Andrés Parra: "Me tragué a Escobar"
" Imagínate todo lo que uno podría hacer con Chávez. La locura y el poder, los secretos que debe tener. Como actor debe ser delicioso de hacer".
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11 millones de personas vieron el primer capítulo de la serie
MARÍA GABRIELA MÉNDEZ , ANDRÉS PARRA, ACTOR
| ESPECIAL /EL UNIVERSAL
domingo 9 de septiembre de 2012 12:00 AM
Antes de dejarse el bigote y las patillas largas, antes de ponerse en los zapatos de Pablo Emilio Escobar Gaviria y aprender desde su firma hasta su modo de caminar, Andrés Parra (Cali, 1977) hizo de todo, menos actuar: fue mayordomo en un condominio de millonarios, fue lavador de carros en una gasolinera,fue improvisador en Andrés Carne de Res, un restaurante en las afueras de Bogotá.
Pero su destino estaba escrito:a los once años vio a un grupo de teatro ensayando.Y atraído por la idea de ser otros hombres empezó a disfrazarse, a maquillarse, a actuar. Por eso a sus padres no les extrañó la noticia: Andrés quería dedicarse al teatro.
Vivir de la actuación en Colombia es tan difícil como en cualquier país. Parra pensó en la posibilidad de ser piloto, porque también le gustaban los aviones. Pero su papá casi lo obligó a seguir su sueño: "Usted lo que le tiene es miedo a la pobreza. Tiene que ser es actor, porque es lo que hace desde chiquito".
Por eso Andrés dice que todo lo que le está pasando es culpa de sus padres:"Jamás me lo criticaron o me lo cuestionaron".
Estudió cuatro años en la Escuela de Formación de Actores del Teatro Libre de Bogotá. Hizo teatro desde antes de graduarse y alternaba su carrera actoral con la de profesor de actuación en varios colegios. Su mantra de aquél tiempo era: "Ya llegará mi momento".
Y le llegó, incluso antes de Escobar, el patrón del mal. Hizo papeles secundarios en televisión, cine y teatro. En 2008 interpretó a un narco llamado Anestesia, en el papel principal de la teleserie El cartel de los sapos, que le valió su primer premio: el India Catalina al mejor Actor protagónico en el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias. En 2009 ganó el Mayahuel de plata como Mejor actor en el Festival de Cine de Guadalajara, por su papel como un cura empeñado en seguir los pasos de Jesús en La Pasión de Gabriel.
A Anestesia le siguió otro narco: Jaime Cruz en La bruja. Fue precisamente durante ese trabajo que, harto del rol de mafioso, se le quitaron las ganas de interpretar a Pablo Escobar, un anhelo que había manifestado tiempo atrás.
En 2009 se empezó a correr el rumor de que la cadena Caracol haría una serie sobre el famoso capo, y que lo llamarían al casting. Así fue: la creadora del proyecto y productora general, Juana Uribe (sobrina del político Luis Carlos Galán, a quien Escobar mandó a matar) llamó a Parra y lo convocó. "Debo confesar que mi actitud -y creo que esa fue la clave- es que fui totalmente escéptico. Estaba seguro de que no iba a pasar la prueba".
Parra no sabe con cuántos compitió por el papel, pero sí sabe que por ese casting pasó mucha gente, incluido su amigo Christian Tappan, el actor que hoy interpreta al primo de Escobar.
Mientras cuenta cómo se cristalizó el proyecto, Parra suelta un bostezo y advierte: "Voy a bostezar mucho pero no porque esté aburrido: estoy feliz". Es sábado. "¿No es viernes?", pregunta. Y le espera una larga jornada de trabajo.
-Me llamó Juana y me dijo que le había gustado el casting, pero que yo estaba muy gordo. Tenía tres meses para bajar de peso. Al día siguiente me vi con una nutricionista.
-Para interpretar a Escobar debió rebajar 16 kilos. Y ha dicho que se volvería anoréxico si le piden interpretar a Don Quijote. ¿Cuáles son sus límites como actor? ¿De qué no sería capaz?
