¿Hay políticos ideales?

JESÚS E. MAZZEI ALFONZO |  EL UNIVERSAL
jueves 4 de diciembre de 2014  12:00 AM
Los ciudadanos de a pie, se preguntan, ¿hay un político ideal?, ¿qué hace un político?, ¿se puede formar un político?, ¿para qué existe el político? Estas y otras interrogantes suelen hacerse cuando se investiga y analiza el hombre político. Pues bien, el repaso del libro de Max Weber La Ciencia como profesión; la Política como profesión y de otros textos; me abrieron la oportunidad para compartir algunas reflexiones e inquietudes sobre el tema en cuestión.

En efecto, el zoon politikon de Aristóteles no ha dejado de estar presente por la hipercomplejidad del ser humano y el ambiente donde actúa, el hecho de que los políticos se muevan en el seno de instituciones o en palabras de Weber, "... la dirección o la influencia sobre la dirección de una asociación política: en la actualidad de un Estado...". El político, abarca el ámbito de la toma de decisiones y la realización de programas y planes de acción. Implica, además, la conducción y coordinación horizontal y vertical de las diferentes acciones de gobierno. El político ideal es un hombre de acción, y por ello, requiere de instrumentos conceptuales para una mejor comprensión de los fenómenos políticos, de cómo operan y se procesan al interior de una sociedad. Es la gestión y dirección de los asuntos públicos. Tiene que ver además, con las relaciones de poder en el ámbito público, porque en política se dan cuestiones relativas a la dominación, sumisión que se enlazan con la regulación formal e informal en instituciones o estructuras políticas. Debe tener habilidades como la motivación, el control emocional, la empatía y la destreza social.

El saber político se adquiere por experiencia y conocimiento, en el know-how o saber-hacer y además, sí se transmite confianza, colaboración e implicación de sus colaboradores en un proyecto de vida, por ello debe no solo saber escoger equipos de trabajo, sino liderarlos. Esto se adquiere por un talento innato y unas habilidades que se dan a través del tiempo no solo sobre el manejo del Estado, sino, como en él se gobierna, de la comprensión y estudio de lo social y la historia y además, de las fuerzas que mueven la economía de un país. No se busca el genus tecnocrático. El político debe conocer cuál es el margen de maniobra y debe tener la pericia adecuada tanto del punto de vista institucional y de gestión, para tomar decisiones. Por ello, en las democracias para un político gobernar se hace más intrincado ya que se hace bajo varias premisas: arbitrar, articular, consultar, cooperar, coordinar calibrar, sopesar y  saber sortear, negociar (reciprocidades especificas o difusas), capacidad para mantener la centralidad; lograr que estas herramientas se utilicen armónicamente y adecuada, requiere de conocimiento e intuición, y esto lo adquiere con la experiencia. Habilidad para resolver problemas, tener en síntesis un pensamiento creativo. El político debe tener coraje, pero con sentido de responsabilidad. El político atesora un capital que es importante a lo largo de su carrera. Es un camino proceloso. Un buen político hace y siente la política.

Por ello, en política, el liderazgo puede explicarse de tres maneras fundamentales: el poder que deriva de las provisiones institucionales, legales y demás mecanismos formales e informales, como de las influencias; de eventos y circunstancias que aupan a un líder político durante un determinado período y tiempo en su trayectoria o parábola pública; y las habilidades y limitaciones que tiene liderazgo, por eso, debe saber acompañarse de un buen equipo que lo rodee. Y por último, un sentido ético-político, que le permite a cualquier carrera política una mínima dosis de vocación sujeta después a un proceso de selección, constancia, una rendición de cuentas permanente y una ejecutoria que sea garante de un ejercicio político de calidad y relevancia.

Max Weber, definió varias tipos de políticos: los políticos ocasionales, los políticos semiprofesionales y los verdaderos políticos profesionales. Angelo Panebianco, habla de siete tipos de políticos: el empresario político que es el líder partidista, los burócratas del partido, los funcionarios expertos que prestan servicios al partido en su campo de especialización, el notable, al cual se refiere Weber como político diletante, el profesional de staff es más técnico, el profesional que trabaja en espacios estatales o paraestatales y el semiprofesional. Son los ejecutores políticos responsables de las políticas públicas.

Del maestro como lo fue el Dr. Manuel García Pelayo, tomo de nuevo su utilísima categorización de las cualidades de un político ideal o arquetipo: 1) saber qué se quiere o conciencia de finalidad; 2) saber qué se puede o conciencia de posibilidad; 3) saber qué hay que hacer o conocimiento de la instrumentalidad; 4) saber cuándo hay que hacerlo o sentido de oportunidad y, 5) saber cómo hay que hacerlo o sentido de la razonabilidad.  Esto es lo que hace un diferencial  existencial de un político ideal a un mediocre.

jesus.mazzei@abordo.com.br


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Comentarios (1)
Por vicente sanchez
04.12.2014
7:39 AM
Un político ideal es aquél que con su ideal en mejorar el país, tiene capacidad gerencial, conciencia en pro de la ciudadanía y capaz de contribuir en la calidad de vida de los ciudadanos. Cuando un político ocupa un cargo pronunciándose por la victoria de quienes luchan por una ideología, ignorando cuántas cosas sus oponentes pueden plantear valiosas para el país, no es un verdadero político, es un autócrata, es un tirano. Es frecuente que quienes actúan así tratan de resolver su futuro con los medios económicos que el poder pone a su disposición, dejando de lado las necesidades que la ciudadanía pueda tener. Si la impunidad lo permite, las cosas están peor. Requerido es señalar a este degenerado para lo antes posible hacerlo salir de ese cargo que nunca mereció llegar. Y buscar a quienes tengan conciencia social en pro de la calidad de vida necesaria para el país. Existe gente honrada así.
 
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