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Un ejemplo a seguir

AGUSTÍN ALBORNOZ S. |  EL UNIVERSAL
viernes 23 de agosto de 2013  12:00 AM
En Caracas existe una institución sin fines de lucro llamada Fundación Santo Domingo, que admirable y estoicamente dirige el Sr. Frank Jugo, la cual está formada por el Hogar Residencial Santo Domingo y un Centro de Capacitación con el mismo nombre. En este hogar se atiende de una manera profesional y con mucho esmero a unos cien adultos mayores con diversas discapacidades, entre los cuales se encuentran una buena cantidad que padecen Alzheimer y otras demencias. Si cuidar a una sola persona con estas enfermedades es difícil y requiere de mucho amor y paciencia, como lo atestiguarán quienes tienen un familiar con esa problemática, se podrán imaginar nuestros apreciados lectores el desafío diario que representa atender al mismo tiempo a más de setenta personas con esos padecimientos.

Pues bien, si en general todos estamos atravesando ciertas circunstancias difíciles, imaginemos lo que ocurre con seres tan frágiles que dependen absolutamente de otras personas hasta para las cosas más elementales, algo que por cierto nos espera a muchos en el futuro. Creo que sería una buena ocasión y lugar para colaborar de muchas formas con estas personas, para que a su vez los adultos mayores que están allí, y que incluso en algún momento hasta podrían ser nuestros familiares, pasen sus últimos días con los menores contratiempos posibles mejorándoles su calidad vida.

Un rasgo importante en el Hogar Santo Domingo es la dedicación con que las personas que trabajan allí atienden a los adultos mayores, comenzando por su Director, quien desde los días en que lo conocí me dijo una frase que no se me ha olvidado: "para nuestra institución y especialmente para mí, lo más importante que tenemos aquí son nuestros abuelitos, todo lo demás viene después". Y nunca se me olvidó por la sencilla razón de que en los hechos el Sr. Jugo ha demostrado fehacientemente que era verdad lo que me dijo ese día; él es el primer entregado de lleno a esos abuelitos, ellos son con certeza el centro de todas las actividades de esa residencia geriátrica. Otra muestra clara de ello es que el día que faltan algunas personas a sus trabajos él no tiene problema en remplazarlos realizando actividades como darles la comida a los abuelitos, asistirlos en su aseo personal, ayudar en  su traslado, etcétera.

Por otra parte, anexo al mismo lugar donde funciona el Hogar Santo Domingo, se encuentra el Centro de Capacitación Santo Domingo, el cual resulta ser muy interesante en su concepción, porque atiende diversas necesidades sociales. La primera es que en él se imparten cursos breves, profesionales, y prácticos, enfocados para que las personas que los hagan puedan conseguir empleo rápidamente.

Estos cursos, aunque los toman personas de diversas edades, fueron pensados sobre todo para ayudar a jóvenes de escasos recursos a quienes se les dificulta entrar en el sistema educativo principalmente por eso, por falta de recursos. En estos cursos que se imparten en la academia los beneficiarios aprenden un oficio digno del cual pueden vivir, para así comenzar a desarrollarse en esa actividad y crecer en ella, o para utilizarla como medio de financiamiento de carreras universitarias. Y por si fuera poco, la Fundación otorga becas a muchos de los estudiantes.

Entonces tenemos la primera finalidad de tipo social que se cumple: dar una oportunidad a jóvenes que no han podido acceder al sistema educativo tradicional para, no solo tener un medio digno de ganarse la vida, sino también para apartarlos de malos caminos, con el bien consiguiente para nuestra sociedad.

Por otra parte, un segundo objetivo de tipo social consiste en que el Sr. Jugo, siempre preocupado por el tema de los valores, nos ha llamado con frecuencia para dictar cursos de valores a los estudiantes que realizan estudios allí, inclusive cuando la academia ha prestado su local a estudiantes de pasantías y/o de visita temporal a la Fundación.

Otra necesidad importante que cubre esta institución es la de contar con un consultorio médico gratuito que cubre ciertas necesidades básicas de medicina interna, del cual se han beneficiado no solo personas de la comunidad que viven alrededor de la Fundación, sino de muchos otros lugares a quienes siempre se ha atendido de una manera profesional y esmerada.

En fin, así como la Fundación Santo Domingo muy orgullosamente repara sus "ventanas rotas" y además ayuda a reparar las de muchos otros, ¿no piensan nuestros apreciados lectores que todos podemos constituir una red de solidaridad en cada ámbito donde nos desenvolvemos? Imaginemos por un instante lo que sería que en nuestros hogares, comunidades, trabajos y, en general, en todo ámbito a nuestro alcance comencemos a tejer esa red de solidaridad en la cual nos apoyemos unos a otros en todo tiempo y circunstancia, y de acuerdo a la necesidad que se presente. ¿No creen ustedes que veríamos un mundo muy distinto al que ahora observamos?

agusal77@gmail.com
 
@agusal77


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Comentarios (2)
páginas:
1 |
Por Carolina Malave
24.08.2013
7:20 PM
En Venezuela, las políticas sociales tradicionalmente han relegado a las personas de la tercera edad a un plano secundario. Si revisamos los criterios con los cuales se ha distribuido el gasto social en los últimos quince años, podemos ver que los adultos mayores recibieron en ese período muy poca atención y por lo tanto, poca inversión. Lo cual es vergonzoso si recordamos que países mucho más pobres que el nuestro le dan un trato prioritario a sus ancianos, no solo por razones culturales sino como una demostración de respeto a la sabiduría y experiencia de los mayores. Por eso la iniciativa de la Fundación Santo Domingo y del Sr. Frank Jugo es loable y ojalá llegue a servir de ejemplo a otras organizaciones de desarrollo social.En lo personal, siento por los ancianos un profundo respeto y trato de poner mi granito de arena en la cotidianeidad para hacerles más grata esta etapa de la vida, ellos contituyen un importantísimo segmento de nuestro capital humano.
 
Por Marianela Trujillo
23.08.2013
10:10 AM
Enfoquemos nuestra energia y cito al Sr. Agustin Albornoz " a constituir una red de solidaridad en cada ámbito donde nos desenvolvemos: nuestros hogares, comunidades, trabajos y, en general, en todo ámbito a nuestro alcance y comencemos a tejer esa red de solidaridad en la cual nos apoyemos unos a otros en todo tiempo y circunstancia, y de acuerdo a la necesidad que se presente. Y yo si se creo que veriamos y viviriamos en un mundo totalmente diferente.
 
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