-Hay una frase que nos repetían mucho en la escuela de teatro: un actor no puede decir no puedo. No creo que haya límites. ¿Qué no haría? Que el director me dijera que hay una escena de sexo y que me pidieran que lo hiciera literalmente, porque no soy actor porno. Sería lo único, de resto he hecho todo, me he besado con manes, me he empelotado...
Además de rebajar, Parra hizo una investigación exhaustiva del personaje. No solo leyó el reportaje en el que está basada la serie (La parábola de Pablo, de Alonso Salazar), y otros, sino que vio, escuchó y estudió a su personaje al punto que ahora hasta sabe firmar como El Patrón. Y por primera vez tuvo que echar mano de la psicología para entender a un hombre tan complejo y contradictorio. Los psicólogos le explicaron que se trataba de un antisocial-agresivo-sádico.
-¿Le ha enseñado algo el personaje de Escobar? ¿Qué ha significado interpretar a un antisocial, agresivo y sádico?
-Me mete al país en la cabeza, esa es la gran lección de haber estudiado a Escobar. Es un personaje sobre todo político; eso es lo que más le agradezco a la experiencia, haber tenido la oportunidad de entender más este país, de saber qué fue lo que pasó y cómo seguimos siendo una sociedad tan desigual y tan injusta. No sé hasta qué punto podamos decir que la lección se aprendió. Creo que en los colegios, en la clase de historia, debería estudiarse ese fenómeno social, pero el tabú continúa. Va a ser muy difícil.
Y justamente por ser un tabú, a casi 20 años de la muerte de Escobar, Parra tuvo que enfrentar los señalamientos de gente que preguntaba dónde había dejado su ética al aceptar meterse en la piel de un hombre que tanto daño le hizo a Colombia.
"Eso es una burrada para mí. Es el reflejo de la ignorancia sobre lo que significa esta profesión. A los actores también nos cobija el juramento hipocrático: es nuestro deber interpretar cualquier personaje, sea ladrón, narco o no", esgrime.
Por el contrario, Andrés Parra está feliz de que se le haya presentado esta oportunidad única que lo dará a conocer fuera de Colombia. Hace días escribió en su cuenta de twitter: "La emoción que me da cuando me miro al espejo totalmente convertido en Escobar es algo que no logro superar. ¡Gracias vida!".
Para caracterizar al narco más famoso debe soportar que le peguen dos pelucas tan reales que dejan ver su cuero cabelludo (dicen que costaron dos mil dólares cada una). Pero no es todo, la peor parte viene cuando le toca zafarse del personaje: las dos pelucas deben ser despegadas en un proceso que le saca lágrimas. Una vez sin peluca, sin lentes de contacto, Parra es Parra, el mismo hombre de 34 años, solitario y con un gran sentido del humor.
"No creo en esos actores que se dejan afectar negativamente por el personaje. Es más una pose. Un actor que se lleva el personaje a casa es como un cirujano que se desmaya con la sangre", ha dicho varias veces. "Yo no dejé que él me tragara, yo me lo tragué a él".
-Su otro gran reto ha sido interpretar a un personaje que todo el mundo conoce. En ese sentido ¿qué prefiere, meterse en la piel de alguien real o en uno de ficción?
-Los dos los he disfrutado mucho. Los últimos tres personajes han sido basados en personas reales; lo hace más difícil pero también más interesante. Me gustan más los personajes reales porque hay mucho más de donde coger, tiene más riesgos y es más complicado, pero es una delicia.
-Recientemente dijo que le gustaría interpretar a Hugo Chávez, ¿Qué le atrae? ¿Acaso le gustan los personajes que son amados y odiados en igual medida? ¿Tiene debilidad por los megalómanos?
-Yo creo que sí. Creo que tengo una debilidad por los personajes históricos, reales. Pero además me llaman la atención los personajes tan supremamente poderosos, porque logran reunir todos los matices humanos: lo bueno y lo malo, son inagotables. Me interesa saber qué tiene en la cabeza. Es un gran personaje, independientemente de que esté bien o mal lo que hace. Imagínate todo lo que uno podría hacer con Chávez. La locura y el poder, los secretos que debe tener. Como actor debe ser una cosa deliciosa de hacer.
