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Plantas comunes de Venezuela

RICARDO GIL OTAIZA |  EL UNIVERSAL
viernes 28 de junio de 2013  12:00 AM
El conocimiento de nuestra flora ha sido una tarea ardua ya que nuestra riqueza florística es una de las más altas del planeta. Sin embargo, gracias a la labor de algunos personajes de ayer y de hoy ha sido posible contar con diversas obras que de alguna manera han contribuido a enriquecer nuestro acervo bibliográfico, y así entregar a los estudiosos e investigadores herramientas extraordinarias para continuar indagando en esta área tan compleja. En este sentido, llega a mis manos un importante libro (gracias a los buenos oficios de la profesora e investigadora botánica Carmen Emilia Benítez), el cual lleva por título El manual de plantas comunes de Venezuela de Ludwig Schnee (Ediciones de la Facultad de Agronomía de la Universidad Central de Venezuela, 2010), en cuya tarea de revisión y actualización figuran los investigadores Freddy Leal Pinto y la propia colega Benítez, ya mencionada.

Debo confesar que tenía en mi poder una fotocopia de la primera edición de esta obra, con data de 1960, y por razones un tanto misteriosas desapareció de mi oficina y de pronto me hallé al desamparo cuando tuve por razones de mi trabajo que echar mano de su información (ahora con un original en mis manos que vale oro tendré que llevármelo a casa todos los días). Lo cierto es que esta obra tiene una historia que vale la pena recordar, ya que nació como producto del trabajo de este incansable botánico alemán (1908-1975), quien llega a Venezuela en 1938 para incorporarse como personal del Instituto de Geología de Venezuela. En 1941 ingresa al denominado Servicio Botánico del Ministerio de Agricultura y Cría que dirigía el connotado naturalista Henri Pittier, quien ya había publicado en 1926 su conocida obra Plantas usuales de Venezuela (tengo en mi biblioteca la magnífica edición de esta obra de 1978, hecha por la Fundación Eugenio Mendoza bajo el título de Manual de las plantas usuales de Venezuela y su suplemento con prólogo de Francisco Tamayo), que de alguna manera le sirve de soporte a Schnee para su tarea de recopilar nombres comunes o vernáculos de plantas, tarea que inicia en la década de los 50, siendo ya profesor de la Facultad de Agronomía de la UCV. Refieren Leal y Benítez que la labor de Schnee da continuidad al trabajo de Pittier, quien basa su obra (sobre todo en el aspecto de los nombres vernáculos) en los libros Glosario de voces indígenas de Venezuela y Glosario del bajo español en Venezuela, ambos de Lisandro Alvarado; cuestión fácilmente verificable al leer las entradas de Pittier, en las que hace referencia permanente a las celebradas obras de este insigne intelectual.

Para aquellos que trabajamos en el área de la botánica en el país (y sobre todo para quienes se dedican a la taxonomía vegetal) la obra de Schnee es fundamental, ya que provee información relevante en lo atinente a aspectos tales como: nombres vernáculos, nombres científicos, familias, descripción botánica y distribución geográfica de las especies, lo que nos sirve de guía (u orienta) en el cotejo para el reconocimiento y la ulterior identificación de las plantas. Claro está, la obra es de vieja data y aunque se haya actualizado con el agregado de nuevas especies, siempre será necesaria la presencia de las muestras de herbario para que el trabajo de indagación se corresponda con una realidad diferente a la estudiada por Schnee. En otras palabras, este libro representa una guía, cuya información deberá ser verificada con la muestra botánica recolectada en el campo, para asegurarnos de que se trata de la especie correcta.

Definitivamente, esta nueva edición de El manual de plantas comunes de Venezuela de Ludwig Schnee supone un aporte significativo al conocimiento de nuestras plantas, así como parte del testimonio escrito que sobre la flora nacional se hace necesario rescatar de la inquina del tiempo (que todo lo olvida), sobre todo cuando se observa una pérdida acelerada de la biodiversidad, traducida en nuestro caso en la extinción y pérdida de especies vegetales. Agradecidos quedamos con las Ediciones de la Facultad de Agronomía de la UCV y con todos aquellos que hicieron posible que esta valiosa obra fuese de nuevo una realidad.

@GilOtaiza
  
    


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