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Ni correr la arruga ni apostar al fracaso

MARÍA ELENA ARCIA PASCHEN |  EL UNIVERSAL
sábado 17 de agosto de 2013  12:00 AM
La democracia como sistema de gobierno tiene muchas ventajas pero quizás una de las más importantes es que tiene los oídos lo suficientemente agudos para escuchar a la opinión pública cuando ésta clama por cambios de rumbo y el sentido común indispensable para rectificar el camino. Esta característica y ventaja es indispensable para garantizar la estabilidad y gobernabilidad sin las cuales cualquier gobierno está destinado al fracaso.

Recuerdo haber leído recientemente una entrevista que realizó Miguel Otero Silva a Rómulo Betancourt en el año 1963 y en la cual ante la pregunta de cuál le parecía el hecho más positivo de su gobierno, respondió que el gobierno constitucional hubiera ya durado cuatro años,  no se especulara en cuanto a su duración y existiera una conciencia pública de que a pesar de todas las dificultades y problemas, el gobierno concluiría su período y se iniciaría constitucionalmente el próximo.

La garantizada alternabilidad fue un factor fundamental para la implementación de las transformaciones que requerían de una apuesta al largo plazo ya que supondrían medidas económicas, sociales y políticas muchas veces impopulares, por lo que sin duda el no tener que preservar indefinidamente el poder permitió la toma de decisiones complejas, pero necesarias para avanzar hacia un país moderno, democrático y estable.

Al no contar los sistemas de gobierno con las libertades que otorga la alternabilidad para tomar decisiones políticas y económicas oportunas que permitan corregir rumbos para evitar males mayores, se produce un efecto contrario y, como estamos viendo en la actualidad, se inicia un deterioro progresivo de la gobernabilidad que trata de ser ocultado con acciones que evidencien, aunque sea artificial y fugazmente, una fortaleza y control del poder hoy muy cuestionado.

No hay dudas de que en este momento nuestro país se  encuentra en una situación de caos que se manifiesta en todas las actividades. El caos actual es una señal de que somos una sociedad en transformación, aunque parezca en muchos casos que nos encontramos estancados. Muy por el contrario, estamos viviendo importantes transformaciones y cambios, aunque lamentablemente muchos en direcciones equivocadas.

La intolerancia, la falta de sensatez y la escasa objetividad que caracteriza a buena parte de nuestros gobernantes y también a un gran número de figuras públicas generadoras de opinión, han impedido que se sumen esfuerzos para implementar medidas de carácter urgente que cuenten con el apoyo de los sectores influyentes del país para así minimizar el impacto que las mismas puedan generar en la población. Corriendo la arruga, unos y apostando al fracaso, otros, es muy cuesta arriba lograr un equilibrio que permita progresar al ritmo de los tiempos actuales. Hay que evitar que los velos productos de las "preferencias" de cada grupo estorben el acceso a la racionalidad.

En este lento y agónico escenario que nos ha tocado presenciar como parte de la historia contemporánea de este joven país, resulta importante rescatar la racionalidad y el equilibrio para contribuir a canalizar los procesos y reorientarlos; la mayoría de la sociedad lo está exigiendo.

El presente resulta muy contradictorio, complejo y difícil, pero no por esto debemos verlo con formas mentales atrasadas, por lo que nos toca entonces a los opinadores y demás "especies" similares contribuir a generar ideas y propuestas concretas. No debemos desperdiciar el tiempo de nuestros lectores describiendo las cosas que se han hecho mal sino enfocar el esfuerzo en pregonar las cosas por realizar haciendo ruido suficiente para llegar hasta los encargados de convertirlas en realidades.

@malarcia

malarcia@icloud.com





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Comentarios (5)
páginas:
1 |
Por José R Pirela
17.08.2013
2:26 PM
Es muy acertada su apreciación final. El ruido lo debemos generar abajo para que el eco llegue arriba, para que suelten el petróleo que atraganta arriba e intoxica abajo. Me dirán que en los primeros 100 años de república no había petróleo, cierto, pero ahora hay armas cargadas con petróleo, que son más nocivas. O sea que, debemos comenzar por descargar las armas. Esa es la manera de contrarrestar la ambición, la corrupción y amortiguar el caos. Los pobres deben entender que son pobres porque el petróleo siempre ha estado arriba. Que el gobierno al apoderarse del petróleo monopolizó la economía e impidió que las personas multiplicaran sus ahorros, quedando eternamente amarradas al gobierno. O sea que, nunca saldremos de la pobreza y el caos, mientras el gobierno sea nuestro tutor petrolero. Abajo llega el goteo, y la fiesta se hace arriba.
 
Por Mercedes Ferrer
17.08.2013
11:55 AM
Lo que la articulista plantea es perfectamente razonable y ejecutable en democracia, que no es nuestro caso. Estamos en una espiral viciosa, damos vueltas sobre lo mismo y por mas que propongamos ideas no hay nadie dispuesto a ESCUCHAR, ni antes y menos ahora frente a esta crisis terminal. Es terminal por la escasez de $ para seguir financiando el modelo y la compra de voluntades nacionales y extrajeras que lleva implícito. Por eso no logramos salir y ver la democracia y el Estado de derecho al final del túnel. Para re-crear la democracia y Estado de derecho es necesario cambiar el modelo y hay muchos intereses dentro y alrededor del país, mucho negociado y dependencia corrupta que lo hace dificil.
 
Por Marielba Martinez de Schael
17.08.2013
9:51 AM
De acuerdo con Ud., pero nos gustaría ver propuestas útiles y que hagan ruido, o conseguir que determinados sectores hagan "sonar" esas propuestas. Lo que aquí dice es válido pero me hubiese gustado que terminara con una propuesta.
 
Por Alejandro Uribe
17.08.2013
8:54 AM
¡Excelente artículo Sra. Maria Elena! Mis respetos y felicitaciones para Usted y también mis más sinceras felicitaciones al Universal, por permitir que nuevos opinadores al estilo de esta abogada, utilicen esa plataforma informativa para exponer sus ideas frescas y llenas de sabiduría y racionalidad. Como una muestra de lo dicho que me gustó, está la siguiente afirmación, llena de sensatez "No debemos desperdiciar el tiempo de nuestros lectores describiendo las cosas que se han hecho mal sino enfocar el esfuerzo en pregonar las cosas por realizar haciendo ruido suficiente para llegar hasta los encargados de convertirlas en realidades". Creo que esta es una tendencia apropiada, que podríamos usar quienes deseamos aportar intelecto e ideas en beneficio del país, que necesita el concurso de sus mejores mujeres y hombres, para transformar el potencial económico y humano, en el gran país que debemos ser, donde el denominador común sea: la paz, el progreso y el bienestar de su noble pueblo.
 
Por Gustavo Sánchez
17.08.2013
7:48 AM
Los comunistas nunca han dialogado, su naturaleza autoritaria no lo permite, su lema patria socialismo o muerte lo dice todo. No entiendo en que país este viviendo
 
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