Pero más adelante él mismo reconoce que nadie mejor que un actor venezolano para hacer de Chávez. Es la misma autoridad que siente como colombiano para interpretar a Pablo Escobar.
De todas las producciones, documentales y series que se han hecho sobre el narcotraficante, Escobar, el patrón del mal es la primera que trata con nombres reales a los personajes.
-No es una serie de narcotráfico", aclara Parra. Si la ves con detenimiento es muy política y muy actual. Y ha sucedido un fenómeno rarísimo, es que la gente ha podido analizar qué tanto ha cambiado el país, qué tanto está la sombra de Escobar, que pasó de positivo y de negativo. La serie tiene una importancia que se va a ir cuajando con el tiempo. Las mismas voces que nos criticaron por estar haciendo apología de Escobar se han ido silenciando poco a poco conforme avanza la serie. Se ha ido revelando como lo que es: un momento histórico, basado casi totalmente en hechos reales.
El primer capítulo de Escobar, el patrón del mal logró ser el estreno más visto en la historia de la televisión colombiana con 26.9 de rating (unos 11 millones de televidentes). La alta factura de la serie la convirtió en un producto del que ya disfrutan espectadores en Estados Unidos a través de Telemundo. En otros países, la serie se ve vía internet o se vende pirata en dvd, como es el caso de Venezuela. Rodada con óptica de cine exclusivamente en exteriores (se cuentan 450 locaciones) y a un costo de 164 mil dólares por capítulo, Caracol asume la producción más ambiciosa de la tv colombiana.
-Muchos de los personajes de la novela están vivos y tienen la posibilidad de "verse" en la pantalla. ¿Qué diría El Patrón si viera la serie?
-Conociendo el temperamento de Escobar, me estaría haciendo ir a su finca todos los fines de semana, disfrazado, a actuarle. Y a tenerme en la mesa sentado comiendo. Diría que soy su doble. Eso sería lo divertido, pero si se le saliera lo demente, sería capaz de cogerme de comodín de él. Diría: "Yo necesito distraer a la policía, va usted de carnada". Acabaría yo en el techo muerto y él vivo, una vaina así (risas).
Uno de los personajes sobrevivientes es John Jairo Velázquez, alias Popeye, un cercano colaborador y sicario de confianza de Escobar, hoy preso. En una reciente entrevista dijo sobre la serie "tiene la esencia".
De la actuación de Parra fue más enfático: "Es increíble cómo actúa el que hace de Pablo Escobar, es una cosa del otro mundo. La primera vez que lo vi me sorprendí, pensé que lo estaba doblando. El mismo acento, la misma actitud".
-¿Cuál ha sido el mejor elogio a su trabajo? ¿Estas palabras del colaborador más cercano de Escobar?
-Tan lindo, jajaja. Viniendo de Popeye, el comentario coge un peso distinto y mucho más contundente. Es alguien que compartió con él mucho tiempo. Popeye también ha podido acabar con el sueño diciendo que Escobar no era así. Hubiera sido terrible para mí. Pero ese halago viniendo de él se volvió muy importante. Yo recibo todos los halagos con mucho cariño.
La única vez que la crítica casi lo lanza fuera del escenario fue cuando interpretó al Rey Lear. Parra tenía solo 21 años: "Yo creo que la gran enseñanza fue que uno tiene que ser consciente en la vida de hasta donde puede dar". La otra lección fue que un personaje como Lear solo se puede interpretar a los 80 años. Al menos eso es lo que cree un actor tan obsesivo y exigente consigo mismo.
-Escobar ha sido una gran oportunidad en su carrera. ¿No teme que el personaje lo signe por muchos años?
-No, porque soy muy joven y en mis planes no está el retiro. Yo he tenido una suerte enorme de hacer personajes muy chéveres. Una de mis fortalezas profesionales es tener esa capacidad de transformarme. Cuando hice Anestesia pasó ese fenómeno, me quedé con ese estigma como cinco años hasta que llegó Escobar. Aparecerá otro. Yo prefiero que mis personajes se maten entre ellos. Yo no me voy a pelear.
