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Más del 68% valora la negociación como vía para salida a la crisis

Entre líderes de opinión, analistas y empresarios, más del 83 % cree que se llegará a una salida pacífica a la situación política y social del país

  • GILBERTO CARREÑO

31/07/2019 05:30 am

El Universal se planteó indagar sobre las opciones que podrían funcionar mejor como una vía para alcanzar una solución a la crisis que atraviesa el país desde hace algunos años. En ese sentido, el diario realizó un trabajo de investigación coordinado por el estadístico César Fleitas, fundamentado en entrevistas con analistas, empresarios y líderes de opinión en el ámbito nacional. 

Presentamos en esta edición los elementos más resaltantes y reveladores de una consulta rigurosamente elaborada por expertos. Esta abarca los distintos temas que gravitan actualmente sobre la realidad nacional. Forman parte de esta consulta preguntas que toman en cuenta el conflicto planteado entre gobierno y oposición sobre la necesidad u obligatoriedad o no de que sea implementado un proceso electoral que permita la designación, en el lapso de tiempo más conveniente, tanto del presidente de la república como del resto de los poderes del Estado. 



La mayoría de ellos designados en fechas recientes, como es el caso de las gobernaciones de estados y concejos municipales. Así también la disposición a ser reconocidos sus resultados tanto en lo interno como en lo externo, dado que existen exigencias de gran parte de la comunidad internacional de que las elecciones sean realizadas en condiciones de óptima transparencia. 

Se incluye el papel que juegan o podrían jugar los países y organismos internacionales involucrados en la búsqueda de las soluciones políticas que Venezuela reclama en estos momentos; la actitud de la población ante las distintas propuestas y escenarios de entendimiento que se plantean, incluyendo sus aspiraciones y temores, tanto por el manejo interior de las distintas situaciones, como de lo que se consideran amenazas foráneas y los efectos de medidas que de manera colectiva e individual pesan sobre la nación. Se trata, según puede apreciarse, de un cuadro donde las respuestas pueden ser clasificadas de acuerdo con sus diferencias porcentuales y otros parámetros, entre las que muestran tendencias hacia el mayor o menor optimismo e incluso el pesimismo de los consultados a quienes suponen inmersos en la problemática sobre la cual se pretende indagar. 

Una visión optimista 
En términos generales podría deducirse, basado en los resultados del estudio, que la mayoría de los consultados mantiene una visión optimista en relación con las posibilidades de encontrar una salida satisfactoria a la crisis que hoy vive el país, y así se refleja al realizar el desglose de las 19 preguntas clave que contiene la investigación. 

Entre las respuestas más reveladoras de la actitud que hoy mantienen quienes representan a profesionales vinculados con los análisis de opinión pública y sectores que de alguna manera contribuirían a imprimir un impulso a la dinámica productiva de bienes y servicios del país, destacan las referidas a la confianza en la posibilidad de una salida pacífica a la crisis, basada en la negociación entre las partes y la aceptación de los países y personajes que desde el exterior se han activado a favor de tales propósitos, contra los pronósticos alarmantemente pesimistas de algunos observadores con acceso a medios de comunicación. 

De igual manera, es resaltante la opinión favorable a la mediación internacional, especialmente la referida a la gestión de la Unión Europea, en cuanto a la posibilidad de una salida negociada a la crisis, así como a su probable respeto a los resultados de un proceso electoral en Venezuela, aun cuando los resultados pudieran ser adversos a los que espera el sector de la oposición. 

La encuesta señala una marcada tendencia a la interpretación de aceptación de los resultados, especialmente por parte de los países mayormente involucrados en la búsqueda de soluciones a la crisis. 

Un aspecto de significativa importancia, relacionado con las expectativas foráneas, lo representa la valoración dada a la pregunta referida a la probable actitud que pudiera adoptar el Gobierno de Estados Unidos en el caso de que unas elecciones aprobadas por la oposición dieran como resultado el triunfo de Nicolás Maduro. 

