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El Cristo de los pobres

OFELIA AVELLA |  EL UNIVERSAL
lunes 24 de junio de 2013  12:00 AM
Suplir a Cristo por una persona nunca es provechoso para nadie. El verdadero santo procura que sea Cristo quien resalte. Por eso su discurso, lejos de centrarse en su persona, lleva a los hombres a Dios. Pensemos, por ejemplo, en el intensísimo servicio a los pobres de la Madre Teresa de Calcuta o en el trabajo con los jóvenes de la calle de un Don Bosco.

El árbol se conoce por sus frutos. Y la humildad es una virtud requerida para dar fruto, pues la acción de Dios es mayor en la medida en que la persona se dispone a ser "moldeada" por Él. Los santos "resolvían problemas" porque amaban y confiaban en Dios. Provocaban la generosidad de los ricos, de los poderosos. No les quitaban sus pertenencias: les robaban, por decirlo de algún modo, el corazón. La Madre Teresa, por ejemplo, pidió a ciertos hombres de negocios visitar a los pobres antes de recibir su dinero. Procuraba salvar sus almas haciéndolos generosos: "forzándoles" amorosamente a ver el rostro de aquellos a quienes ayudaban.

Es propio del santo amar a todo hombre: a los pobres y a los ricos, a los justos y a los injustos, a los intelectuales y al pueblo llano, a los sanos y a los enfermos; al mundo entero, como comprendieron los apóstoles: a los "partos, medos, elamitas, y los que habitan en Mesopotamia, Judea y Capadocia, el Ponto y el Asia, Frigia y Panfilia, Egipto y  las regiones de Libia, próxima a Cirene, y los forasteros romanos, así como judíos y prosélitos, cretenses y árabes..." (Hch 2, 9-11). Se trata, pues, de un mensaje inclusivo, expresión del amor de Dios.

La pobreza, además, no es solo material. La espiritual es peor. El vacío de Dios, la soledad, la indiferencia que pueden sufrir los incapacitados, los ancianos, los injustamente apresados, los vagabundos, los que parecen no tener algo que ofrecer a la sociedad, puede ser horrorosa. Lo propio de un santo es hacer sentir "amado" a cualquiera. No solo a los necesitados de alimento material, sino a quien requiera alguna ayuda. Jesús curaba enfermedades, sí, pero luego decía: "ahora vete y no peques más", pues su misión, ante todo, era salvar el alma de la opresión del pecado: del egoísmo, de la avaricia, del odio, de la envidia y de todo tipo de prostitución moral.

Así como salvó al buen ladrón, salvó también a María Magdalena. Así como se acercó a los doctores de la ley, se acercó a los pescadores. Buscó salvar a cada uno de su enfermedad particular -moral o física- y cuando se trataba de esta última, insistía en que también había curado la otra.

Parece así que una cosa es desear ayudar a los necesitados y otra muy distinta es ponerse en el lugar de Dios. En el primer caso se advierte rápidamente la necesidad de pedir ayuda al cielo si la intención es sincera. En el segundo, termina usándose el nombre de Cristo para los propios intereses, sometiendo así al mismo Dios a la ideología.

Cuando solo queda el hombre que suplió a Cristo, el deseo inicial de ayudar al pobre se debilita y sucumbe al personalismo de quien manda. Esta ha sido siempre la lógica del endiosamiento humano: al débil se le usa y se le precisa, además, débil, para poder elaborar el discurso de la necesidad de ayudarle desde el poder. La lógica de Jesús es muy distinta y vale la pena recordarla. Cuando dijo que "a los pobres los tendremos siempre entre nosotros" no quería significar que debíamos mantener siempre pobre al más necesitado. En absoluto. Lo que sabía bien es que ese foco de pecado, de egoísmo –que vino a curar-, es precisamente lo que suele impedirnos ver las necesidades del otro. La avaricia, la mentira, las injusticias, características de nuestra condición de hombres, pueden ser ocasión para que otros no mejoren sus condiciones de vida. Por eso la lucha es contra el pecado que anida en el corazón. No contra un sistema abstracto. Mateo, el recaudador de impuestos, es un buen ejemplo del cambio interior que Jesús pide. Su lógica es tocar la conciencia para lograr la conversión personal; no enfrentar a las clases sociales entre sí.

Suplir a Cristo con un hombre daña tanto a la religión como a la política. Cristo se transforma en una bandera partidista y el hombre, endiosado, en el único criterio de verdad. Y una vez muerto, en mito.

