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¿Dirigencia enferma?

Los insultos que los dirigentes lanzan reflejan como ellos se perciben y existen

LUIS JOSÉ UZCÁTEGUI |  EL UNIVERSAL
jueves 18 de julio de 2013  12:00 AM
Esta historia sucedió en un consultorio de salud mental. Un día, en horas de la mañana, ingresó una joven de 16 años por intento de suicidio. La paciente venía acompañada por su madre, mujer con aspecto humilde, quien se presentó como vendedora de verduras, actividad que le servía para "rebuscarse y darle de comer a sus hijos".

La madre pidió hablar primero y su mensaje fue prudente y coherente. Le pidió a su hija "que se compusiera", la invitó a que siguiera su ejemplo de trabajar y buscar siempre lo mejor para los demás y mirando al techo abrió los brazos -en una especie de ritual- y le "imploró" que cambiara de conducta y se dedicara a estudiar.

La joven balbuceaba algunas palabras y se mantuvo todo el tiempo atrapada en su actitud de desagrado. Llegó el momento de entrevistar y precisar a la madre y fue entonces cuando sucedió lo inesperado. La madre se desbocó en una agresión torrencial hacia su hija. Insultos iban y venían, la calificó de ramera, de consumidora de droga y la acusaba de ser motivo de su desgracia por "haber tenido que parirla". Con frases horripilantes y sin clemencia no se cansaba de azotarla verbalmente.

La sorpresa fue inevitable. Ni a profesores ni alumnos se les hacía fácil entender una situación tan atroz y altamente confusa. Minutos antes la madre verbalmente motiva a su hija y después la aplasta y humilla de forma bestial. Algo similar sucede en el país. Por momentos los dirigentes invitan al diálogo, convivencia y aducen principios morales pero a las pocas horas pierden el control y se entregan a vociferar insultos, amenazas y falsedades. La confusión para la sociedad es inevitable. Hay sentimientos de huida, atrocidad y fracaso que se convierte en el "pan de cada día".

Al final la eterna pregunta: ¿Por qué sucede esto? ¿Qué pasa en la mente? ¿Qué determina estas reacciones tan ambivalentes y mortales para la salud mental? Al inicio, en los dirigentes el rol de agentes de la moralidad es una forma de venderse socialmente, hasta que sus propias tragedias los traicionan y sacan del "alma" su conflicto. Los insultos que los dirigentes lanzan reflejan como ellos se perciben y existen, pero como nada fácil es enfrentarse a la propia realidad, la salida menos sana es acusar, vejar y proyectar su morbo en el otro.

@LuisJUzcategui



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