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Poder social y poder político

VALENTÍN ARENAS AMIGÓ |  EL UNIVERSAL
lunes 2 de diciembre de 2013  12:00 AM
¿Qué es la sociedad civil?

Deseamos con este artículo definir que es y, por contrario, que no es la sociedad civil. Empecemos por afirmar que la sociedad es anterior al Estado. Cuando una sociedad  se organiza, política y jurídicamente, surge el Estado, no antes. Mientras  esto sucede  los ciudadanos realizan  diferentes  actividades y para ello se asocian  de diferentes  maneras pues el hombre nace con una vocación natural a ser sociable. Esta vocación natural, como señalaba  Aristóteles, nace con el hombre, no es una concesión del Estado. La complejidad y pluralidad de las actividades dentro de una sociedad civil llegan a un punto que hacen  necesario que exista  una autoridad  y unas leyes para armonizar al conjunto y lograr el bien común. No para aplastarlo. Esto  significa dos cosas: la primera es que los grupos sociales-familias, gremios, grupos religiosos, etc., son anteriores al Estado; y lo segundo  que la sociedad no está formada por seres  individuales y aislados  sino por pequeños  núcleos sociales que hacen de puente entre el individuo y la sociedad política o Estado. Este tejido lo forman las sociedades intermedias, familias, gremios, asociaciones obreras y empresariales, culturales, medios, etcétera.

Las consecuencias de esto son bien importantes. El Estado tiene el poder político para ordenar la sociedad al bien común, como la sociedad tiene el poder social, que nace de su carácter primario anterior al Estado. Es por lo tanto función del Estado garantizar, promover y fortalecer a todos los sectores de la sociedad civil que se desarrollan en su territorio porque una sociedad participativa y fuerte  sirve de equilibrio al poder político y garantiza  el disfrute de las libertades de todos  esos grupos sociales y, en definitiva, la libertad de los ciudadanos. Por supuesto que esto es válido si el proyecto de cambio en el país es democrático. Limitar a la sociedad civil, desconocerla o peor intentar destruirla es un verdadero suicidio colectivo. Es matar a la gallina de los huevos de oro. El poder político lo que hace, ahora igual que antes, es comerse esos huevos y arruinar  el país. Miremos hacía Cuba donde el Estado aplastó a la sociedad civil. El poder político, cabeza  del Estado, está conformado  por los integrantes de los poderes públicos y por los partidos políticos. Por supuesto que los políticos provienen de la sociedad civil que es la madre del cordero, de donde van a venir, pero a quienes se incorporan a la actividad pública y constituyen este poder la sociedad civil les ha dado una "licencia" o permiso para que actúen como gestores del bien común. Si lo hacen bien se quedan; si lo hacen mal, se van (en una democracia por supuesto). Mientras cumplen su prueba como gestores del bien común el poder social sigue estando en toda la sociedad civil o sea en los gobernados quienes no solo tienen el derecho sino el deber de disentir cuando por una razón u otra los que gobiernan no lo están haciendo bien. Es el derecho a la disidencia y en casos extremos a la resistencia cuyo ejercicio solo es ilegal en los países  totalitarios.

De la convivencia pacífica, del respeto recíproco, del trabajo en equipo entre estos dos poderes, el social, permanente y mayoritario, y el poder político, transitorio y minoritario, depende la estabilidad de un país. De éste o de cualquier otro.

Ojalá hayamos contribuido a esclarecer  el concepto de sociedad civil de la  que depende el futuro de Venezuela.


Profesor de Instituciones Políticas de la UCAB

alenri@gmail.com


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Comentarios (1)
Por Alejandro Bustamante
02.12.2013
8:12 AM
Muy clara su explicación estimado profesor. En el caso de nuestro país, observo al menos dos situaciones que dificultan el ejercicio de esos derechos y el cumplimiento de los deberes asociados por parte de los integrantes de la sociedad civil. Primero, la actuación autoritaria e invasiva del Estado que anula las libertades civiles. Segundo, la propia inconciencia e ignorancia irresponsable de los individuos al renunciar a sus derechos... Estimado profesor espero que continúe ilustrandonos con artículos tan interesantes como el presente.
 
 
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