"Ya no hay optimismo"
"Los españoles estamos desconcertados. Todo el país lo está"
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"No habrá paz para los malvados" recibió seis premios Goya CORTESÍA
JUAN ANTONIO GONZÁLEZ , ENRIQUE URBIZU , CINEASTA
| EL UNIVERSAL
domingo 21 de octubre de 2012 12:00 AM
El thriller es el ropaje que escogió el cineasta vasco Enrique Urbizu (Bilbao, 1962) para mostrar en su filme No habrá paz para los malvados, el desasosiego que se ha instalado en la España actual, esa que convive con grupos extremistas, vaivenes políticos y una crisis económica de consecuencias imprevisibles.
El filme, que se proyecta en el Festival de Cine Español 2012, cuenta la historia de un policía madrileño alcohólico que se ve involucrado en un triple asesinato. ¿Su nombre? Santos Trinidad, un hombre que adapta a su conveniencia la ley a la que se supone debería servir para dar con el paradero de un testigo del crimen que cometió.
No es un film noir clásico, sino un inquietante y oscuro símil acerca de los métodos usados por las fuerzas del orden para, paradójicamente, sembrar más caos en el caos moral de una sociedad que ha perdido sus valores.
A través del hilo telefónico, la voz de Urbizu suena igual de áspera y ronca que la del actor que encarna a Santos Trinidad, José Coronado.
-Su película va más allá de lo que muestra.
-Sí. Hicimos No habrá paz para los malvados con la idea de que los espectadores se hicieran preguntas después de verla. Luego de los atentados islámicos del 11 de marzo de 2004 en Madrid -diez explosiones casi simultáneas destruyeron cuatro trenes de la red de Cercanías-, todos los españoles nos preguntamos qué pasó. Las actas del juicio dejaron claro que los servicios de inteligencia no se comunican entre sí, que estamos a merced de los extremistas, al azar... Es un panorama angustioso, así que hicimos una ficción que estableciera un hilo directo con la realidad.
-¿El personaje de Santos Trinidad representa, entonces, a los servicios de inteligencia de su país?
-Santos es una metáfora de la falsa sensación de bienestar en la que vivíamos los españoles. Lo cierto es que mi país está sumido en el caos, tanto así que en la película se cuenta con un loco para salvar a la sociedad. Es desolador que si bien al principio la gente rechaza al personaje, al final lo acepta como un héroe en medio de instituciones que funcionan mal o simplemente no funcionan.
-El protagonista de su filme usa métodos similares a los de grupos como ETA o, también, de la extrema derecha.
-La sociedad civil está en medio de esas dos fuerzas. Recuerdo el caso de Julio Medem que cuando hizo su documental La pelota vasca. La piel contra la piedra (2003), fue acusado de pro-etarra por agrupaciones como Víctimas de ETA, cuando la verdad es que ninguno de sus representantes quiso declararle al momento de hacer la película. Desde que nací he sentido que estoy en ese vaivén de indefensión.
-¿El thriller no respondió, pues, a un mero ejercicio de estilo?
-No. El thriller genera una reacción inmediata en el espectador, lo obliga a hacerse preguntas sobre el mundo en el que vive; en nuestro caso, sobre el caos que ha provocado la guerra sucia del Estado contra los grupos irregulares.
-No es una película complaciente. ¿Cuánta gente la vio en España?
-La vieron 600 mil espectadores, lo cual no está mal para nuestro mercado. También contribuyó el hecho de que ganara seis premios Goya (incluidos los de Mejor Actor para José Coronado, Mejor Película y Mejor Director).
-En No habrá paz para los malvados repite con José Coronado. ¿Qué espera de un actor y qué le ofrece como director?
-La palabra clave es confianza. Es la tercera vez que trabajo con José. En el caso de Santos Trinidad, él estaba permanentemente informado de cómo Michel Gaztambide (coguionista) y yo íbamos desarrollando el personaje. Trabajamos juntos y en paralelo, y cuando llegamos al rodaje, él le aportó al personaje muchos más matices de los que estaban plasmados en el papel.
-¿Cómo ve a su país en este momento?
-Los españoles estamos desconcertados. Todo el país lo está. La sensación que tenemos es que hay una clara marcha hacia atrás. No hay tolerancia. Ya no hay optimismo. "¿Qué demonios nos está pasando?". Esta pregunta me la hago todos los días.
-¿Es pesimista con respecto al futuro?
-Soy pesimista con respecto al presente. O mejor dicho: soy realista, lo cual me lleva al pesimismo. Estoy convencido de que hay que creer en la gente, pero al ver las noticias me cuesta horrores.
-¿Tiene algún proyecto?
