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El poder contra la Universidad

WILLIAM ANSEUME |  EL UNIVERSAL
lunes 17 de junio de 2013  12:00 AM
En Venezuela, los universitarios; especialmente los estudiantes, son temidos por el poder político y éste, por eso mismo, busca colocar en funcionamiento todos los mecanismos posibles para el control de las universidades. Eso de permitir pensar libremente, generar ideas novedosas y más aún ser autónomos, aunque lo señale la Constitución no le gusta a quien administra la nación. Esto acrece cuando se trata de implantar el totalitarismo que sea. Los gobiernos de ese estilo tratan de subsumir a las instituciones de educación superior a su égida, de apropiárselas como sea.

Los estudiantes universitarios no pudieron contra el Gómez poderoso que ante ellos lucía asustadizo, sin embargo. Los encarceló y se vio obligado a devolverlos a la calle, debido a que la prisión estudiantil le causó al General una Huelga con ese mismo rango. Obreros, amas de casa, trabajadores acompañaron a los estudiantes en sus reclamos y fueron solidarios con sus jóvenes quienes querían cambios y aperturas democráticas que luego lograron. Doblegaron también en cierta medida a López Contreras, a pesar de los muertos que les costó. Todavía en el Palacio de las Academias puede verse una plaquita conmemorativa de hechos sangrientos en la antigua universidad, que reconocen el lugar y el hecho dónde y cómo cayó un estudiante abaleado y muerto por ese gobierno. Las exigencias estudiantiles fueron cumplidas  en su mayoría. Con su líder inmenso a la cabeza, aquel Jóvito Villalba enardecido y enardecedor.

No es solo una tradición propia del militarismo, los universitarios llevamos también encima la acción allanadora de la Universidad Central de Venezuela ejecutada por el gobierno de Caldera en su insoslayable intento de pacificación del país.

Pero antes de la llegada del "Presidente Comandante", en los albores del siglo XXI; con su afán de destrucción de las libertades universitarias y de la autonomía, lo peor de todo fue otro militar: Marcos Pérez Jiménez. Contra ese los estudiantes sí pudieron, aunados a todas las fuerzas vitales de la nación, en la alianza popular y militar más efectiva que en el país, en su pasado más reciente, se recuerde. Pero el dictador mantuvo cerrada por cerca de dos años la UCV. Así lo relata el historiador Luis José Silva Luongo en un aparte de su libro De Cipriano Castro a Carlos Andrés Pérez (1899-1979) que subtitula "La Universidad Central estaría clausurada hasta octubre de 1953": "La Universidad Central de Venezuela había sido clausurada en 1952, después del ataque al rector Dávila Celis en octubre de 1951, y de muchos otros incidentes...". Así que lo más profundo de los anteriores ataques antiuniversitarios ocurrió durante la dictadura del obeso tachirense. Quien no contaba con su 23 de enero, donde los universitarios dejaron asentadas páginas gloriosas de lucha por la democracia, junto con muchos otro sectores de la sociedad, para finalmente aniquilar la dictadura, luego de un tortuoso proceso.

A este gobierno, prolongado por la naturaleza y debido a la naturaleza misma prolongado, se le ha ocurrido que el único modo de controlar a las universidades y hacerse de ellas es a través de artificios de todo tipo para desbaratarla desde adentro: ha intentado infiltrar estudiantes mediocres, politizados; ha comprado conciencias, ha limitado hasta el ahogo los presupuestos, otorgándolos por cuentagotas; ha causado la estampida de profesores e impedido que otros ingresen, debido a las condiciones laborales todas, en la que la más llamativas son los paupérrimos sueldos; ha impedido elecciones libres: ha horadado cuanto resquicio ha podido invadir de la institucionalidad universitaria, pero la resistencia ha sido siempre, hasta ahora, más poderosa. A los universitarios les acompañan razones de mucho peso para su oposición deliberada al miserable poder gubernamental: la razón, la conciencia, la verdad, la valía, la amplitud de criterios, la honestidad, el deber para con la nación, la entrega a sus creencias más profundas. Ya quisiera poder gubernamental alguno lograr contar con valores como esos para sostener, a pesar de todos los embates y malestares padecidos, una historia y un ser como el de la Universidad que una vez más, ante los ataques feroces del poder, luce firme, inquebrantable: indestructible.

wanseume@usb.ve


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Comentarios (2)
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1 |
Por José Rolando
17.06.2013
7:57 PM
Excelente artículo, totalmente de acuerdo. Lástima que el principal enemigo del conocimiento es la ignorancia y de esta última hay una Buena porción en Venezuela que apoya al regimen oscurantista que nos manda.
 
Por José R Pirela
17.06.2013
11:37 AM
El sueño de libertad que llena las aulas universitarias no será doblegado por el comando milico, ni por la política con la fuerza del petróleo para dominar.
 
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