Compartir

Venezuela vista desde el exterior

OFELIA AVELLA |  EL UNIVERSAL
lunes 30 de septiembre de 2013  12:00 AM
Hacía muchos años que no tenía la oportunidad de salir del país. Confieso que las sensaciones de libertad, de apertura y de nostalgia, a la vez, se confundieron en mi interior. Constaté que nosotros no "vivimos" nuestra ciudad. No logramos caminar "sin miedo" más allá que unas pocas calles. La experiencia de que toda una ciudad es habitable, vivible, respirable es, sin lugar a dudas, envidiable.

También sentí rabia y nostalgia, pues muchos han exprimido las riquezas de nuestra patria hasta el límite: un límite que la está conduciendo al colapso total. Uno de esos días en los que caminábamos por una calle, pregunté a mi hija mayor si acaso le gustaría vivir en una ciudad como la que visitábamos. Me enterneció su respuesta: "quisiera que mi país fuera como uno de estos países". Aunque lejana por estos días, esa posibilidad debe germinar en nuestro interior si queremos que sea real. La factibilidad de esta posibilidad entiendo que es difícil concretarla y es en este punto en el que desearía centrar mi breve reflexión.

Caminar por las calles de un país desarrollado nos da siempre mucho que pensar. La conciencia ciudadana que puede uno apreciar en ciertas sociedades, el orden, la limpieza, la tranquilidad con que se vive, el nivel de desarrollo adquirido, la obediencia a la ley (¡el hecho de que se cumpla!), entre tantas otras virtudes, son todas cosas que salen pronto a relucir. Uno reconoce, también, las carencias, pues los altos niveles del "buen vivir" generan otras dolencias que quizás nosotros conservamos. El punto es que sentí nostalgia de mi patria; de que pudiendo ser "así" en ciertos aspectos, no lo sea.

Todo esto que ahora digo me hizo pensar también en que para salir de esta crisis nos debemos bastar nosotros. ¿Sería deseable que algún ente internacional analizara nuestro caso y tomara alguna decisión que nos fuera favorable? ¿Sería de alguna ayuda que los países cercanos tomaran posiciones a favor de los derechos humanos y, en concreto, de lo que aquí sucede? Sabemos que toda ayuda que venga de fuera es siempre un apoyo, un aliento, a veces muy eficaz. Sin embargo, lo cierto es que en lugar de esperar tanto de fuera, los venezolanos debemos aprender a desarrollar en nosotros lo que desearíamos recibir de otros, como sugiere Etty Hillesum a partir de su experiencia en los campos de exterminio. Esto no implica ser indiferentes al dolor ajeno; plantea solo la necesidad de crecer "hacia adentro" para buscar la verdadera fuerza: ésa que nos capacitará -de hecho- para ayudar a otros. Nuestros problemas de país los comprendemos -medianamente- nosotros. Y aunque suene duro decirlo, creo que solo atañen e interesan a los venezolanos. Cada país tiene los suyos propios y son, realmente, tan propios y únicos, que parece por momentos que sólo el afectado sabría y se atrevería a dar la cara por ellos.

Mi salida del país coincidió con la reunión del grupo de los 20 en Estocolmo y la subsiguiente espera de la decisión de Obama. Los rebeldes sirios ya habían dicho que no tenían esperanzas de que Occidente los ayudase....Parecían claros en que sus problemas solo los comprenden -en profundidad- ellos. Algo parecido confesaba Havel de los encuentros sostenidos con demócratas occidentales. Observaba que estos últimos "no entendían". Insistían en saber -según dice Havel- "cómo podían ayudarme"; deseaban saber si acaso procurar que "no me metiesen preso" sería útil.... "No entendían" –decía-, pues el punto no era -para él- que no lo metieran preso. El objetivo era otro: lograr que un país transitara efectivamente de un régimen autoritario a uno democrático.

