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Indignados latinoamericanos

ECCIO LEÓN R. |  EL UNIVERSAL
lunes 1 de julio de 2013  12:00 AM
El gobierno de Brasil ha quedado al descubierto, la manipulación de sus índices de crecimientos no son las que aparentaban ser la de una economía robusta y de una supuesta potencia regional y mundial, al salir a flote todo un abanico de mentiras consecuencia de un modelo político que se ha enquistado en muchos países del continente y especial sus aliados que solo han traído, corrupción y una dictadura disfrazadas de democracia, bajo la mirada de complicidad tanto de la comunidad internacional como las de los organismo internacionales, como la OEA y las Naciones Unidas.

Después del pronunciamiento de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se estableció una especie de gabinete de crisis, y comienza una ofensiva para tratar de responder a la oleada de protestas que se da por todo el país, producto de la indiferencia al pueblo brasilero desde el Gobierno de Lula.

Para Dilma Rousseff es urgente y fundamental tratar de romper el aislamiento en que se encuentra su gobierno, presionado por una ola de manifestaciones multitudinarias que empezó protestando frente a problemas locales, municipales y estatales hasta llegar a la consigna general de protestar contra carencias estructurales salud, educación, seguridad, transporte y males que afectan a todos, como son la corrupción, impunidad, desprestigio del Congreso.

En su pronunciamiento a la nación, transmitida por una red nacional de radio y televisión Dilma Rousseff, lanzó una frase que debería impactar a la opinión. Los estoy oyendo. Al otro día las manifestaciones que ya estaban programadas y anunciadas ocurrieron con nuevos brotes de violentas protestas reprimidas con la habitual violencia policial. Dilma Rousseff, pretende mostrar al país que la suya no ha sido una mera frase de efecto, y que actuará con vigor, obedeciendo a una agenda de emergencia para oír las voces de las calles y proponer iniciativas viables. Contener la insatisfacción generalizada, y que hasta ahora era desconocida, no será nada fácil. El mismo proyecto de reelección de Dilma Rousseff  está en riesgo.

Hay otras sombras pesadas vagando por el cielo sobre la cabeza de la presidenta. No hay tantos recursos en caja para anunciar inversiones capaces de iniciar rápidamente programas que atiendan a las muy amplias y difusas reivindicaciones de las protestas generalizadas. La política económica, criticada por sectores que defienden líneas más ortodoxas, el flujo de dólares a Brasil bajó, la balanza externa es deficitaria. En el cambio, la moneda estadounidense experimenta una estampida. Solamente en junio, el dólar se valorizó casi 5 por ciento frente al real, pese a las seguidas intervenciones del Banco Central en el mercado, que significaron sacrificar alrededor de 12 mil millones de dólares en ventas al mercado futuro. Brasil dispone de un robusto colchón de reserva de divisas unos 370 mil millones de dólares, pero el riesgo de que el cambio siga presionando una alta inflación ya preocupa. Para enturbiar aún más el panorama económico, la retomada del crecimiento de la economía, luego de un 2012 muy flojo el PIB creció menguados 0.9 por ciento, avanza a ritmo más lento de lo esperado.

Otro obstáculo es la misma personalidad de Dilma Rousseff. Acostumbrada a tomar las decisiones y asumir, solitaria, la formulación de las directrices de su gobierno, la Presidenta no tiene la menor paciencia para las negociaciones que apequeñan la política de lo cotidiano. Tendrá que cambiar, al menos en este despertar del malestar generalizado del pueblo brasileño desde el gobierno de Lula, donde se han destapado ollas podridas de corrupción de un país que vivía con una realidad diferente a la que estos mostraban al mundo, y muy criticada por mantener una alianza contradictoria con países cuestionados tanto en términos ideológicos como de conductas retóricas y agresivas contra los que no piensan como ellos.

