Salvaguardar la patria personal

Por dinero la mayoría ha vendido la esencia personal y la vida en sociedad

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CARLOS GOEDDER |  EL UNIVERSAL
lunes 14 de julio de 2014  12:00 AM
Al profesor Massimo Desiato, in memoriam

Los venezolanos atravesamos por tiempos de oscuridad, usando el término de la filosofa Hannah Arendt. Escasez, violencia, totalitarismo y corrupción generan un desamparo individual ante una sociedad donde apenas se reconocen los valores morales. En tal sentido, se presenta el problema de mantenerse uno mismo humano en medio de este tiempo de confusión, incertidumbre y barbarie.

Stefan Zweig (1881-1942), conmocionado por la debacle europea en las guerras mundiales, abordó este problema en su trabajo final, sobre la figura del escritor Michel Eyquem de Montaigne (1533-1592). El libro de Zweig se titula precisamente Montaigne (uso la traducción de Editorial Acantilado, 2008). A Montaigne se atribuye la creación del género literario del ensayo, con su texto Essais, publicado en 1580. Zweig señala: "Los Essais tienen un objeto único, y es el mismo de su vida: el yo o mejor, mi esencia".

Montaigne vivió tiempos difíciles en la Francia de segunda mitad del siglo XVI. El Renacimiento desaparecía en medio de guerras religiosas entre protestantes y católicos, donde la monarquía no dudó en matar masivamente a quienes no profesaban el catolicismo oficial. Durante la "Noche de San Bartolomé", entre el 24 y el 25 de agosto de 1572, la reina Catalina de Médici autorizó la ejecución masiva de protestantes (hugonotes), en una carnicería que dejó al menos 3.000 muertos en París. Las guerras religiosas duraron más de treinta años, entre 1562 y 1598. A esta violencia se sumaba la peste, que asoló la región de Burdeos donde vivía Montaigne, y que hacia 1585 causó la muerte de la tercera parte de la población.

Montaigne abandonó el cargo público hereditario que tenía y se retiró de la vida política para dedicarse a sus Ensayos. Tuvo que volver a ocupar, con desgano, el cargo de alcalde de Burdeos, entre 1581 y 1585. Zweig señala sobre Montaigne: "no concibe la actividad política sino en el sentido de la conciliación y la tolerancia." Esa visión de la política no fue la dominante en aquel tiempo.

Solución

El retiro de Montaigne a leer y a escribir fue la solución que encontró para apartarse del culto colectivo a la violencia y la depredación. Zweig considera que Montaigne se puso como tarea "la salvaguarda de la libertad en una época de servilismo generalizado a ideas y facciones". Se trataba de un hombre con esposa, seis hijas y propiedades, no de un ermitaño. Así que atendió estas responsabilidades y concentró el grueso de su energía en preservar su libertad personal. La visión de Montaigne fue que "solo aquel que se mantiene libre frente a todo y todos, conserva y aumenta la libertad en la tierra". Montaigne mantiene su independencia de ideas, no se traiciona a sí mismo cediendo a la voluntad intolerante del Gobierno ni a las tendencias radicales que enriquecían a los ganadores de las guerras religiosas. Sus escritos rezuman libertad. Para él, según Zweig, "lo que ha sido pensado en libertad nunca puede limitar la libertad del otro".

Montaigne mantuvo un examen continuo de sí mismo. Se preguntaba cotidianamente "¿cómo vivo?" y lo maravilloso de sus ensayos es que se va respondiendo esa interrogante sin plantear dogmatismos sobre cómo se debe vivir y sin dar instrucciones al lector. Zweig afirma sobre Montaigne: "nadie se entregó como él al arte más sublime, seguir siendo uno mismo." Y añade: "dejaba que el mundo siguiera sus caminos insensatos y enmarañados y solo se preocupaba de una cosa: ser juicioso de él mismo, humano en un tiempo de inhumanidad, libre en medio de una locura colectiva".

Vigilante

La figura de Montaigne nos propone una solución personal que pocos han adoptado bajo el totalitarismo de la Quinta República y el declive corrupto de la Cuarta. Se trata de mantener una actitud vigilante sobre uno mismo. Apartarse de las corrientes de enriquecimiento ilícito con contratos o fondos públicos. Sostenerse limpio de violencia contra el que piensa distinto. ¿Cuántos no critican a este Gobierno y sin embargo cobran dinero de él? Por dinero la mayoría ha vendido la esencia personal y la vida en sociedad, legando un país esclavizado y en ruinas y, peor aún, una vida personal empobrecida y carente del bien más preciado: la libertad. Si al modo de Montaigne cada venezolano trabajara cotidianamente por mantenerse leal a sí mismo, se revertiría el estado de cosas actual.

Zweig nos alienta: "nada nos protege más en una época de confusión y de bandos opuestos que la lealtad y el humanismo" y nos invita a seguir trabajando cotidianamente en pos de "aquella libertad individual, cuyo más decidido heraldo de todos los tiempos ha sido Montaigne".

cedice@cedice.org.ve

@cedice



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Comentarios (2)
páginas:
1 |
Por José R Pirela
14.07.2014
3:44 PM
El culto a la colectivización venezolana es miedo a la libertad personal, desconocimiento de las diferencias humanas, y envidia a la prosperidad de otros.
 
Por ernesto gonzalez
14.07.2014
1:20 PM
Excelente artículo!
 
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