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Dios o el diablo en los detalles

Un buen proyecto puede condenarse por la errada inserción de sus partes constitutivas

  • Diario El Universal

14/09/2018 05:30 am

LEOPOLDO PUCHI

Caracas
.- El programa de recuperación económica que adelanta el Ejecutivo tiene probabilidades de éxito en la medida en que apunta en una dirección acertada de ajustes macroeconómicos, pero los resultados positivos, en términos de incremento de la producción del sector privado y de control de la inflación, dependerán de la manera en que se concreten en la práctica las líneas trazadas.

Por supuesto, frente a la naturaleza de las acciones a tomar no puede hablarse de simples “detalles”, pero si encaja bien para esta situación el refrán que dice que el diablo está en los detalles; es decir, que un buen proyecto puede resultar condenado por una errada implementación de las partes de la que está compuesto el todo.

El nuevo marco cambiario busca establecer “la libre convertibilidad de la moneda en todo el territorio nacional”, lo que se inscribe en la dirección de levantar controles que limitan las inversiones, permitan la reposición de inventarios y generen un marco adecuado para la formación de los precios de referencia.

Sin embargo, en la práctica todavía es el Gobierno quien fija el precio del dólar; se continúa con el mecanismo de las subastas sin que haya una flotación real. Se pueden vender divisas al precio fijado, pero se desconoce cómo es el acceso a la compra bajo un mecanismo de libre convertibilidad. Al no soltarse la decisión sobre el precio, se mantiene el diferencial y el arbitraje.

En estas condiciones de imprecisión sobre las reglas, los productos desaparecen de los anaqueles por una dinámica que va más allá del solo acaparamiento o la especulación, prácticas ilícitas que no pueden explicar todo lo que ocurre. Luego de evaporarse los productos de los anaqueles, reaparecen con precios más elevados que los acordados y se van reduciendo los inventarios.

El problema no reside en el texto mismo publicado en Gaceta sobre la nueva política cambiaria, sino en las formas de su aplicación. No está Dios en los detalles.

Del mismo modo, para superar la caída de la producción petrolera se decreta la reorganización de Pdvsa, en respuesta a una necesidad indiscutible, puesto que el descenso es consistente de mes a mes.

Es evidente que la superación de los problemas del país requiere además de una nueva política cambiaria y de una política fiscal y monetaria sana, de la reactivación petrolera. Y Pdvsa, tal como está no puede lograrlo.

La reestructuración de la industria petrolera puede dar resultados favorables si se realiza con seriedad y profesionalismo. El punto central es la producción y exportación, función que debe tener su propio perfil organizacional, separado de otras actividades como Pdvsa vivienda o Pdvsa agrícola. Lo esencial es liberarla de los obstáculos burocráticos y facilitar convenios con empresas que se incorporen a las fases productivas.

Si en lugar de esto se procede a reproducir el mismo monstruo burocrático que se tiene, las mejores intenciones se extraviarán en el abismo. No estará Dios sino el diablo en los detalles.

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