-Ha dicho: "Sabré si soy bueno a los 45 o 50 años". Ahora que tiene 34 ¿cómo se ve a sí mismo como actor?
-Soy de los que menos molesta, de los que menos complica las producciones. Me veo...¡No me veo!(se ríe). Pues un actor trabajador, eso es lo más característico y eso es lo que importa. Trabajador, muy trabajador.
Las jornadas de rodaje duran hasta 15 horas de lunes a sábado. Los domingos son los días para trasladarse de una locación a otra. Por eso su vida personal y familiar se ha trastocado y eso sí que le afecta. Además, a diferencia de Escobar, es poco farandulero. "Hace mucho tiempo decidí no asistir a eventos, cocteles, nada que tenga que ver con esto, no me gustan, no me siento cómodo, no es mi ambiente. Me parece bobo, tonto, no me aporta nada".
En eso se parece a su "papá actoral": Anthony Hopkins. "Tenemos muchas cosas en común. Leo sus entrevistas y pienso: yo soy así. Tiene la misma neura mía: vive solo, no tiene amigos, no va a nada. Leí que de pequeño le iba mal en el colegio y yo era igual. Así que voy bien" (risas).
-"Solo iría a Hollywood si vinieran a buscarme", dijo una vez. ¿Tan poco le interesa hacer cine en Los Ángeles?
-Hollywood es la gran cosa que a uno le puede pasar. Y yo soy de la teoría de que cuando a uno le llegan cosas de esa envergadura a la vida esas cosas golpean a tu puerta y no es al revés. Si mi teléfono llega a sonar, por supuesto que aprovecharé la oportunidad. Yo digo que no me interesa eso un poco como lo de Escobar, lo veo tan lejano que entonces prefiero no interesarme. Hollywood es una palabra tan grande y tan peligrosa que prefiero ni nombrarla. No es algo que me trasnoche. Estoy feliz con lo que tengo.
Pero su destino estaba escrito:a los once años vio a un grupo de teatro ensayando.Y atraído por la idea de ser otros hombres empezó a disfrazarse, a maquillarse, a actuar. Por eso a sus padres no les extrañó la noticia: Andrés quería dedicarse al teatro.
Vivir de la actuación en Colombia es tan difícil como en cualquier país. Parra pensó en la posibilidad de ser piloto, porque también le gustaban los aviones. Pero su papá casi lo obligó a seguir su sueño: "Usted lo que le tiene es miedo a la pobreza. Tiene que ser es actor, porque es lo que hace desde chiquito".
Por eso Andrés dice que todo lo que le está pasando es culpa de sus padres:"Jamás me lo criticaron o me lo cuestionaron".
Estudió cuatro años en la Escuela de Formación de Actores del Teatro Libre de Bogotá. Hizo teatro desde antes de graduarse y alternaba su carrera actoral con la de profesor de actuación en varios colegios. Su mantra de aquél tiempo era: "Ya llegará mi momento".
Y le llegó, incluso antes de Escobar, el patrón del mal. Hizo papeles secundarios en televisión, cine y teatro. En 2008 interpretó a un narco llamado Anestesia, en el papel principal de la teleserie El cartel de los sapos, que le valió su primer premio: el India Catalina al mejor Actor protagónico en el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias. En 2009 ganó el Mayahuel de plata como Mejor actor en el Festival de Cine de Guadalajara, por su papel como un cura empeñado en seguir los pasos de Jesús en La Pasión de Gabriel.
A Anestesia le siguió otro narco: Jaime Cruz en La bruja. Fue precisamente durante ese trabajo que, harto del rol de mafioso, se le quitaron las ganas de interpretar a Pablo Escobar, un anhelo que había manifestado tiempo atrás.
En 2009 se empezó a correr el rumor de que la cadena Caracol haría una serie sobre el famoso capo, y que lo llamarían al casting. Así fue: la creadora del proyecto y productora general, Juana Uribe (sobrina del político Luis Carlos Galán, a quien Escobar mandó a matar) llamó a Parra y lo convocó. "Debo confesar que mi actitud -y creo que esa fue la clave- es que fui totalmente escéptico. Estaba seguro de que no iba a pasar la prueba".
