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Boliburgueses

Todos los venezolanos deberían sentirse ultrajados, especialmente los pobres

MICHAEL ROWAN |  EL UNIVERSAL
martes 13 de agosto de 2013  12:00 AM
Los antiguos decían que el pescado apesta desde la cabeza. Así es en Venezuela, que hiede a corrupción desde las altas esferas. Sin embargo, la ofuscación del Gobierno con respecto a la corrupción se limita a falsa conmoción y amenazas vanas de que "rodarán las cabezas" si el Presidente halla irregularidades... pero no puede.

Quizás no esté apuntando en la dirección correcta. El Gobierno ha culpado de todos los males que aquejan a Venezuela, especialmente la corrupción, a los capitalistas que conspiran con extranjeros. No obstante, incluso en los barrios, es evidente que la escasez de todo, junto con el derroche de aquellos que han estado en el poder desde 1999, no puede ser un complot fraguado por capitalistas foráneos. Obviamente, algo más está pasando.

En una demanda de 45 folios entablada hace poco ante un tribunal de Nueva York por el exembajador de Estados Unidos en Venezuela Otto Reich, se presenta un ejemplo de cómo funciona la corrupción. Unos veinteañeros constituyen una empresa para producir máquinas de alta tecnología que generan y transmiten energía: máquinas que General Electric, Siemens, o Mitsubishi pudieran producir. Sin currículo, experiencia ni capital que los avale, los jóvenes de alguna manera resultan beneficiados nada más y nada menos que con miles de millones de dólares en contratos sin licitación ni oferta pública. Según la demanda, de allí se saca una buena tajada para los contactos gubernamentales y otra para los muchachos. Es así como pueden comprar mansiones en Florida, aviones, caballos purasangre... lo que les apetezca. El verdadero trabajo es subcontratado, pues el sector de la electricidad -todos los venezolanos lo saben- ha colapsado hasta el punto de los apagones.

Esta es la verdad de la corrupción: la montaña de dinero que han erigido los boliburgueses es más alta que todo el dinero en manos del 75% a 90% restante de la población, y todo ello gracias a que estuvieron en el lugar correcto y en el momento preciso para el latrocinio. Todos los venezolanos deberían sentirse ultrajados, especialmente los pobres, quienes votaron por los millonarios que ahora saquean su gobierno, y cuyas cabezas no rodarán porque son los dueños de los tribunales, de la guillotina y hasta de la cesta que sirve para atajar las cabezas cortadas.

michaelrowan22@gmail.com

Traducción: Conchita Delgado



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Comentarios (2)
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Por dario corrales
13.08.2013
4:37 PM
Estos se pagan y se dan el cambio, la deshonestidad es su forma de vida y como tigre cebado no dejaran de saquear el redil de las ovejas.. me hace acordar las palabras de joseph goebbels cuando en 1928 colocaron sus primeros 12 diputados nazis en el parlamento aleman "entramos como lobos en el redil de las ovejas, parece un cuento de hadas". La historia posterior todos la conocemos....
 
Por victor ortega
13.08.2013
9:07 AM
Asi es...son managers, cuartos bates y novios de todas las madrinas y... padrinos
 
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