De las penumbras a la luz

MERCEDES MALAVÉ |  EL UNIVERSAL
lunes 3 de noviembre de 2014  12:00 AM
De las muchas sugestiones que la socióloga Saskia Sassen plantea a lo largo de sus investigaciones, destaca la insistencia en prestar mayor atención a aquellos fenómenos sociales que ocurren subterráneamente o a la sombra de los grandes términos que las ciencias sociales han empleado, tradicionalmente, para arrojar sus teorías: igualdad/desigualdad, Estado, nación, inmigración, etc. La Sassen visualiza una serie de micro-categorías que operan por debajo de los grandes conceptos de la sociología, que van transformando o debilitando esas nociones generales. Algo así como el material radiactivo que, enterrado a muchos metros de profundidad, produce grandes efectos en la superficie con el paso del tiempo.

Sassen emplea la imagen de la penumbra, de lo que sucede al margen de la luz. En términos metafóricos, sabemos que luz equivale a conocimiento, captación de conceptos, comprensión de realidades. Las micro-categorías no han sido conceptualizadas ni interpretadas, porque son situaciones a las que no se le presta atención, o al menos no suficientemente, cuando resulta que acontecen en las distintas poblaciones; son de carácter local, concreto y específico, así como también recurrentes, globales y crecientes.

Un ejemplo es su último estudio sobre las "expulsiones" como uno de estos micro- fenómenos sistémicos de las sociedades dominadas por la lógica de las finanzas y la multiplicación de la riqueza, que conlleva, entre otras cosas, a la expropiación de grandes extensiones de terreno, y de viviendas, dejando a un número considerable de familias al margen del sistema urbano, laboral y social. No es posible en un artículo de opinión explicar esta dinámica tan compleja, producto de una lenta invasión del sector financiero a las dinámicas sociales de individuos que están al margen de los grandes capitales e inversiones. Las finanzas se apropian de grupos sociales y territorios donde puedan hacer negocio, ya sea con la compra de inmensas extensiones de tierras en países más pobres, o mediante la generación de contratos hipotecarios que, al vencerse, dejan a las familias sin vivienda.

Leer a Sassen es, verdaderamente, introducirse en un mundo de penumbras y de profundas injusticias sociales. Aunque la simpatía y candidez de la autora hacen más llevadera y grata su lectura, hace falta acudir a otros bastiones fundamentales de la reflexión para no desmoralizarse frente a la catástrofe de los sistemas políticos y económicos actuales.

Sorprende que las ciencias sociales presten escasa o nula atención a otras micro-categorías que determinan, en mucho, el rumbo de las sociedades. Me refiero a la centralidad de la persona humana en la definición de sistemas políticos y económicos; al protagonismo de la familia en la construcción de sociedades justas e igualitarias; al valor indiscutible y absoluto de la vida humana por encima de cualquier otro bien social o material, y así sucesivamente. En lugar de dar protagonismo a la constitución densa, profunda, de lo humano, parece quedarse en cuestiones técnicas o netamente descriptivas. De este modo, se atina en los diagnósticos, pero se falla en el aporte de soluciones verdaderas y sostenibles en el tiempo.

Hay que reconocerle a la Iglesia su infatigable defensa de la dignidad de la persona humana y de la familia, que con voz firme hace llamadas de atención sobre estos principios medulares y fundantes de la sociedad. El papa Francisco ha insistido en la invitación de ir hacia las periferias de las sociedades para llevar la luz del Evangelio, que conlleva despertar la conciencia del valor infinito de cada persona, de cada familia, buscando empoderar al ser humano en el sentido más espiritual y pacífico del término. Es lo que sugiere la exhortación que hace otro santo contemporáneo, Josemaría Escrivá de Balaguer, a los cristianos: "Hijos de Dios. Portadores de la única llama capaz de iluminar los caminos terrenos (...) del único fulgor, en el que nunca podrán darse oscuridades, penumbras ni sombras (...) De nosotros depende que muchos no permanezcan en tinieblas".

No es pequeña la misión de los cristianos en nuestro mundo globalizado.

@mercedesmalave

www.mercedesmalave.blogspot.com


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