Parra no sabe con cuántos compitió por el papel, pero sí sabe que por ese casting pasó mucha gente, incluido su amigo Christian Tappan, el actor que hoy interpreta al primo de Escobar.
Mientras cuenta cómo se cristalizó el proyecto, Parra suelta un bostezo y advierte: "Voy a bostezar mucho pero no porque esté aburrido: estoy feliz". Es sábado. "¿No es viernes?", pregunta. Y le espera una larga jornada de trabajo.
-Me llamó Juana y me dijo que le había gustado el casting, pero que yo estaba muy gordo. Tenía tres meses para bajar de peso. Al día siguiente me vi con una nutricionista.
-Para interpretar a Escobar debió rebajar 16 kilos. Y ha dicho que se volvería anoréxico si le piden interpretar a Don Quijote. ¿Cuáles son sus límites como actor? ¿De qué no sería capaz?
-Hay una frase que nos repetían mucho en la escuela de teatro: un actor no puede decir no puedo. No creo que haya límites. ¿Qué no haría? Que el director me dijera que hay una escena de sexo y que me pidieran que lo hiciera literalmente, porque no soy actor porno. Sería lo único, de resto he hecho todo, me he besado con manes, me he empelotado...
Además de rebajar, Parra hizo una investigación exhaustiva del personaje. No solo leyó el reportaje en el que está basada la serie (La parábola de Pablo, de Alonso Salazar), y otros, sino que vio, escuchó y estudió a su personaje al punto que ahora hasta sabe firmar como El Patrón. Y por primera vez tuvo que echar mano de la psicología para entender a un hombre tan complejo y contradictorio. Los psicólogos le explicaron que se trataba de un antisocial-agresivo-sádico.
-¿Le ha enseñado algo el personaje de Escobar? ¿Qué ha significado interpretar a un antisocial, agresivo y sádico?
-Me mete al país en la cabeza, esa es la gran lección de haber estudiado a Escobar. Es un personaje sobre todo político; eso es lo que más le agradezco a la experiencia, haber tenido la oportunidad de entender más este país, de saber qué fue lo que pasó y cómo seguimos siendo una sociedad tan desigual y tan injusta. No sé hasta qué punto podamos decir que la lección se aprendió. Creo que en los colegios, en la clase de historia, debería estudiarse ese fenómeno social, pero el tabú continúa. Va a ser muy difícil.
Y justamente por ser un tabú, a casi 20 años de la muerte de Escobar, Parra tuvo que enfrentar los señalamientos de gente que preguntaba dónde había dejado su ética al aceptar meterse en la piel de un hombre que tanto daño le hizo a Colombia.
"Eso es una burrada para mí. Es el reflejo de la ignorancia sobre lo que significa esta profesión. A los actores también nos cobija el juramento hipocrático: es nuestro deber interpretar cualquier personaje, sea ladrón, narco o no", esgrime.
Por el contrario, Andrés Parra está feliz de que se le haya presentado esta oportunidad única que lo dará a conocer fuera de Colombia. Hace días escribió en su cuenta de twitter: "La emoción que me da cuando me miro al espejo totalmente convertido en Escobar es algo que no logro superar. ¡Gracias vida!".
Para caracterizar al narco más famoso debe soportar que le peguen dos pelucas tan reales que dejan ver su cuero cabelludo (dicen que costaron dos mil dólares cada una). Pero no es todo, la peor parte viene cuando le toca zafarse del personaje: las dos pelucas deben ser despegadas en un proceso que le saca lágrimas. Una vez sin peluca, sin lentes de contacto, Parra es Parra, el mismo hombre de 34 años, solitario y con un gran sentido del humor.
"No creo en esos actores que se dejan afectar negativamente por el personaje. Es más una pose. Un actor que se lleva el personaje a casa es como un cirujano que se desmaya con la sangre", ha dicho varias veces. "Yo no dejé que él me tragara, yo me lo tragué a él".
-Su otro gran reto ha sido interpretar a un personaje que todo el mundo conoce. En ese sentido ¿qué prefiere, meterse en la piel de alguien real o en uno de ficción?
