica. Es un comentario que conlleva a un análisis.

-En su caso, usted tiene una docena de conciertos para guitarra y orquesta...

-Y quizás más, aparte de los de violín, de arpa, de flauta, aparte de los cuartetos. Dicho sea de paso, el año pasado me gané -en contra de mi voluntad- un Grammy clásico por mi integral de cuartetos de cuerda. Este año volví a estar nominado igualmente en contra de mi voluntad, porque no me interesan los Grammy, pero no me queda más remedio. Pero si de algo estoy orgulloso es de haber competido con la Filarmónica de Berlín y haberle ganado el Midem clásico en el 2003 a Karajan y a Alfred Brendel. Un modesto cubano del siglo XX ganó el Midem clásico con una orquesta noreuropea mucho menos famosa que la de Berlín. Lo digo un poco con ironía y con satisfacción.

-¿Pero qué le critica a los Grammy?

-Que es un señuelo comercial que no me pega, porque mi música no es bonita para nada.

-¿Por qué dice eso? A los guitarristas les encanta...

-No es nada bonita. Es bastante complicada, salvo algunas cosas. Algunos temas de cine que son hechos para llorar (risas) como quieren todos los directores de cine, un tema que la gente salga silbando y que lloren las muchachas.

-En su visita de ahora dictó clases magistrales, ¿cuál es el enfoque?

-Hay leyes que salen de los problemas individuales. Pero lo más crítico del joven músico es que no se abre a una cultura más general. El guitarrista no oye cuartetos, ni conciertos, ni óperas, para analizar con su mente y difrutar con su corazón. No solo le pasa al guitarrista. El pianista no sabe qué cosa es un violín, su gran repertorio, y me parece una enorme limitación que no se puede esconder detrás de la llamada especialización.

-Venezuela y Cuba se han acercado. ¿Lo han invitado a participar en algún proyecto cultural binacional?

-No. No lo sé. Estaría muy feliz, pero no me ha llegado.

-¿Qué piensa del límite entre lo popular y lo clásico?

-Es justamente una de las cosas que más refresca el dominio de la guitarra: hay que conocer el instrumento en toda su magnitud, y la técnica clásica no es la única.

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