Compartir

Información secuestrada

PEDRO BERNARDO CELIS |  EL UNIVERSAL
viernes 16 de agosto de 2013  12:00 AM
En todas partes encontramos espirales de retroalimentación balanceada. Las hay en la naturaleza, en artefactos hechos por el ser humano, e incluso en los controles que creamos en nuestra sociedad. Un ejemplo clásico lo tenemos en equipos de aire acondicionado. Estos equipos se prenden o apagan según la necesidad. El objetivo de esta espiral es mantener la temperatura de la habitación estable a un cierto nivel. Existe una meta de temperatura predeterminada (el dial de temperatura). Existe un dispositivo que monitorea la temperatura (el termostato). Y existe un mecanismo que responde a las necesidades de ajuste (el compresor). Según la capacidad del equipo, este podrá o no alcanzar y mantener la temperatura deseada. La capacidad relativa al impacto que trata de corregir es una característica clave de esta espiral. La acción puede ser débil o no dependiendo de esto. En el caso del aire acondicionado, su capacidad se vería muy reducida, relativa al impacto que tendría una ventana abierta, por ejemplo, y podría no alcanzar la meta. Por esta razón, es necesario diseñar estas espirales con capacidad suficiente para atenuar los efectos indeseados.

La ley que garantiza la libertad de información (Freedom of Information Act) en Estados Unidos, es tal vez la ley más importante de la democracia occidental, desde la perspectiva del pensamiento sistémico. Esta ley es, en sí misma, una espiral de retroalimentación balanceada que busca atenuar el poder derivado del manejo de la información. Es una ley que democratiza la información y evita que el gobierno de ese país o sus ciudadanos, desarrollen actividades secretas en perjuicio de la democracia y de la nación. Por ejemplo, en 1986, legislación federal en Estados Unidos, exigió que las empresas reportaran sus emisiones tóxicas a la atmósfera. Para 1988, dos años después, los primeros datos de emisiones tóxicas estuvieron disponibles. La Ley de Libertad de Información hizo públicos los datos que sobre contaminación del aire reportaban las empresas. Los niveles de emisiones tóxicas de las compañías no eran ilegales, ni estaban fuera de la norma. Sin embargo, no lucían bien cuando los periódicos publicaban listas de "las diez plantas más contaminantes de la comunidad". Eso fue todo lo que pasó. No hubo multas, ni demandas, ni rebajas obligatorias, ni penalidades. Simplemente hubo un flujo de información transparente hacia la sociedad. En dos años, algunas empresas habían desarrollado políticas para reducir sus emisiones tóxicas al ambiente en un 90%. La liberación de información antes reservada, fue un poderoso incentivo. Las empresas no querían aparecer en la lista de las más contaminantes en sus comunidades.

El caso Snowden es ilustrativo del poder de la información y de la necesidad de mantener la información oportuna, exacta y completa. Incluso en democracias consolidadas y de avanzada, como lo es la estadounidense, se requieren mecanismos de retroalimentación balanceada que protejan los flujos de información en la sociedad. Edward Snowden decidió revelar información privilegiada por considerar que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de su país, violaba la privacidad de sus ciudadanos. Snowden rompió la ley, y es actualmente perseguido por el gobierno de su país. Podríamos aplaudir o no las acciones de Snowden, pero es evidente que las acciones de la NSA deben ser objeto de escrutinio y evaluación por parte de la sociedad. Snowden se erigió en un mecanismo espontáneo de retroalimentación balanceada que tiene como objetivo disminuir el poder exagerado del Estado sobre sus ciudadanos. Lamentablemente, Snowden se ha negado a enfrentar la justicia de su país, buscando refugio en países de dudosos valores democráticos o abiertamente antidemocráticos, socavando así la plataforma ética y moral que se construyó originalmente. Mató al tigre pero le tuvo miedo al cuero, reza el dicho popular. Snowden hubiera podido hacer un verdadero servicio a su país, si luchara por fortalecer las espirales de retroalimentación balanceada que disminuyan el poder del Estado sobre sus ciudadanos. Si luchara con las herramientas que dispone su sociedad, para fortalecer los mecanismos que liberan la información y protegen los derechos humanos de los ciudadanos norteamericanos.

Regímenes fascistas, comunistas y autocráticos como el venezolano, secuestran la información a diario, a fin de ejercer poder y control sobre sus ciudadanos. La lista de información secuestrada por el régimen chavista es interminable. Desde el ocultamiento del verdadero valor del bolívar hasta los índices de muerte por hampa, gripe, o embarazos precoces. Para progresar como nación, los venezolanos debemos honrar, respetar, distribuir y democratizar la información. Debemos entender que la información libre es clave para lograr de nuevo una sociedad con plenas libertades democráticas. Luchemos para que esto sea una realidad en Venezuela.

@ProfPBCelis

pbcelis@usb.ve


Más artículos de esta firma

Compartir
¡Participa!

Envíanos tus comentarios
Para escribir tus comentarios en las notas, necesitas ser usuario registrado
de EL UNIVERSAL. Si no lo eres, Regístrate aquí
correo (obligatorio)
clave (obligatorio)
Ingresar
El Universal respeta y defiende el derecho a la libre expresión, pero también vela por el respeto a la legalidad y a los participantes en este foro. Invitamos a nuestros usuarios a mantener un contenido y vocabulario adecuado y apegado a las leyes.
El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quién los escribe.
El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.
ESPACIO PUBLICITARIO
ESPACIO PUBLICITARIO
 
Cerrar
Expandir