-Los dos los he disfrutado mucho. Los últimos tres personajes han sido basados en personas reales; lo hace más difícil pero también más interesante. Me gustan más los personajes reales porque hay mucho más de donde coger, tiene más riesgos y es más complicado, pero es una delicia.
-Recientemente dijo que le gustaría interpretar a Hugo Chávez, ¿Qué le atrae? ¿Acaso le gustan los personajes que son amados y odiados en igual medida? ¿Tiene debilidad por los megalómanos?
-Yo creo que sí. Creo que tengo una debilidad por los personajes históricos, reales. Pero además me llaman la atención los personajes tan supremamente poderosos, porque logran reunir todos los matices humanos: lo bueno y lo malo, son inagotables. Me interesa saber qué tiene en la cabeza. Es un gran personaje, independientemente de que esté bien o mal lo que hace. Imagínate todo lo que uno podría hacer con Chávez. La locura y el poder, los secretos que debe tener. Como actor debe ser una cosa deliciosa de hacer.
Pero más adelante él mismo reconoce que nadie mejor que un actor venezolano para hacer de Chávez. Es la misma autoridad que siente como colombiano para interpretar a Pablo Escobar.
De todas las producciones, documentales y series que se han hecho sobre el narcotraficante, Escobar, el patrón del mal es la primera que trata con nombres reales a los personajes.
-No es una serie de narcotráfico", aclara Parra. Si la ves con detenimiento es muy política y muy actual. Y ha sucedido un fenómeno rarísimo, es que la gente ha podido analizar qué tanto ha cambiado el país, qué tanto está la sombra de Escobar, que pasó de positivo y de negativo. La serie tiene una importancia que se va a ir cuajando con el tiempo. Las mismas voces que nos criticaron por estar haciendo apología de Escobar se han ido silenciando poco a poco conforme avanza la serie. Se ha ido revelando como lo que es: un momento histórico, basado casi totalmente en hechos reales.
El primer capítulo de Escobar, el patrón del mal logró ser el estreno más visto en la historia de la televisión colombiana con 26.9 de rating (unos 11 millones de televidentes). La alta factura de la serie la convirtió en un producto del que ya disfrutan espectadores en Estados Unidos a través de Telemundo. En otros países, la serie se ve vía internet o se vende pirata en dvd, como es el caso de Venezuela. Rodada con óptica de cine exclusivamente en exteriores (se cuentan 450 locaciones) y a un costo de 164 mil dólares por capítulo, Caracol asume la producción más ambiciosa de la tv colombiana.
-Muchos de los personajes de la novela están vivos y tienen la posibilidad de "verse" en la pantalla. ¿Qué diría El Patrón si viera la serie?
-Conociendo el temperamento de Escobar, me estaría haciendo ir a su finca todos los fines de semana, disfrazado, a actuarle. Y a tenerme en la mesa sentado comiendo. Diría que soy su doble. Eso sería lo divertido, pero si se le saliera lo demente, sería capaz de cogerme de comodín de él. Diría: "Yo necesito distraer a la policía, va usted de carnada". Acabaría yo en el techo muerto y él vivo, una vaina así (risas).
Uno de los personajes sobrevivientes es John Jairo Velázquez, alias Popeye, un cercano colaborador y sicario de confianza de Escobar, hoy preso. En una reciente entrevista dijo sobre la serie "tiene la esencia".
De la actuación de Parra fue más enfático: "Es increíble cómo actúa el que hace de Pablo Escobar, es una cosa del otro mundo. La primera vez que lo vi me sorprendí, pensé que lo estaba doblando. El mismo acento, la misma actitud".
-¿Cuál ha sido el mejor elogio a su trabajo? ¿Estas palabras del colaborador más cercano de Escobar?
-Tan lindo, jajaja. Viniendo de Popeye, el comentario coge un peso distinto y mucho más contundente. Es alguien que compartió con él mucho tiempo. Popeye también ha podido acabar con el sueño diciendo que Escobar no era así. Hubiera sido terrible para mí. Pero ese halago viniendo de él se volvió muy importante. Yo recibo todos los halagos con mucho cariño.
