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Todo comenzó el 4F-92

Desde 1992 el país vive un proceso de cambios apuntalados por una visión ideológica

  • MANUEL FELIPE SIERRA

03/02/2019 05:30 am

En la madrugada del 4 de febrero de 1992 -mañana se recuerdan 27 años- se produjo una rebelión militar de oficiales de mediana graduación denominados "comacates" encabezados por el teniente coronel Hugo Chávez Frías, que si bien fue sofocada a las horas, habría de ser el comienzo de la grave fractura política que devino luego, con la elección de Rafael Caldera en 1993 en un ciclo de inestabilidad que demostró el desgaste ya irremediable de los partidos tradicionales y la insurgencia de grupos minoritarios que habrían de confluir en 1998 en la aspiración presidencial del jefe golpista del 4F.

De este modo su victoria abriría paso no ya a un nuevo gobierno, como era tradición en los últimos cuarenta años, sino al comienzo (mediante el mecanismo de una Asamblea Constituyente) de un proceso de cambios apuntalados en una visión ideológica que sometería al país a un ciclo de tensiones, conflictividad y la implantación de un modelo económico de antemano considerado inviable y que justamente veinte años después ahora coloca a Venezuela ante un dramático desenlace que no excluye la intervención foránea o la guerra civil.

La insurgencia de los "comacates" desde Maracay pero con eco incluso en los pasillos del propio Palacio de Miraflores, en la Base Aérea de La Carlota en Caracas, en las guarniciones del centro del país y Maracaibo, llegó a sumar el mayor poder de fuego en manos de insurrectos conocido en los últimos años. Si bien era una conspiración ya detectada y atribuida al descontento de oficiales de mediano nivel con los altos mandos (sin la presencia de generales que la suponía condenada al fracaso) habría de tener consecuencias mayores que incluso sus promotores nunca llegaron a suponer. El país vivía en relativa calma política pese a denuncias de corrupción que ya eran frecuentes en los medios de comunicación y comenzaba a presentar resultados exitosos el Plan de Ajuste Macroeconómico aplicado en 1989, que si bien sirvió de pretexto para el llamado "Caracazo", dos años y medio después las cifras demostraban un alentador crecimiento del diez por ciento de la economía, por lo que justamente en esa fecha Pérez explicaba entusiasta el ensayo venezolano ante el prestigioso escenario empresarial de Davos, mientras que ya se perfilaba el clima electoral para la consulta presidencial de 1993, para la cual según las encuestas cobraba fuerza la candidatura de Eduardo Fernández contendor del propio Pérez en el 98 y se daba como una verdad sagrada que los golpes de Estado pertenecían al pasado.

CHÁVEZ Y CALDERA
En la mañana del 4 se dieron algunos hechos que suponían más bien complicaciones en los meses siguientes. El golpe fue condenado por los voceros políticos y sectores empresariales en las pantallas de Venevisión horas después que sonaran los disparos en el palacio presidencial, el Congreso Nacional convocaba para una sesión en la cual seguramente se produciría la lógica condena de la acción cuartelaria y Caldera, en su casa de Los Chorros, recibía a esas horas a un grupo de partidarios empeñados en convencerlo para una nueva candidatura el año siguiente. La Canciller encargada, Rosario Orellana, que veía en televisión el pronunciamiento de los voceros democráticos, llamó al expresidente para recordarle que su palabra autorizada sería muy útil y que contribuiría a la normalidad. Caldera dijo que lo pensaría y que por lo pronto hablaría en su condición de senador vitalicio en la sesión legislativa.

Cuentan que mientras se trasladaba al Parlamento, observó en los alrededores de la avenida Rómulo Gallegos a personas que mostraban su alegría por lo ocurrido, lo cual en todo caso era un mensaje que debía entender una dirigencia política que ciertamente cada vez se distanciaba más de las exigencias populares, tal como en alguna medida lo habían demostrado las protestas y saqueos de febrero del 89. Minutos después en su discurso, si bien condenó la sublevación, advirtió sobre el trasfondo social que vivía el país en coincidencia con los señalamientos del diputado Aristóbulo Istúriz de Causa R, partido que meses antes había sostenido conversaciones y apoyado a los jóvenes comandantes en sus planes subversivos.

LÍDER MEDIÁTICO
Cuando Hugo Chávez apareció en televisión en una transmisión en vivo (pese a que en estos casos debió ser previamente grabada) y pronunció la frase "por ahora", podría decirse que se instaló en el imaginario colectivo un nuevo líder que sin tener el pecho poblado de condecoraciones, ni pertenecer a la élite militar era capaz de acaudillar un movimiento de esas dimensiones y dejar con la célebre frase (destinada exclusivamente al comandante Jesús Urdaneta Hernández todavía alzado en Maracay que se rindiera) una suerte de slogan que se asociaba con un creciente y legítimo deseo de cambio nacional. La intentona había fracasado, pero dejaba una secuela que la convertiría en tendencia al poco tiempo.

Días después el prestigioso asesor norteamericano David Garth fue contratado por un grupo empresarial para evaluar sondeos de opinión y sorpresivamente en los resultados se constataba un apoyo superior al cuarenta por ciento a una figura hasta hacía poco totalmente desconocida y resurgía la opción de Caldera, incluso frente al líder incuestionable de Copei en aquel momento Eduardo Fernández. Los sucesos posteriores se dieron en cadena: la destitución constitucional de Carlos Andrés Pérez justamente trece meses después del fracaso de la acción militar para derrocarlo; el retorno de Rafael Caldera a la Presidencia de la República (ya no con el apoyo de su criatura partidista sino impulsado por grupos que de alguna manera respondían a la onda expansiva del comandante preso en Yare) lo cual suponía que su gobierno habría de enfrentar una creciente conflictividad política sin apoyo real de las fuerzas sociales (en lo que significaba la verdadera ruptura del bipartidismo) lo cual en consecuencia conducía a facilitar la elección de Hugo Chávez y con ello a la apertura de una etapa de veinte años que hoy se torna trágica para el futuro de los venezolanos. Tenía razón el historiador Enrique Bernardo Núñez cuando escribió: "Desde la Independencia la historia de Venezuela es una larga conspiración".

@Manuelfsierra
manuelfsierra@yahoo.com

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