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Exclusividad

JOSÉ ANTONIO GÁMEZ E. |  EL UNIVERSAL
viernes 28 de junio de 2013  12:00 AM
El ilegítimo canciller, al igual que su jefe, no tiene reparo en mostrar todo su talante totalitario. Las recientes declaraciones sobre la misión de la unidad democrática que viajó al Vaticano, muestran que entiende la política como su difunto mentor. Según su postura, la política es un ejercicio exclusivo del Estado. Esto no se reduce a la política interna sino inclusive a la política internacional.

Resulta patente el esfuerzo que viene haciendo el ilegítimo gobierno para lavarse la cara frente a la comunidad internacional. El presupuesto para viajes asignado a la presidencia de la República se agotó hace bastante tiempo. Parece que a los herederos del "mediocre entre enanos", les gusta viajar tanto como al finado. A la par que el Gobierno intenta desesperadamente que el "parapeto revolucionario" sea aceptado por sus pares, la crisis interna se agrava.

El presidente Capriles lo ha manifestado en varias oportunidades: "este gobierno es pura propaganda y promesas". Esto no quiere decir que el anterior fuera diferente, llevamos 15 años de mentiras continuadas, de propaganda abusiva, de tragicomedia mal interpretada. Es tan malo el libreto y tan poco talentosos los actores que hasta el mito del amado líder suena ya a comercial de jabón.

La crisis interna no puede ser superada por unos dirigentes que no son capaces de reconocerla. Este puede ser una de las principales razones por las que el régimen tiene tanta dificultad para salir de su propio hueco. La imposibilidad de reconocer los propios fallos, de querer burlar a propios y extraños. No hay duda, el finado burló a gran parte de la población, pero al ilegítimo la burla le sale como morisqueta, y no es capaz de convencer ni a su pareja.

Frente a un escenario que se muestra tan difícil de sostener las preguntas son: ¿cuándo se terminará de caer este parapeto? ¿Qué mantiene a los usurpadores en el poder? ¿Hasta cuándo se podrá contener la crisis social? Dar respuesta precisa a estos interrogantes es un ejercicio de profecía que no estamos dispuestos a hacer. Lo que sí podemos, es aclarar algunas ideas que permitan no caer en la desesperación. Sin olvidar nunca que la esperanza es lo primero que se pierde y coincide con el momento en el que se deja de luchar.

Una primera idea a tener presente, es la de la exclusividad. Como decíamos al principio, la pretensión del Gobierno de mantener la exclusividad del ejercicio político es una clara manifestación de totalitarismo. Durante estos años de régimen esa exclusividad se ha mantenido a través del uso de la violencia. Conviene no olvidar que el ejercicio de la violencia es exclusividad del Estado. El Gobierno aprovechando su condición se ha dedicado a cortar de manera violenta cualquier forma de disidencia. Con las excusas de la desestabilización, los golpes de Estado y las invasiones del imperio, han mantenido a la población atemorizada, primero con el terrorismo judicial y policial, y ahora con la Fuerza Armada y la milicia.

Esa es la exclusividad de este gobierno ilegítimo, la exclusividad de la violencia. La fuerza de las armas usadas en contra la sociedad civil, contra el ciudadano común. Esa es una razón que no se puede obviar a la hora de juzgar la imposibilidad para salir de la crisis. Es muy sencillo y comprensible que el venezolano medio tenga miedo.

Posiblemente hay otra realidad que olvidamos también, y es la necesidad absoluta de manejar la inestabilidad política de una forma pacífica y civilizada. En Venezuela nadie quiere otro derramamiento de sangre, ya es suficiente con el que tenemos todos los fines de semana. No es tarea fácil mantener un cierto equilibrio y serenidad de espíritu para que el descontento social no derive en violencia. Tampoco es sencillo prever cuánto tiempo será posible mantener este equilibrio. Por momentos da la impresión que un pequeño chispazo puede desatar un ola de protestas. Mientras que la mayor parte del tiempo hay sensación de una tensa calma.

Nos viene bien recordar que aunque siempre existirá la tentación de hacer concesiones y arreglos para mantener un cierto equilibrio, ningún equilibrio es duradero si no está basado en la justicia. Siempre se pueden encontrar fórmulas para que la justicia no se confunda con el revanchismo, pero junto a la posibilidad de encuentro y de perdón, no puede dejar de existir una búsqueda de la verdad que ponga las bases para juzgar con equidad.

jgamez@alumni.unav.es

@vidavibra


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Comentarios (3)
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1 |
Por Puri Presedo
28.06.2013
9:37 AM
Excelente definición del uso de un cargo para el que no se esta preparado.
 
Por francisco corral
28.06.2013
7:39 AM
Señor periodista, recuerde que ...no se hizo la miel para la boca del asno.
 
Por Arcely Paredes Paredes
28.06.2013
1:55 AM
Muy bien dicho Sr. Gámez, EL PRESIDENTE CAPRILES! Ellos mismos saben q así es !
 
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