La única vez que la crítica casi lo lanza fuera del escenario fue cuando interpretó al Rey Lear. Parra tenía solo 21 años: "Yo creo que la gran enseñanza fue que uno tiene que ser consciente en la vida de hasta donde puede dar". La otra lección fue que un personaje como Lear solo se puede interpretar a los 80 años. Al menos eso es lo que cree un actor tan obsesivo y exigente consigo mismo.
-Escobar ha sido una gran oportunidad en su carrera. ¿No teme que el personaje lo signe por muchos años?
-No, porque soy muy joven y en mis planes no está el retiro. Yo he tenido una suerte enorme de hacer personajes muy chéveres. Una de mis fortalezas profesionales es tener esa capacidad de transformarme. Cuando hice Anestesia pasó ese fenómeno, me quedé con ese estigma como cinco años hasta que llegó Escobar. Aparecerá otro. Yo prefiero que mis personajes se maten entre ellos. Yo no me voy a pelear.
-Ha dicho: "Sabré si soy bueno a los 45 o 50 años". Ahora que tiene 34 ¿cómo se ve a sí mismo como actor?
-Soy de los que menos molesta, de los que menos complica las producciones. Me veo...¡No me veo!(se ríe). Pues un actor trabajador, eso es lo más característico y eso es lo que importa. Trabajador, muy trabajador.
Las jornadas de rodaje duran hasta 15 horas de lunes a sábado. Los domingos son los días para trasladarse de una locación a otra. Por eso su vida personal y familiar se ha trastocado y eso sí que le afecta. Además, a diferencia de Escobar, es poco farandulero. "Hace mucho tiempo decidí no asistir a eventos, cocteles, nada que tenga que ver con esto, no me gustan, no me siento cómodo, no es mi ambiente. Me parece bobo, tonto, no me aporta nada".
En eso se parece a su "papá actoral": Anthony Hopkins. "Tenemos muchas cosas en común. Leo sus entrevistas y pienso: yo soy así. Tiene la misma neura mía: vive solo, no tiene amigos, no va a nada. Leí que de pequeño le iba mal en el colegio y yo era igual. Así que voy bien" (risas).
-"Solo iría a Hollywood si vinieran a buscarme", dijo una vez. ¿Tan poco le interesa hacer cine en Los Ángeles?
-Hollywood es la gran cosa que a uno le puede pasar. Y yo soy de la teoría de que cuando a uno le llegan cosas de esa envergadura a la vida esas cosas golpean a tu puerta y no es al revés. Si mi teléfono llega a sonar, por supuesto que aprovecharé la oportunidad. Yo digo que no me interesa eso un poco como lo de Escobar, lo veo tan lejano que entonces prefiero no interesarme. Hollywood es una palabra tan grande y tan peligrosa que prefiero ni nombrarla. No es algo que me trasnoche. Estoy feliz con lo que tengo.
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Comentarios (4)
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Por Roberto Castro
09.09.2012
5:53 PM
Colombia y Venezuela, Escobar y Chavez, dos seres megalomanos que han intentado en sus epocas llevar a sus propios paises a la ruina, se hacen pasar por generosos y sin la mascara son un verdadero cancer. CARPILES PRESIDENTE
Por Mario Ruiz
09.09.2012
3:30 PM
Lo que pasa es que los colombianos llevan casi medio siglo con guerrillos, traquetos y sicarios y les queda fácil interpretarlos. Los venezolanos llevamos catorce años de violencia, asesinatos, corrupción e inseguridad, que nuestros actores y actrices solo tienen que salir a las calles y 'empaparse' de lo que sucede a su alrededor y llevarlo a las pantallas como hacen en Colombia.
Por Jorge Soto
09.09.2012
2:11 PM
Excelente entrevista deberian aprender hacer buena television en Vzla que de una situacion tan nefasta como el narcotrafico han recreado una serie que pasara a la historia por ser una gran super produccion y con buenos argumentos y sobre todo sin ocultar las verdades que hay detras del poder y sus gobernantes
Por Juan Carlos Ortiz
09.09.2012
12:24 PM
Y por que no a Uribe? Es mas megalomano y neurotico.
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