Un "vecinal" muy musical
Kevin Johansen se presentó con Ulises Hadjis y José A. Delgado
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Kevin Johansen interpretó temas como "Amor infinito" y "Anoche soñé contigo" GUSTAVO BANDRES
LORENA TASCA
| EL UNIVERSAL
domingo 2 de septiembre de 2012 12:00 AM
"El corazón en la canción", dijo el cantante caraqueño José Alejandro Delgado sobre sus canciones. "Música sincera y auténtica", explicó el cantautor marabino Ulises Hadjis sobre su propuesta musical. Mientras que el argentino Kevin Johansen repitió: "Somos unos des-generados, nos gusta toda la música.
Así, entre muchos ritmos se cantó y se bailó el pasado viernes en la sala de conciertos del BOD-CorpBanca el festival de música latinoamericana llamado El vecinal -ideado por Johansen-, durante una extensa velada que inició a las 8:22 p.m. y se extendió hasta medianoche.
El primer turno fue para Delgado, quien logró que el público le hiciera sonidos de rebaño, así como también unos cuantos chasquidos de dedos y unas cortas palmadas. Todo para provocar risas, poner a los presentes a bailar o simplemente para aderezar un poco canciones de su autoría como Aquí y ahora, Cómo te lo digo y Mejor que te vas.
Sonidos onomatopéyicos, un poco de beatbox, una guitarra, un cuatro, y Reinaldo Chacón como invitado en la percusión, fue suficiente para que Delgado se despidiera con aplausos y unos cuantos "¡Bravo!" tras 20 minutos de presentación.
Hadjis dio continuación a la velada y se apoderó de la tarima para cantar varias canciones de su segundo disco, Cosas perdidas. "Yo vine a hacer un vecinal dentro del vecinal", fue la advertencia del marabino, que no logró mantener los ánimos dejados por Delgado.
Pero lo intentó al invitar a la tarima a varios integrantes de su banda y también a la cantante peruana-venezolana Pamela Rodríguez, quién cantó Ligera, y hasta tocó teclado.
Luego llegó el turno de Johansen, acompañado de su agrupación The Nada y el dibujante y humorista gráfico Liniers, encargado de ilustrar cada canción del cantautor, quien se paseó por 25 piezas, la mayoría de su último compacto Bi.
Las historias, los chistes y hasta las referencias a la peculiar división de la sala no faltaron en la interacción de Liniers y Johansen. Por ejemplo: decidieron bautizar la sala de La Castellana con el nombre de Néstor Kirchner, haciendo referencia al estrabismo que sufría el expresidente argentino. "Esta sala fue diseñada pensando en él", remató el dibujante.
Entre los dibujos de Liniers, convertidos en aviones para lanzar al público, algunas versiones de canciones como Hotel California -transformada a Hotel Patagonia- y un sustancioso repertorio pasó la presentación, que dejó sonrisas y aplausos inagotables.
"No queremos ser tan deprimidos como Alex Ubago, con todo el cariño y el respeto debido", fue otro de los chistes de Kevin Johansen, esta vez para explicar por qué sus ritmos eran tan variados, y por qué a veces era bueno una milonga y a veces una cumbia.
Amor finito, My name is peligro, Vecino, Anoche soñé contigo y No seas insegura fueron algunas de las pocas canciones que ofreció durante la velada, que terminó con Linier -según Johansen "un rockstar que nos quita las groupies y ya no se baja de la tarima"- y Johansen bailando al ritmo de Guacamole alrededor de la sala, armando un trencito al mejor estilo de hora loca en cualquier matrimonio venezolano. Y con eso, el adiós que seguramente fue un hasta pronto.
Así, entre muchos ritmos se cantó y se bailó el pasado viernes en la sala de conciertos del BOD-CorpBanca el festival de música latinoamericana llamado El vecinal -ideado por Johansen-, durante una extensa velada que inició a las 8:22 p.m. y se extendió hasta medianoche.
El primer turno fue para Delgado, quien logró que el público le hiciera sonidos de rebaño, así como también unos cuantos chasquidos de dedos y unas cortas palmadas. Todo para provocar risas, poner a los presentes a bailar o simplemente para aderezar un poco canciones de su autoría como Aquí y ahora, Cómo te lo digo y Mejor que te vas.
Sonidos onomatopéyicos, un poco de beatbox, una guitarra, un cuatro, y Reinaldo Chacón como invitado en la percusión, fue suficiente para que Delgado se despidiera con aplausos y unos cuantos "¡Bravo!" tras 20 minutos de presentación.
Hadjis dio continuación a la velada y se apoderó de la tarima para cantar varias canciones de su segundo disco, Cosas perdidas. "Yo vine a hacer un vecinal dentro del vecinal", fue la advertencia del marabino, que no logró mantener los ánimos dejados por Delgado.
Pero lo intentó al invitar a la tarima a varios integrantes de su banda y también a la cantante peruana-venezolana Pamela Rodríguez, quién cantó Ligera, y hasta tocó teclado.
Luego llegó el turno de Johansen, acompañado de su agrupación The Nada y el dibujante y humorista gráfico Liniers, encargado de ilustrar cada canción del cantautor, quien se paseó por 25 piezas, la mayoría de su último compacto Bi.
Las historias, los chistes y hasta las referencias a la peculiar división de la sala no faltaron en la interacción de Liniers y Johansen. Por ejemplo: decidieron bautizar la sala de La Castellana con el nombre de Néstor Kirchner, haciendo referencia al estrabismo que sufría el expresidente argentino. "Esta sala fue diseñada pensando en él", remató el dibujante.
Entre los dibujos de Liniers, convertidos en aviones para lanzar al público, algunas versiones de canciones como Hotel California -transformada a Hotel Patagonia- y un sustancioso repertorio pasó la presentación, que dejó sonrisas y aplausos inagotables.
"No queremos ser tan deprimidos como Alex Ubago, con todo el cariño y el respeto debido", fue otro de los chistes de Kevin Johansen, esta vez para explicar por qué sus ritmos eran tan variados, y por qué a veces era bueno una milonga y a veces una cumbia.
Amor finito, My name is peligro, Vecino, Anoche soñé contigo y No seas insegura fueron algunas de las pocas canciones que ofreció durante la velada, que terminó con Linier -según Johansen "un rockstar que nos quita las groupies y ya no se baja de la tarima"- y Johansen bailando al ritmo de Guacamole alrededor de la sala, armando un trencito al mejor estilo de hora loca en cualquier matrimonio venezolano. Y con eso, el adiós que seguramente fue un hasta pronto.
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