Las falsas promesas no satisfacen a los corazones. Son engaños con los que se manipulan las conciencias y los sueños. La decepción que sigue al despertar de la ilusión sume en una mayor desesperanza. Y con esto también se juega. Siempre se está a tiempo de reconocer que el único Cristo de los pobres es el mismo Cristo: ése que asume toda pobreza espiritual y material. Ese que por trascendernos puede salvarnos de nuestras miserias y mediar en la necesaria reconciliación que necesitamos.  Dejémosle ser Dios.

Ofeliavella@gmail.com


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Comentarios (11)
páginas:
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Por José Pérez
24.06.2013
6:01 PM
No será el Cristo del pobre de riqueza sino espiritual. Pero el Cristo, el verdadero es y será el Cristo de todos, no puede hacer diferencias entre razas, colores o credos, es el papel del verdadero, del único Hijo del Hombre.
 
Por nathan siebel
24.06.2013
3:12 PM
...para poder elaborar el discurso de la necesidad de ayudarle desde el poder
 
Por Demetrio Davila
24.06.2013
2:37 PM
Dios a sido substituido en Venezuela, ahora el nuevo idolo se llama Chavez, los rojos esperan que todo el mundo le rinda culto y lo canonizen en cuanto se presente la oportunidad. Fue redentor y salvador del mundo.
 
Por Nestor Sandoval
24.06.2013
9:15 AM
Chávez (mató conciudadanos) a diferancia de Cristo, Ghandi, Cid campeador ,Bolívar( lucharón por sus conciudadanos) Hood, Juan sin tierra, mismo quijote,Gaitan, Bolívar, Che(fusiló cubanos), Marulanda( mató conciudadanos), Gabaldón (guerillero que mato venezolanos) Todos ellos quedaron deslastrados del poder y de sus sociedades. Chávez murió en el poder. Por lo tanto no pude llegar ser cristo de los pobres. Ningún militar de carrera hace revolución para los pobres por su propia naturaleza de aspirante a cadete ( privilegios estamentales)
 
Por JUAN PAREDES
24.06.2013
8:58 AM
Hermosas ideas para reflexionar sobre las miserias del poder y de los hombres que se creen dioses... léelo anda...
 
Por Sory Arias
24.06.2013
8:34 AM
Los pobres somos Cristo. El pueblo es el Cristo que debe soportar todos los dias las colas, el desabastecimiento, el crimen, la falta de alimentos, la falta de papel para limpiarse. Nosotros somos el Cristo.
 
Por guillermo velez
24.06.2013
8:30 AM
El primer infiltrado de que nos habla la Biblia:Judas iscariote,vió la Rligión no como loque era, sino como una forma de lelnarse de dinero,y asi sucede en todas las areas, peosnas qeu estan ensando siempre en su propio lucro, no como una forma de servir, sino commo una forma de enriquecerse facilmente, y o recuerdo uno de las frases celebres si o estoy mal de Albert Einstein: Quein no vive para servir, no sirve para vivir lamentablemente no dejamos enceguecer por la cocicia, y vivimos encadenados a ella, y es precisamente eso lo que nos ha hecho olvidarnos de Dios.Nacimos libres pero vivimos encadenados, a la fama, al egoismo, a la vanidad, a los lujos, al poder, sin reconocer que todos los que rodean a la gente mala, son igualmente malos que solo buscan utilizarlos, por eso dicen lor ricos tienen muchos amigos, lospobres tienen buenos amigos, y yo le añadiria, los unicos qeu viven bueno d elos ricos son sus hijos y familiares,no lo creen la familia del strapa
 
Por jorge alvarez
24.06.2013
8:22 AM
Extraordinario escrito hecho desde el corazón, a pesar de no ser creyente de ninguna religión, creo firmemente en el legado humano y amoroso dejado por Jesús el de Nazaret y en los ejemplos que como seres humanos nos legaron Francisco el de Asís, Teresa la de Calcuta y nuestro Juan Bosco entre otros seres humanos inmensos. Es con el amor hacia los otros con que se predica y se da el ejemplo, sean estos de la ideología y clase social que sea. Ojala que este escrito lo lean los poderosos de ambas tendencias y de cualquier sector.
 
Por Jose A. Fajardo Puertas
24.06.2013
7:56 AM
Buen artículo. A ver si se consigue de una vez que los comunistas aprendan algo de Jesucristo en vez de blasfemar y manipular su Doctrina para el provecho político-electoral de los dictadores comunistas (que estos de santos no tiene ná, más bien son luciferinos).
 
Por Guillermo Arias
24.06.2013
7:55 AM
El Cristo de tu montaña Del cerro del Cubilete Consuelo de los que sufren Adoración de la gente El Cristo de tu montaña Del cerro del Cubilete ¿Quien era más pobre, el que te conté o Cristo?.
 
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