-A falta de futuro, seguir contando la realidad.
El filme, que se proyecta en el Festival de Cine Español 2012, cuenta la historia de un policía madrileño alcohólico que se ve involucrado en un triple asesinato. ¿Su nombre? Santos Trinidad, un hombre que adapta a su conveniencia la ley a la que se supone debería servir para dar con el paradero de un testigo del crimen que cometió.
No es un film noir clásico, sino un inquietante y oscuro símil acerca de los métodos usados por las fuerzas del orden para, paradójicamente, sembrar más caos en el caos moral de una sociedad que ha perdido sus valores.
A través del hilo telefónico, la voz de Urbizu suena igual de áspera y ronca que la del actor que encarna a Santos Trinidad, José Coronado.
-Su película va más allá de lo que muestra.
-Sí. Hicimos No habrá paz para los malvados con la idea de que los espectadores se hicieran preguntas después de verla. Luego de los atentados islámicos del 11 de marzo de 2004 en Madrid -diez explosiones casi simultáneas destruyeron cuatro trenes de la red de Cercanías-, todos los españoles nos preguntamos qué pasó. Las actas del juicio dejaron claro que los servicios de inteligencia no se comunican entre sí, que estamos a merced de los extremistas, al azar... Es un panorama angustioso, así que hicimos una ficción que estableciera un hilo directo con la realidad.
-¿El personaje de Santos Trinidad representa, entonces, a los servicios de inteligencia de su país?
-Santos es una metáfora de la falsa sensación de bienestar en la que vivíamos los españoles. Lo cierto es que mi país está sumido en el caos, tanto así que en la película se cuenta con un loco para salvar a la sociedad. Es desolador que si bien al principio la gente rechaza al personaje, al final lo acepta como un héroe en medio de instituciones que funcionan mal o simplemente no funcionan.
-El protagonista de su filme usa métodos similares a los de grupos como ETA o, también, de la extrema derecha.
-La sociedad civil está en medio de esas dos fuerzas. Recuerdo el caso de Julio Medem que cuando hizo su documental La pelota vasca. La piel contra la piedra (2003), fue acusado de pro-etarra por agrupaciones como Víctimas de ETA, cuando la verdad es que ninguno de sus representantes quiso declararle al momento de hacer la película. Desde que nací he sentido que estoy en ese vaivén de indefensión.
-¿El thriller no respondió, pues, a un mero ejercicio de estilo?
-No. El thriller genera una reacción inmediata en el espectador, lo obliga a hacerse preguntas sobre el mundo en el que vive; en nuestro caso, sobre el caos que ha provocado la guerra sucia del Estado contra los grupos irregulares.
-No es una película complaciente. ¿Cuánta gente la vio en España?
-La vieron 600 mil espectadores, lo cual no está mal para nuestro mercado. También contribuyó el hecho de que ganara seis premios Goya (incluidos los de Mejor Actor para José Coronado, Mejor Película y Mejor Director).
-En No habrá paz para los malvados repite con José Coronado. ¿Qué espera de un actor y qué le ofrece como director?
-La palabra clave es confianza. Es la tercera vez que trabajo con José. En el caso de Santos Trinidad, él estaba permanentemente informado de cómo Michel Gaztambide (coguionista) y yo íbamos desarrollando el personaje. Trabajamos juntos y en paralelo, y cuando llegamos al rodaje, él le aportó al personaje muchos más matices de los que estaban plasmados en el papel.
-¿Cómo ve a su país en este momento?
-Los españoles estamos desconcertados. Todo el país lo está. La sensación que tenemos es que hay una clara marcha hacia atrás. No hay tolerancia. Ya no hay optimismo. "¿Qué demonios nos está pasando?". Esta pregunta me la hago todos los días.
-¿Es pesimista con respecto al futuro?
-Soy pesimista con respecto al presente. O mejor dicho: soy realista, lo cual me lleva al pesimismo. Estoy convencido de que hay que creer en la gente, pero al ver las noticias me cuesta horrores.
-¿Tiene algún proyecto?
-A falta de futuro, seguir contando la realidad.
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Comentarios (1)
Por Jorge Briceno
21.10.2012
12:40 PM
Espana es un ejemplo en como hay los ricos y los jubilados que no lo quieren a regalar sus riquezas para que la nueva generacion se hace progreso. Por eso, Espana y todo los paises del Occidente se entran a una Nueva Era Oscura. Para salir la crisis, los paises del Occidente se puede a nacer el Renacimiento de nuevo con el desarollo mas alla de la planeta tierra y mientras tanto ayudan a las naciones en desarollo sin la explotacion de sus pueblos.
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