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Claudio Fermín: “Creo en la unidad, pero no alrededor de criterios equivocados”

En "Soluciones para Venezuela" planteamos la necesidad de buscar puntos de encuentro, dijo

  • GILBERTO CARREÑO

25/03/2019 05:30 am

Claudio Fermín, sociólogo, excandidato presidencial surgido de las filas de Acción Democrática y actual líder de una de las más nuevas organizaciones partidistas que hacen vida activa en la política del país, “Soluciones para Venezuela”, se ha convertido en el curso de los últimos días en el centro de las críticas provenientes de personas que aúpan las actuaciones de Juan Guaidó. Le cuestionan principalmente que no se haya sumado a lo que la mayoría de las agrupaciones de oposición manifiestan apoyo, y de su decidida posición a favor de la búsqueda de un entendimiento con el Gobierno para superar la crisis general que hoy afecta a la nación. Por eso, en entrevista exclusiva para El Universal, se le inquirió sobre ello:

En la coyuntura que vive el país existe una posición casi generalizada de “empujar la carreta” entre todos y en una misma dirección. ¿Comparte usted esta opinión?

La mayoría quiere un pronto cambio en la conducción del país. Queremos otro gobierno. Pero no era verdad que trancando calles y haciendo “guarimbas”  se saldría rápido de Maduro. Se hizo y no resultó. Tampoco es verdad que dejando de votar se crea un vacío que depone al gobierno. Se dejó de votar el 2005 para la Asamblea Nacional y los diputados chavistas decretaron las leyes que quisieron. Se dejó de votar para gobernadores y alcaldes y tenemos pésimos gobiernos regionales y municipales. Millones no fueron a votar el 20 de mayo pasado y Maduro sigue allí. Creo en la unidad, pero no alrededor de esos criterios equivocados. Esas han sido ofertas engañosas.

¿Cuál es su opinión sobre el papel que desempeña en estos momentos la Asamblea Nacional, y los pasos que da en la función de lo que anuncia como la reinstitucionalización y el rescate de la democracia en el país? 

Quienes votamos el 2005 por los diputados que hoy conforman la mayoría de la Asamblea Nacional lo hicimos por la unidad, por la tarjeta de la Unidad, la de la manito. Votamos para que se impulsaran leyes a favor de la reactivación del aparato productivo, del fortalecimiento de la descentralización, de la defensa de los derechos humanos y para que el nuevo Parlamento controlara el gasto público. Cuando de la Asamblea Nacional emanaron ultimátum para deponer al gobierno, inmediatamente Maduro lo desconoció, mediante el ardid del desacato. De allí en adelante Gobierno y Asamblea se declararon la guerra y no han asomado iniciativa alguna que permita resolver la grave confrontación política que tiene al país estancado.

En su posición personal como líder de una agrupación con fines políticos. ¿Qué otro mecanismo distinto al instrumentado por la AN y las diferentes agrupaciones que giran en torno a sus propuestas podría aplicarse en estos momentos?

Tenemos urgencia de resolver esta interminable confrontación que es dañina para el país, pero que en la cúpula del chavismo y en el cogollo de la extinta Mesa de la Unidad, hoy Frente Amplio, se considera una prueba de coraje contra el contrario. Esas partes temen que los extremistas que los siguen los crean cobardes al no llamar al exterminio del adversario. Sus tesis coinciden en la destrucción del contrario. En "Soluciones para Venezuela" planteamos la necesidad de dialogar, conversar, debatir, buscar puntos de encuentro, por pocos que sean, y negociar decisiones políticas, económicas y administrativas que desmantelen el conflicto.

Si esa guerra a muerte no se desmonta no habrá un mínimo de estabilidad política, por tanto no habrá inversiones nacionales ni extranjeras, en consecuencia no podrá reactivarse el plantel industrial ni ampliarse la frontera de inversiones agropecuarias y turísticas. No habrá fuentes de trabajo, tampoco ingresos, lo que llevará el consumo a muy bajos niveles y la pobreza a las cifras más vergonzantes y escandalosas. Sin paz política no hay progreso ni disminución de la pobreza. Nuestro partido defiende la necesidad de negociar los mecanismos de recuperación del país. Negociación, entendimiento y consulta popular son nuestras propuestas para desenredar esto.

Para un sector de la opinión pública, especialmente a través de las redes sociales, sus últimas posiciones políticas, entre ellas la de priorizar el diálogo con un Gobierno como el venezolano que, según perciben, solo han contribuido a facilitar más tiempo al presidente para consolidarse en el poder. Otras han opinado que su posición, junto a quienes usted ha acompañado en el tema electoral, solo han servido para hacerle juego al gobierno contribuyendo de esta forma a robustecer la argumentación oficialista de que los últimos procesos comiciales son “auténticamente democráticos”, ¿Cuál es su respuesta a estas opiniones?

Defiendo el diálogo y la negociación. La democracia es convivencia, no guerra a muerte. No se puede construir democracia sin demócratas y en Venezuela padecemos la grave situación de tener dirigentes y partidos políticos que llaman a la segregación. Consideran un acto inmoral y de traición a sus organizaciones el que alguno de sus militantes converse, se acuerde o coincida con los adversarios. Ya ha sido demasiado el daño que la persecución del gobierno a sus críticos le ha causado al país. La falta de tolerancia, la discriminación y la represión de estos últimos años ha sido una vergüenza. Pero ciegamente existen opositores que plantean esquemas de venganza y de retaliación. El cambio no es más de lo mismo. El cambio es la amplitud, la tolerancia, el diálogo y el entendimiento. Eso creemos, eso predicamos, eso buscamos para Venezuela. Por otra parte, las salidas pacíficas son siempre más rápidas que los planteamientos violentos. Siempre.

 Hay que seguir luchando por mejores garantías electorales. Nosotros introdujimos ante el Tribunal Supremo una acción contra los puntos rojos y el voto asistido. En esa lucha hay que insistir. Hay que reclamar la conformación de un nuevo Consejo Electoral. Pero la lucha no puede ser dejar de expresarse y dejar de influir porque el sistema es imperfecto. Esperar que las "condiciones" sean todas las que aspiramos para poder votar por el cambio no es otra cosa que promover y garantizar el continuismo. La abstención ha sido la gran aliada del continuismo chavista. Cuando un partido político plantea que vivimos bajo una dictadura y a la vez plantea que hasta que el gobierno no ofrezca todas las garantías no debe votarse, está engañando al pueblo. Un gobierno autoritario nunca "concede" todas las garantías. Está comprobado en nuestro país que el voto masivo le gana a la trampa y al ventajismo. Ya ha pasado varias veces.

¿Visualiza usted algún mecanismo posible para escoger un candidato opositor que en estos momentos tenga la mayor opción para enfrentar a candidato gubernamental en unas hipotéticas elecciones presidenciales?

Siempre he defendido las elecciones primarias, las consultas a las bases, a los ciudadanos para dirimir candidaturas entre quienes tienen planteamientos comunes. Varios candidatos presidenciales de oposición pueden aparecer. Si tienen una base programática común deben medirse en elecciones primarias. Si no representan lo mismo deben presentarse como alternativas.

¿Qué opinión le merece el preinforme presentado ante la ONU por la alta comisionada de los DDHH, Michelle Bachelet? 

La violación de los derechos humanos es un asunto suficientemente documentado en Venezuela. Naciones Unidas no podía decir lo contrario.

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