Pensé, en breve, que nuestros problemas son complejos y "nuestros". Cada país tiene mucho en qué pensar. Cada uno tiene mucho que resolver internamente. Desde lejos se ve que nadie está pensando en nosotros. El hombre de la calle no comprende mucho nuestra situación. Los gobiernos piensan en Siria por una razón de intereses y solo por esto se mueven las piezas. En este gran tablero del mundo, las piezas de ajedrez que son los países, se mueven sencillamente por intereses. ¿Debería ser así? ¿No deberían ser los valores propiamente humanos los intereses que más deberían privar? Sí, por supuesto. Sucede, sin embargo, que el juego es complejo. Por eso llegué convencida de que debemos buscar en nosotros mismos lo que desearíamos recibir de los demás. Solo nosotros comprendemos lo que nos sucede y se supone que es fundamentalmente a nosotros a quien duele esta patria, hipotecada a chinos y cubanos. Si no reaccionamos nosotros, nadie lo hará por nosotros.

Mi visión desde el exterior es la de quien sale de Venezuela para regresar. Los venezolanos que viven fuera y ven a Venezuela desde donde están tienen, sin duda alguna, otra perspectiva. ¡Qué difícil está siendo, sin embargo, comprender en estos momentos a nuestra patria, tanto como a nosotros, los venezolanos!

Ofeliavella@gmail.com


Más artículos de esta firma

Compartir
¡Participa!

Envíanos tus comentarios
Para escribir tus comentarios en las notas, necesitas ser usuario registrado
de EL UNIVERSAL. Si no lo eres, Regístrate aquí
correo (obligatorio)
clave (obligatorio)
Ingresar
El Universal respeta y defiende el derecho a la libre expresión, pero también vela por el respeto a la legalidad y a los participantes en este foro. Invitamos a nuestros usuarios a mantener un contenido y vocabulario adecuado y apegado a las leyes.
El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quién los escribe.
El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.
Comentarios (3)
páginas:
1 |
Por Enrique Costa
30.09.2013
2:16 PM
Los que por alguna razon se han radicado en el exterior y viajan a Venezuela cada 3 o 5 años ven con horror el atraso y el deterioro de Venezuela en todo, en infraestructura, en autopistas y avenidas ... ven con espanto como se ha vuelto mal educado y sin cultura, cuanto caos y anarquia, no pueden creer que la Venezuela vendida en el exterior por el regimen como adelantada, y progresista, sea esta que encuentran en cada retorno.
 
Por Carlos Eduardo López Ferrer
30.09.2013
1:09 PM
Mi padre llegó a ser dirigente político antes de este desastre, uno honesto,, que toda su vida pensó que viajar era botar la plata, por lo que mientras todo el mundo se la pasaba en Europa y Miami, el se dedicó a ahorrar para tener sus cosas. Hace un par de años fue a visitar a sus nietos en Denver, en lo que fue su primera salida del pais: lloró amargamente. El imaginó que una ciudad desarrollada se veía como Altamira o los Palos Grandes, que un lugar donde la gente respetara la ley al pie de la letra y las calles no tuvieran huecos era nada mas que pura propaganda y fantasía cinematográfica. Ese era él: Doctor en Derecho y un hombre siempre interesado en los libros, la historia, etc ¿Cómo imaginan el desarrollo Yubiridimiritzaida y Yornaikelson José? Bien se dijo alguna vez que el Nacionalismo es creer que tu país es el mejor del mundo, y eso se cura viajando, mientras que el Patriotismo es creer que tu país se merece todo el amor del mundo y eso se agrava viajando.
 
Por Jose Colmenarez
30.09.2013
8:32 AM
Los Venezolanos que pueden viajar (que son minoria) pueden ver un mundo donde las leyes re respetan, y el gobierno hace su trabajo (la mayoria del tiempo), los que nunca han visto mas nada que el desastre gubernamental y moral del pais, ven el desastre como normal y se niegan a ningun cambio que perciban como favorecedor de los ricos (los que viajan) es un ciclo que parece no acabarse, y la verdad no le veo solucion
 
páginas:
1 |
ESPACIO PUBLICITARIO
ESPACIO PUBLICITARIO
 
Cerrar
Abrir