Años de escándalos de corrupción que afectaron a casi todo el espectro de políticos y partidos, incluido el gobernante Partido de los Trabajadores (PT), se mezclaron con la crisis de servicios y crearon un abismo entre la sociedad civil y la política, Los brasileños están cansados. "La corrupción en todas las esferas genera pérdidas millonarias para el país". Los brasileños se han rebelado contra una creciente situación de penuria en la vida urbana, con un transporte colectivo precario, la salud desastrosa, la violencia enorme, el tránsito insoportable. Las pancartas de los manifestantes lo reflejan. Las cosas que están mal no caben en un cartel, Dinero para salud y educación y no corrupción, son las principales exigencias de los indignados.

En fin, Brasil, Argentina y Chile, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, han comenzado lo que se pudiera llamar, La Primavera latinoamericana de los indignados. Con una comunidad Internacional y de organismos Como la OEA, y las mismas Naciones Unidas, cómplice de las violaciones de todos los derechos fundamentales.

ecciol@yahoo.com


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Comentarios (5)
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1 |
Por José R Pirela
01.07.2013
1:15 PM
Las manifestaciones primaverales del siglo XXI son la expresión civil provocada por la imposición de poder político. Es la inoperancia del poder gobiernero que pretende conducirlo todo, pero su mayor logro es castrar la iniciativa y responsabilidad de las personas, dejándolas sin identidad propia. Es la desesperación de las personas al no encontrar salidas, porque el afán de poder las cierra. No solo de política viven las personas, sino de lo que son capaces de producir.
 
Por bianca di stefano
01.07.2013
8:41 AM
amix pero si brasil si sirve el unico pais que no sirve es venezuela.
 
Por carlos gabriel
01.07.2013
8:28 AM
La indignación no tiene tinte político partidista. Es expontanea y lo de Brasil, que este opinador sólo resalta, no es el comienzo y el único caso. Ya Wall street, España y Europa en general lo han experimentado y ello continuará. No pretenden acabar gobierno, sólo requieren que sean escuchados y se busque soluciones inmediatas a sus planteamiento. Hacerse de ella para obtener rédito político no dará ningún resultado ni es aconsejable. Sigamos indignados, pero sin intervensión de los mediocres bandos polarizados.
 
Por JOSE LABASTIDAS HERNANDEZ
01.07.2013
6:11 AM
QUIZAS LA SITUACION EONOMICA Y FORMA DE GOBERNAR DEL ESTADO BRASILEÑO NO SEA IGUAL A LA DE NOSOTROS PORQUE SON POLITICAS DIFERENTES AUNQUE EXISTE UN GOBIERNO COMPATIBLE CON LA REVOLUCION SOCIALISTA QUE TENEMOS EN VZLA Y POR ESO LA GENTE SE VIO EN LA NECESIDAD DE PROETSTAR PORQUE VEN QUE EL GOBIERNO Y SUS AUTORIDADES PREFIEREN INVERTIR LOS RECURSOS DEL ESTADO EN GRANDES OBRAS DEPORTIVAS MIENTRAS HAY MILES DE FAVELAS EN LAS CIUDADES QUE NO TIENE SERVICIOS BASICOS Y QUE LA PROBREZA EXTREMA PREVALECE...EL PUEBLO RUGE CUANDO VE LA INJUSTICA DE UN GOBIERNO QUE FAVORECE A LOS MAS PODEROROS O A UNOS INTERESES ECONOMCOS MUNDIALES Y ESO ES LO QUE PASA EN BRASIL...LA PDTA DILMA TENDRA QUE PONERSE EN LAS PILAS SINO NO QUIERE QUE SE LE ALBOROTE EL AVISPERO CARAY....
 
Por Diego Solís
01.07.2013
2:39 AM
Muy de acuerdo con Ud. en lo ficticio del "milagro" brasileño. Lo que ocurre hoy es muestra de que la propaganda tarde o temprano cae en el descrédito si no hay algo de verdad detrás.
 
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