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Día del Diplomático: el caso Brasil

JESÚS E. MAZZEI ALFONZO |  EL UNIVERSAL
jueves 27 de junio de 2013  12:00 AM
El pasado 17 de junio, el canciller del Brasil con la presencia  de la presidenta del Brasil, Dilma Rousseff, quien prestigió la graduación de nuevos diplomáticos brasileños egresados del Instituto Río Branco, nombre del ilustre ministro de Relaciones Exteriores y patrono de la diplomacia brasileña. En ese importante día de una nueva promoción siendo parte de una dinámica que se hace efectivamente desde hace más de 60 años en el Instituto Río Branco, presta sus servicios a una democracia joven y competitiva como la brasileña, que tiene una política exterior enfrentando nuevos desafíos en un contexto internacional más globalizado con las incertidumbres y complejidades de la crisis económica global, de un paso más, en su política exterior de Estado, altamente profesionalizada y con una clara tradición, y multidisciplinaria, manteniendo el gran legado que dejó el Barón de Río Branco.

Como lo afirmó en el desarrollo de su discurso el canciller Antonio Patriota, que uno de los legados más importante de Celso Amorim, es que propuso una reinterpretación en la agenda de las tres "D" Desarrollo, Desarme y Descolonización las tesis de la política exterior independiente ejecutadas por ese gran canciller que fue João Augusto de Araujo Castro y que años después en la política exterior del gobierno de Lula, sobre todo en su segunda gestión se manifestaría en las tres "D" que fueron Desarrollo, Desarme y Democracia.

Así las cosas, históricamente Brasil como país multiétnico, de gran diversidad cultural e intereses globales, siempre ha buscado la interacción con diversas culturas, y respeta la diversidad de ideologías y sistemas políticos a tenido entre otros objetivos, de su política exterior, la orientación de la defensa de los valores democráticos, otro, la búsqueda de la paz entre las naciones; la igualdad jurídica y finalmente, la defensa de sus intereses económicos. Con las inflexiones de énfasis desde la redemocratización se observa una continuidad en la diplomacia  y una la alta calificación académica de los miembros del Itamaraty.

América del Sur, es una prioridad de su política exterior y la relación bilateral estratégica básica es con la Argentina, aunque, sin embargo, la relación bilateral con sus otros vecinos es fundamental. Luego está la relación multilateral que se manifiesta en los distintos escenarios multilaterales recientes como la Unasur, Celac, Mercosur que son ejes en su política de integración latinoamericana. Busca asimismo, la modernización de una agenda de diálogo y cooperación con las áreas de la economía global como Estados Unidos, Europa, Japón, Canadá y Oceanía.

Por otra parte, cito un aspecto clave de su discurso " ... Esa plataforma se consolida y se actualiza sobre la orientación de la presidenta Dilma Rousseff, (i)  en la ocupación creciente de espacios en la escena internacional; (ii) en la contribución continuada de grandes debates políticos y conceptuales de actualidad; (iii) en la defensa de intereses específicos de intermediación dinamizadoras de las relaciones con un número cada vez mayor de aliados en materia de comercio, inversión e innovación; e (iv) profundización de la integración regional...".

A fin de cuentas busca mejorar su posición en la ciencia, tecnología y conocimiento y por ello, su acción exterior va estrechamente relacionada con esta tríada.

Tienen una clara posición de la importancia de la diplomacia multilateral como parte de la gobernanza mundial, desarrollarla profundizarla con el concepto de desarrollo sustentable por ello, participó y organizó las reuniones a nivel de G77 en el seno del Basic y en la reuniones de cambio climático y la próxima que organizarán en los próximos meses en la Rio G+20 y desean concluir satisfactoriamente la Rueda del Doha (con el nuevo director el brasileño Roberto Azevêdo). Brasil, presenta pues, el dilema, de ese gran país que entra a jugar en conjunto con los países emergentes de la escena internacional contemporánea, como una potencia y quiere un mundo donde la negociación sea el arma del juego internacional y no las acciones unilaterales, sino políticas armonizadas entre todos los actores de la esfera internacional. Por ello posteriormente el canciller Patriota dijo que "... Antes de fin de año, señora Presidenta, propondré a Vuestra Excelencia un proyecto, ya en gestación, para que se cree un foro permanente de diálogo con la sociedad civil sobre política externa....".

El discurso del canciller Antonio Patriota, es el reflejo de una política exterior que se mueve entre una rica tradición  y una innovación permanente, constante y con unos robustos objetivos para guiar la proyección internacional del Brasil.

jesus.mazzei@abordo.com.br


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Comentarios (1)
Por Levy_Paul Levinauta
27.06.2013
2:52 PM
Muy bueno y bello, es de esperar que todos los brasileños piensan de esa manera.
 
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