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Los conejillos de Indias

Un ingeniero al que se ha permitido aplicar una distorsionada percepción de la realidad

ANTONIO A. HERRERA-VAILLANT |  EL UNIVERSAL
jueves 14 de noviembre de 2013  12:00 AM
Desde hace 14 años Venezuela es objeto de obsoletos experimentos económicos que producen miseria y desesperanza dondequiera que se aplican. Como ejemplo está la hoy lúgubre Cuba, hundida hace más de medio siglo en sus propias trazas.

El improvisado que ocupa Miraflores sabe menos de economía que el occiso mandatario (y eso es ya mucho decir); pero por detrás de ambos repta un ingeniero electrónico ítalo-dominicano al que irresponsablemente se ha permitido aplicar una distorsionada percepción de la realidad, y sumir al país en casi un total caos económico y social.

Hace 20 años el entonces desconocido ingeniero comunista publicó un pesado mamotreto titulado "Planificación, ideología y Estado: El caso de Venezuela". El bodrio pretendía descalificar la llamada "planificación democrática autogestionaria" del Movimiento al Socialismo (MAS), postulando "la necesidad creciente de una planificación imperativa".

Su utopía era resucitar al imperativo Stalin en medio del colapso del imperio soviético en todo el mundo. Al mismo tiempo inyectaba descocadas teorías a un joven militar al que impartía clases de economía en la cárcel de Yare, impresionando al entonces rústico soldado con sus poses de supuesta sabiduría.

Repentinamente colocado en posición de mando, el hasta entonces inofensivo charlatán dio rienda suelta a sus delirios cual arrogante Josef Mengele de la economía venezolana. Mengele fue el siniestro médico nazi, notorio por sus experimentos en personas vivas, confinadas a campos de concentración.

Como lo atestigua el general Guaicaipuro Lameda, expresidente de Pdvsa, el desequilibrado "planificador" cínicamente explica que "lo primero es mantenerse en el poder... el piso político nos lo da la gente pobre: ellos son los que votan por nosotros, por eso el discurso de la defensa de los pobres. Así que, los pobres tendrán que seguir siendo pobres, los necesitamos así... hay que mantenerlos pobres y con esperanza"... y acaba diciendo que su utopía social requiere tres generaciones: "por lo menos 30 años".

Al faltar el amo que lo sacó del más merecido anonimato, el desquiciado ingeniero del desastre presta gastado libreto a quienes desesperadamente raspan la olla, mientras la realidad destroza la utopía comunista en medio de improvisación, ineptitud, saqueo, desabastecimiento, inflación, improductividad, insolvencia y anarquía.

Al final, sus locuras terminarán llevándose por delante a la rapaz pandilla que le permite usar a casi 30 millones de venezolanos como conejillos de Indias en demenciales experimentos.

aherreravaillant@gmail.com



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Comentarios (1)
Por maximo candela
14.11.2013
3:54 PM
mejor dicho no podía estar.
 
 
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