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Chávez recargado

JOSÉ LUIS MÉNDEZ LA FUENTE |  EL UNIVERSAL
miércoles 4 de septiembre de 2013  12:00 AM
Después de la muerte de Chávez, muchos pensaban que habría un nuevo escenario político en Venezuela. Se asumía como si de un axioma matemático se tratase, que su sola desaparición física provocaría  ese cambio sin importar quién lo sucediese en el gobierno; incluso, aunque fuese Maduro, el elegido "desde su corazón", quien resultase electo presidente.

Para quienes vislumbraban el futuro de esa manera, el chavismo sin Chávez  debería ser menos áspero, esto es, más suave y ligero que con él de protagonista. Por lo tanto, menos  cargado de Chávez, lo que ya es bastante, y por ello más fácil de sobrellevar y digerir. Además, se creía que Maduro por no ser militar, ni un  fabulador exultante del socialismo, como su predecesor, podría atemperar  las tensiones sociales  producto  de la lucha de clases y del  enfrentamiento ideológico, casi de guerra,  conseguido en  la última década y, en definitiva, suavizar el clima político del país. En  resumen, que  Chávez  había uno solo, por lo que Maduro no podía  ser Chávez.

La realidad de estos ocho meses de  Maduro, pues no se puede dejar por fuera el  primer trimestre del año en que ejerció como vicepresidente, encargado de  la jefatura del Estado bajo la corrompida tesis de la continuidad del gobierno,  es todo lo contrario, y aunque Maduro no es ciertamente Chávez, trata de hacer todo lo que puede por parecérsele; al menos, en las políticas generales de carácter económico y social, así como en los gestos,  en el discurso  y en determinadas actitudes  o posturas que asume tratando de aparentar que es el mismísimo Chávez quien discurre frente a su pueblo. Ello explica porque en el plano nacional se mantiene el lenguaje populista y arrogante de siempre con las consabidas amenazas a quien se le enfrente, que  las cadenas en televisión  y radio lejos de disminuir o desaparecer se hayan mantenido, a veces casi a diario, y que la arremetida contra la dirigencia política opositora haya arreciado utilizando descaradamente las instituciones del Estado. Al igual que  el ejercicio de los controles sobre el sector económico, la clase media y la población en general, a través de la venta de divisas baratas, a las que el mal llamado pueblo no tiene acceso, el racionamiento de alimentos de primera necesidad a precios regulados y una  medicina gratuita, de carácter paliativo, que no llega a todo el mundo.  La política, por su parte, de cercenamiento de la libertad de expresión  con medidas, entre otras, de la compra  de algunos  medios de opinión ha seguido su curso pleno en lo que va de año.  En el plano internacional, Maduro ha tratado de imitar a Chávez gritándole a todo cuanto Jefe de Estado se le atraviesa  y tratando de llamar la atención internacional con fanfarronerías como la del ofrecimiento de asilo político a Snowden, la de un plan magnicida en su contra ideado por el expresidente Uribe o la tan poco original campaña, supuestamente ideada por el Imperio, para quebrar la economía venezolana, ¡hasta cuándo seguiremos con lo mismo! todos ellos temas ya cacareados y repetidos, que, en vida, Chávez explotó hasta  la saciedad.

Quienes pensaron que al no estar Chávez se produciría un cambio y que Maduro lideraría un chavismo "light" se equivocaron. Se hacía muy cuesta arriba que el heredero al trono, el elegido, el que se hizo llamar el hijo de Chávez, dejara la ortodoxia a un lado para dar pie a un chavismo menos recargado, o más abiertamente, a un  socialismo a la europea para el cual no está preparado. Además, el guión que conoce, el que puede interpretar más cómodamente, es el de su predecesor y mentor. Bajo la sombra de Chávez, los árboles florecen.

Seis años de presidencia es un tiempo muy largo y puede serlo aún más si la imaginación  del gobierno se reduce a tan solo parodiar a Chávez o a reproducir eventos o políticas que son plagios o adulteraciones de un original  irrepetible. Con  Chávez  se podía estar o no de acuerdo, pero al menos tenía las ideas claras en cuanto a lo que quería. Con Maduro lo único que sabemos es que intenta seguir un patrón de copia al carbón, que lo asemeje con su antecesor lo más posible, lo cual puede resultar peligroso si las desviaciones, que siempre las hay, nos alejan del modelo de manera espantosa, dando lugar a un Chávez recargado. Pero si algo es cierto, es que Maduro no es Chávez, por más que  se esfuerce en calcarlo y emularlo.

Xlmlf1@gmail.com


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Comentarios (8)
páginas:
1 |
Por Maria Hernandez
04.09.2013
1:44 PM
Estoy de acuerdo con el autor, me parece que el Sr. Maduro quiere hacer creer a la gente que Chavez continua, quiere parecersele en todo, inclusive en los gestos. Simplemente que Chavez estaba claro en lo que quería y decia. Por lo que sugiero al Sr. Maduro mande a escribir sus discursos.
 
Por Luisa Gomez
04.09.2013
11:16 AM
Aveledo y Radonski son colaboracionistas, eso lo explica todo. Necesitamos otros lideres en la oposición: Arria, Maria Corina, entre muchisimos otros que si son oposición.
 
Por Francisco. Machado.
04.09.2013
10:56 AM
Chavez aun despues de muerto sigue derrotando a la oposición.
 
Por Jose A. Fajardo Puertas
04.09.2013
10:32 AM
En el mundo circense y del humor está mejor visto el payaso o cómico con personalidad propia que un payaso/humorista imitador de otro. Ni los imitadores de Elvis Presley son sustitutos bien aceptados por el público. Imitar es de vagos.
 
Por Enrique Costa
04.09.2013
9:17 AM
¿ y quien se acuerda ya de Chavez ?
 
Por German Guzman
04.09.2013
9:01 AM
Con todo mi respeto al autor del artículo, pero igual que la mayoría de venezolanos sucumbe al grave error de pensar que Chavez y Maduro tienen autonomía. No es que Maduro imita a Chavez (incluso hasta en los gestos y acento), ambos imitan a Fidel Castro, bastar con buscar en Youtube las peroratas fidelistas para observar hasta la acentuación de las palabras, modismos, gestos, etc. para saberlo. Además las políticas económicas y sociales son un calco de las existentes en Cuba. Es mas, con la elección de Maduro, todos pensaron que renovaría el tren ministerial, con nuevas caras, con gente de su confianza, pero no fue así. Lo que indica que hasta el nombramiento de carteras tan importantes como la ministerial, es ordenada desde La Habana. Maduro no es Chavez, pero AMBOS SON LA COPIA DE FIDEL.
 
Por AQUILES GOYANES
04.09.2013
8:52 AM
NO ES CHAVEZ NI ES NADIE
 
Por Hugo Vargas
04.09.2013
12:42 AM
es que estan intentando sazonar un golpe? Pilas!
 
páginas:
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