Como podrá observarse en el gráfico, 79,2% de los consultados estima que EEUU lo aceptaría. Menos optimista sobre un eventual triunfo de Maduro se mostraron los consultados cuando se les preguntó si los oposicionistas al actual Gobierno aceptarían tal resultado. Y, contrariamente a la anterior, una considerable mayoría opina que el Gobierno sí estaría dispuesto a aceptar un triunfo opositor. 

La mayoría también coincide en que, de lograrse un cambio político en el país, debería establecerse un sistema de convivencia para la reconciliación nacional. 

Y en cuanto al camino señalado para la oposición, se impone el criterio sobre la necesidad de que todas las tendencias que enfrentan al actual Gobierno se unan. 

Las menos optimistas 
Entre los puntos que pudieran reflejar menos optimismo en la consulta, por menor diferencia entre los resultados que arrojan, pudieran ser mencionados, en primer lugar, la idea de que la solución de la crisis pueda lograrse tras un proceso de negociación y, en segundo término, lo que se refiere al tipo de elección. 

La mayoría, con 66,7%, considera que deben realizarse elecciones generales, y 33,3% únicamente los comicios presidenciales. Una leve mayoría consultada se inclina por una elección presidencial sin Nicolás Maduro al frente de la Presidencia de la República, pero cuando se pregunta si el actual presidente podría ser candidato, las respuestas se dividen entre quienes estiman, en primer lugar, que no debería concurrir, los que opinan que sí debería y un número menor para quienes les resulta indiferente. 

El margen también se reduce al tratarse de la posibilidad de que el presidente estadounidense Donald Trump negocie con su par venezolano Nicolás Maduro un entendimiento para poner fin a la distensión existente entre los países cuyos gobiernos presiden. 

Las pesimistas
En los renglones de las que pudieran ser respuestas menos optimistas que las anteriormente nombradas, pudieran ser consideradas aquellas en las cuales la diferencia se hace aún menor, e incluso las que señalaron una tendencia marcadamente mayoritaria hacia el fatalismo. 

Entre ellas podrían señalarse las que se refieren, en primer lugar, al temor que privaría en un sector de la población sobre la que viene ejerciendo influencia el "bombardeo" de mensajes de parte y parte del debate político actual, sobre la posibilidad que algunos señalan de una invasión al país como solución a la crisis. Otras expresan preocupación por el agravamiento y efectos de las medidas que aplican sobre funcionarios y allegados al Gobierno, especialmente Estados Unidos y algunos países de Europa, junto con restricciones de naciones latinoamericanas que contribuyen a aumentar la presión sobre el estamento gubernamental. 

El mejor camino para la oposición 
La mejor etapa de la oposición en Venezuela fue entre 2008, cuando se crea la MUD, y 2015 cuando gana la Asamblea Nacional, gracias a la integración en un solo frente de treinta partidos y a superar la crisis de "la salida" en 2014, emprendida contra la opinión de la mayoría de los partidos. 

En 2016 renuncia a exigir la elección de gobernadores y a cambio impulsa movilizaciones por el referendo revocatorio (RR), aplastadas con costo de vidas. En 2017 es el "Maduro vete ya" con acciones de calle, trancones, "intervención militar democrática", "referéndum popular", "hora 0". El saldo: otra vez fracaso y muerte, detenciones, heridos y, finalmente, el gobierno da el tiro de gracia con "la constituyente". 

Maquiavélicamente convierte un electorado hostil en su aliado abstencionista para los subsiguientes procesos electorales. La MUD colapsó porque los partidos que sotto voce rechazaban los hechos de 2017, por miedo, miraron a otra parte. La oposición ya desmoralizada se suicida al abandonar los mecanismos de poder que dan las elecciones y se divide en 2018 con la guerra sucia contra los "colaboracionistas", término que insólitamente aparece en un papel oficial de la "Unidad".

Sin votos, poder institucional, ni fuerza organizada, un grupo se hace hegemónico, asido del apoyo internacional y con dinero por la libre. Por eso sus vías al poder pasan a ser eventuales golpes de Estado, sanciones o invasiones extranjeras y segregan moderados, desestimando sus tres millones de votos. No se vislumbra volver a la Edad Dorada de la MUD, sino a una falla de San Andrés que se ensancha. 

Hay que prepararse para situaciones inesperadas. 

Carlos Raúl Hernández 

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